lunes, 9 de junio de 2008

Tres músculos

En días como los que llegan, en los que el verano empieza a hacer acto de presencia, y, a cada instante, esta sociedad de ficción nos recuerda que la nuestra debería ser la mejor de las imágenes posibles, haciendo que hombres de pelo en pecho se depilen, para ser metrosexualmente activos, las piernas, y se obliga a toda mujer a esconder las grietas de su cuerpo, a ocultar la sombra de su sonrisa sólo por ser el anuncio que debemos mirar abstraídos en todas las cadenas, deberías recordar, ahora que estás empezando a vivir y a mí me gustaría saber que empiezas a escapar de las redes estúpidas en las que el lenguaje publicitario nos hace caer hasta enredarnos, hasta hacer que dejemos nosotros mismos, me gustaría que recordaras que, aunque el amor no es ciego, sí es miope. En estos tiempos, digo, en que todo el mundo acude a los gimnasios para perfilar cuerpos de esteta y vigor sin sentido alguno, deberíamos recordar, como nos dicen los que aman, a pesar de todo, la vida, los que sí saben vivir, aquellos a los que el mundo de ficción les queda lejos, que sólo tres músculos deberían hacernos ser quienes somos: músculos de la cabeza, para pensar en ti, para pensar en mí, para pensar en nosotros, pensar en los pequeños placeres que a ti y a mí realmente deberían importarnos; la lengua, para hablar, saber hablar, conversar y hacer de estas calles palabras con que templar los ánimos, animar a tu cansancio, callar de cuando en cuando. Y el corazón, para sentir cuanto se acerque a nuestras manos, para habitar dolores que toda la gente debería ir tranquilizando, para ver nuestros verdaderos rostros a través de las aburdas máscaras que estas hipócritas aceras han ido imponiendo, han ido ordenando.

3 comentarios:

palhoma dijo...

Esto me resulta familiar....Me parese verlo escuchado de la boca de una persona muy sabia.No se puede olvidar las cosas que dice una persona de la que puedes aprender tanto y a la vez enseñarle otras muchas cosas.....

H. dijo...

Haberlo escuchado, por favor.

palhoma dijo...

lo mio con las faltas es imperdonable...Pero yo piense que cada uno deberia escribir a su aire al fin y al cabo todos lo entendemos jajaja