miércoles, 16 de julio de 2008

Cosas que pasan II

- Hey, qué tal todo. Cuánto tiempo sin vernos, por lo menos un día, dijo ella.
- Un día, por lo menos, sí, pero podría incluso haberte echado de menos, dijo él.
- ¿Qué tal todo?
- Bien, bien, tirando, qué sé yo.
- ¿Y eso?
- Lo de siempre: mujeres, claro. Hace más de tres años que no salgo con una.

- Yo ya te he dicho que es culpa tuya. Eres encantador, amable, insoportable a veces, pero eres auténtico.
- Creo que ya no sé ni cómo acercarme a ellas.
- Pero si te lo he dicho miles de veces. Si haces reír a una mujer, te habrás ganado su corazón. Y tú eres muy divertido, haces reír a cuanta mujer conozco.
- Ah, muchas gracias. Pero no sé, se ríen y después...
- Confía un poco más en ti, anda, que seguro que todo vendrá rodado.
- A lo mejor tienes razón. Sí, hago reír a las mujeres; es más, tú sueles decirme que te hartas de reír conmigo, que quedar conmigo es una delicia. Oye, no sé, es extraño, porque yo disfruto muchísimo estando contigo. No sé, tal vez, eres la persona más cercana a mí, de verdad, en estos momentos. Tal vez, no sé, ¿quieres salir conmigo, alguna vez?
- ¿Contigo? Pero si eres un payaso...

Hay cosas que no se entienden pero gustan. A ver si descubro, en alguna ocasión, cuáles son.