sábado, 5 de abril de 2008

Relatos hiperbreves XXVI

Hace un sábado espléndido de sol. El calor suficiente para disfrutar de un apacible paseo por las calles de una ciudad en las que me he perdido tantas veces. Un cielo azul en el que se subrayan algunas nubes blancas nos saluda. Una brisa fresca hace que el calor sea agradable. ¿A quién le importa? Te miro, ahora, completamente desnuda, en una habitación a la que luz apenas llega, y vuelvo a repetirme: la belleza está en el interior, en el interior de unas sábanas en las que te desdibujas, en el interior de una ropa que te arranco sin piedad. Por favor, no dejes que salgamos de esta cama en semanas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajajajaja.
Un beso.
Lucía.

La gata Roma dijo...

Me tenía que haber quedado paeando por Sevilla, no veas que frío en la plya...
Pásate por mi blog que tengo que entregarte una cosa.
Kisses