martes, 13 de mayo de 2008

El mismo amor, la misma lluvia

Salgo a la azotea y está lloviendo. Milagros del sur, los llamaste alguna vez, sabiendo cuanto sabías de mí y algunas cosas. Salgo a la azotea y no te veo. Hace tanto tiempo, no sé si estás cambiada. El sur y sus colores. Todo era blanco en nuestras calles y la vida, el ovidado milagro de despertarnos cada día. El sur y sus aromas. Todo era tenerte en tus esencias. Traía el viento tus muslos cada noche, nos despertaba el sol cada mañana. Milagros del sur, saberte a mi lado a cada paso. Y sentir envidia de esta maldita lluvia que lame ahora cada trazo de tu cuerpo, que cubre todas tus orillas. Horas de luz entre las sombras. Y todas las esquinas de esta cama están mojadas. Ebria de gotas que la calman. Paseo a solas por las gotas de una lluvia en la que me descansas. Y llueves. Como lloviste en tantas tardes de sol con agua. Salgo a la azotea y no te duelo. Y maldigo esta maldita lluvia que lame cada grieta de tu cuerpo. La ciudad, dijiste, nos verá otra vez aunque nos duela. Los días, sin ti, son iguales, aunque a menudo lo parezcan. El mismo amor, la misma lluvia.

4 comentarios:

Joselu dijo...

Hola, amigo, el profesor a que hac�a referencia est� a punto de jubilarse y ahora est� de baja por problemas card�acos. Si tienes inter�s en el tema que me planteas podr�a intentar ponerte en contacto con �l. Se llama Jes�s Moya y es profesor de Sociales. Un cordial saludo. Ya me dir�s algo.

Anónimo dijo...

Me encanta esa película.
P.D: por supuesto que no contestar una llamada no importa demasiado- cuando el tiempo pasa, claro- porque si importase...
Un besazo.
Lucía.

Cariátides dijo...

Milagros del Sur... qué bonita frase, qué bonito título.

Saludos

sofia dijo...

estás provocando inundaciones