viernes, 27 de junio de 2008

Sierra Sur II

Who dares to teach must never cease to learn (Quien se atreve a enseñar nunca deja de aprender)
Richard Henry Dann

Hay años, es el caso de éste, que pueden resumirse en una serie de gestos, tan íntimos e intensos como la vida misma: el tierno abrazo de Paula, el abrazo cariñoso de Lenin y su tienes que estar aquí el año que viene, Verónica y sus palabras: no sabes, maestro, cuánto te voy a echar de menos el año que viene; la inteligencia, inesperadamente madura ya a sus catorce años, de Gema y su maestro qué tal van las oposiciones. Si apruebo será un milagro pero el milagro, inexplicablemente, podría estar cerca. La carcajada adolescente de Rebeca mientras se dedica a tirar trozos de rosas en un claustro, emocionante como pocos. La inmensa bondad de una persona, con mayúsculas, ya lo dijo Emilio, que se llama María Luisa. Ratos de conversación y comida, postre y palabras con Cristina y María Luisa. La inestimable ayuda de ese prodigio conocido como Isabel, a la que hay que darle siempre las gracias por tantas cosas. La pícara ingenuidad de Gema, Laura y Lisa y su silencio cómplice cuando me preguntaron qué pasará si apruebas, maestro, para quedarse en silencio luego: sí, no, entonces no queremos que apruebes pero suspender, aunque no lo sepan, también conlleva cambiar de hábitos, de lugar, y serán otros esos locos bajitos aunque siempre tenga en la memoria a aquellos a los que una vez acompañé, honrado me siento, a Valencia. Y a todos los calamares que vieron a lo largo del camino. El sarcasmo inconfundible de esa mi sombra que algunos se empeñan en llamar Manolo. El amigo invisible, un regalo, un libro, una pequeña discusión, un lo quiero, dice Laura, es mío, y todo todo por un libro, poesía para jóvenes. Gestos como estos nos hacen pensar que no todo está perdido, el mundo queda, si son ellos los que lo toman en buenas manos. La sorpresa inicial de saber que hay personas que todavía encuentran placer, aunque tengan quince años, en la inteligencia. Maestro, dónde está tu sombra. Y la gran lección de este año: no busques quejas, cambia lo que no te gusta, mejora tu rincón del mundo, busca soluciones. El concierto de Camela, camela en rama, pero todo, lo sabrán algún día, todo pasa. Tan poco tiempo, tantas cosas: un buen año. Crecer, crecer es decir adiós a tantas cosas, saludar a otras, decirles hola. Y recuerdas ahora lo que una vez escribiste, lo que una vez escribiste, ¿acaso importa? Y piensas en las memorables palabras de Pedro Salinas, vivir, desde el principio, es separarse. Y recuerdas que decir adiós es como viajar, siempre te ha encantado, en tren. Hay un instante, breve, en que no sabes si eres tú o el mundo el que se está moviendo, y no sabes si el caos (bendito caos) que existe al otro lado de los cristales son las horas que no te esperan, los minutos que se han ido ya. Entonces, todo decide ponerse en marcha otra vez y tú, lo quieras o no, viajas con ellos. Con todas las cosas que se han quedado atrás. Y alguna que te llevas, han sido tantas este año, aunque ellos no lo sepan, contigo. Es como la línea de un texto que te cala: te gustaría quedarte en ella pero es imposible, el libro continúa, las cosas cambian. Aunque esa línea, esos gestos, sus huellas formarán parte de tus pasos, tus primeros locos bajitos, queden en ti durante mucho tiempo.

5 comentarios:

Yo dijo...

Muy bonito ^^. Se ve que tus locos bajitos te han llegado hondo :). No sabía que fueran los primeros.

Espero que las opos fueran bien y que tengas mucha suerte con los próximos locos bajitos que te toquen ;)

Un beso

Anónimo dijo...

Me encanta saber que te ha pasado todo esto.No los olvidarás ni ellos a ti...
Un besazo.
Lucía.

Pink Foyd dijo...

Sigue así, me siento orgullosa. Nunca seas como ellos.Sé que te gustará el vídeo.

MANUEL dijo...

Los siento amigo. Superaste este primer año, sacarás a pasear el profesor que llevas dentro por el resto de los años. Un sarcástico llamado Manolo encantado de viajar tantos días junto a vos.

Anónimo dijo...

A ver si esta vez te llega. Tú también te vas a quedar para siempre en un rinconcito de mi corazón.
Siempre piensas en la disciplina, o más bien en la falta de ella durante tus clases, pero te voy a decir una cosa (yo tan pesada siempre dándote consejitos!): ¿para qué quieres la disciplina si tú tienes MAGIA? Ya sabes: a seguir dejando huella!!!!
Un besito de "tu vice"