sábado, 7 de junio de 2008

Sopa de letras

Escribo amor y siempre lees sexo. Abres tu boca para encontrar mis labios y puedo ver tu corazón. Rojo, ya lo sabes, y a la izquierda siempre, me dices. Y yo entiendo anarquía, desorden, caos, el placer de encontrarte en los rincones más insospechados; la vida, en suma. Dijiste lugar, un lugar y ambos sabíamos que sólo podría ser el sur, las calles blancas de una ciudad en la que hay magia encerrada en cada adoquín. Y el sol hace acto de presencia en estas tardes de sábado en que todo empieza a terminar, tardes en los que los días parecen no tener fin mientras las nubes nos observan tirados en el parque. Descansemos un momento, dices siempre, pensando en lo que pueda llegar. Escribo lluvia y no puedes dejar de reírte. Me dices: mis pechos en tus manos, y olvidas que el mundo existe, las gotas de agua entre tus dedos y tú sonriendo, las gotas agotan mi pelo y tú te enredas en mí. Me encanta, repites, escucharte jadear mientras el mundo acaba en nuestra ventana pero yo he dejado de escucharte. Pienso en la lluvia en un maravilloso día de sol y tú sonríes porque lo sabes y te gusta imaginarte imaginándome a ambos calados bajo las sábanas cuando llueve. Y nos acordamos de todas las tormentas felices que nos han traído hasta aquí mientras estábamos haciendo otros planes. Subrayas hasta luego y yo pienso ausencia, y me gusta saberte viviendo en otros dedos que te cuentan historias que me contarás alguna vez, para leer, de tus páginas, las líneas en las que nunca he estado. Encuentras entre círculos, mundo, y me hablas de inconformismo, de los pequeños rincones, que nos habitan, que podemos cambiar hasta cambiarnos, y me hablas de otra forma de entenderlo todo, de pequeños placeres en los que hacer más agradables las esquinas en que nos vemos, y lo demás, me gritas entre risas, lo demás son tonterías, si tú no te das cuenta de lo que vale, lo demás son tonterías. Y vuelves a reírte y me vuelves loco, y sabes que quiero besarte, que quiero perderme en esos labios rojos en los que he encontrado la vida tantas veces. Y sonríes, y vuelves a reírte, y me dices: yo, y ríes, yo. Y yo pienso: contigo, y pienso en unos muslos en los que he dormido tantas veces. Y dices, otra vez, yo. Y yo pienso: contigo. Y nos reímos, y te digo, nunca, siempre. Y pienso: tú, contigo, sucede que, nunca, así, me canso de ser hombre. Y tu risa, inteligente como pocas, se va callando hasta que todo, conmigo, va quedando en calma. Y yo, contigo, nunca, así, me canso de ser hombre.

5 comentarios:

de risa fácil dijo...

qué lio...¿no?

El que escribe dijo...

No hay tanto lío, ¿no? Es casi un vals...

de risa fácil dijo...

..y giran...Lío a ratos, ¿no?...a mí se me antoja más casi jazz

El que escribe dijo...

Vas a tener razón y sí, se acerca más al jazz, creo que sí. ¿Cómo van las cosas por la cuarta fila?

de risa fácil dijo...

...tampoco me hagas mucho caso, tus textos se bailan hasta con el ritmo de la polka...humor sentimental...hoy soy jazz...

Van...no nos dejan salir de aquí...menos mal que tus actuaciones son grandiosas...y lo paso bien..en otro caso, ya estaría muerta...