sábado, 12 de abril de 2008

Sevilla calling

El sabor del helado de avellana de La Fiorentina. Un tinto de verano al sol de la plaza del Salvador. Sentarse tranquilamente a orillas del Guadalquivir mientras Luis Cernuda nos acompaña: su oscuridad, su luz son bellezas iguales. Y dejar que otros, El hombre invisible, nos acompañen en estas horas de calma. Que nadie, nunca, pudiera sentirse celoso. El calor de una buena conversación entre amigos mientras comemos en Casa Paco y las líneas del sol nos desdibujan hasta dejarnos dormidos. Y pasear sin rumbo por las calles del barrio de Santa Cruz ahora que toda la ciudad está en la Feria: agua, vida. Y una fuente a la que tantas veces acudió Luis Cernuda. Volver a Cervantes, a la cárcel en la que empezaron las líneas del mundo en el que tantas veces me he perdido para encontrar callejuelas de nostalgias varias: no se deje morir, sin más, sin otro mal que lo mate que el de la melancolía. Nunca, desde entonces. Estuvo, pienso, en las mismas calles que ahora estoy pisando. Y el tiempo parece empequeñecido. Una voz que he empezado a conocer y un café que no he empezado, una pena, a tomar. Un café que traerá palabras nuevas, historias diferentes. Vendrán más días y serán el sur.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, he estado una semana lejos, he dado largos, lentos, paseos maravillosos y llenos de sentido debajo de la lluvia y de un paraguas negro mediano para dos aunque yo llevaba el mío rojo cerrado en la mano. Me he mojado cada día hasta por dentro de los huesos y ha vuelto a gustarme mucho ser yo otra vez. He comprado libros que deseaba desde hace tiempo...y pensé que al volver no volvería a leerte- éste es uno de mis intentos masocas, lo sabes,y me encanta boicotearme al respecto - pero ,ya ves, los sábados me puedes todavía.¿Ha sido, sigue siendo,va a ser, seguirá siendo, es? IMPORTANTE conocerte aunque sea mínima y superficialmente mientras escribes tu realidad, tu ficción.
Un beso; el de los sábados.

La gata Roma dijo...

La Feria me tenía lejos de la blogosfera. Ahora que tengo la resaca de una semana casi habitando en la ciudad efímera, vestida con volantes y flores, andando sobre albero mojado, me has recordado lo que era pasear por Sevilla, y perderse, y salir por la mañana y volver a altas horas de la noche, mezclando el café con la cerveza y algunas cosas más; y si vas con un buen amigo, mejor.
Kisses

P.S. Sevilla calling debería crearse un blog, un empujoncito desde aquí.

Un beso dijo...

Me apunto el recorrido para cuando por fin consiga conocer Sevilla.
Un beso