domingo, 20 de abril de 2008

Tarde de sábado sobre fondo gris

Hay días de lluvia que hacen felices a todas las aceras aunque a ti no te gusten demasiado. Otra cosa es el viento; alborota tu pelo y te refresca la cara: renueva tu mirada. Salimos a la calles aunque sea para mojarnos y no hay laberintos que puedan cobijarnos. Todo es un caos en gotas como estas. Si hay lluvia, hay piezas de jazz que han de llegar necesariamente. Hay estruendos de susurros en los que se pierden nuestras palabras, por mucho que los gestos queden siempre en las sillas. A veces, hay gestos que nos dicen hola en las mesas: sólo hay que saber escucharlos. Nos sentamos, miramos alrededor y escuchamos cuanto un silencio quiera decirnos. Escucho tu risa y el mundo se hace divertido. Hay historias que te buscan, a las que dices qué tal, espero que charlemos pronto, nunca lo olvides. Hay escuderos fieles que nos ayudan a sobrellevar la noche, también el día. Regalos que formarán parte de nosotros. Hay cigarros que consumen tu mirada, casas que construyen tu tiempo, paseos que te devuelven a unos charcos en los que no eres sino la niña que siempre fuiste. Y el viento alborota tu pelo. Hay ángeles con pena que se alejan de la orilla del camino. Y andamos sin buscarnos, a pesar de que nos hayamos encontrado. Hay páginas de libros que ya conozco, a las que me gustaría volver por primera vez, páginas en las que todavía no has estado. Sólo son palabras, te digo, pero no sé convencerte. Hay páginas de Cortázar que hablan de la Maga, de encuentros casuales que son lo menos casuales en unas vidas. Hay cronopios y famas. Historias que nos devuelven a nosotros mismos. Hay columnas que sujetan el mundo, columnas que cuentan anécdotas surrealistas: si no te gusta tu montadito, comételo, ya te haremos otro. Tantas cosas, y tan poco tiempo. Tantas aristas, y yo tan perdido. Hay instrucciones para dar cuerda a un reloj y miradas que dicen: lo siento, tengo que irme. El tiempo entonces es otra cosa, un hacia dónde vas, no es ése mi camino, a lo mejor nos vemos. Aunque me duela hoy tener la certeza de que no nos veremos más en mucho tiempo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ohhhh, me encanta este título parecido a "Señora de rojo sobre fondo gris". Me encantó ese pequeño libro, uno de mis favoritos aunque me ponga muy triste.Y también me recuerdas a Kundera en "La insoportable levedad del ser"...esos encuentros "casuales" conformados por muchas casualidades juntas....Me está doliendo ese libro. Está "tocándome" constantemente, con demasiada frecuencia tal vez, o es que yo estoy todavía muy vulnerable. Un día, lo prometo, compraré algo de Cortázar pero es que arrastro un trauma desde B.U.P con él...
Un BESAZO.Diviértete mucho.
Lucía.

Cariátides dijo...

Me encanta tu capacidad para crear la atmósfera de lo que sucede. Una pincelada aquí, otra allí, te alejas del cuadro y eres capaz de ver la escena. Parece que hubiera estado allí, entre los charcos.

sofia dijo...

escribes de una forma que...como si...en fin..

H. dijo...

Sofía, así me siento: como si...en fin...