domingo, 20 de julio de 2008

Tanti auguri, Heidi

Nos acercamos a Madrid hace dos días, sólo por ver a otro jovencito que empezaba. Ya lo sabes, yo siempre con los nuevos: frente a la sobriedad de Dylan, la exhuberancia interpretativa de Springsteen, el contacto con el público y tantas cosas más. Y, mientras el autobús nos acercaba a Madrid, no podía dejar de pensar en los interminables viajes que siempre te llevan a encontrarte, aunque yo no haya aprendido a apreciarlos hasta estos días, y sus noches, en las que leo las cartas en las que me hablas de partes de este mundo que no he habitado jamás, tierras que te han hecho crecer hasta ser tú, comprender, eran tus palabras, que el mundo es inmenso y nosotros poquita cosa, en un español que siempre será, tú y yo, lo sabemos, andaluz. Un andaluz que empezó a ser parte de ti cuando llegaste a Sevilla, donde ganaste tantas cosas y perdiste otras tantas. Amor, amigos, soledad y la independencia de saber que sólo a ti, me dijiste alguna vez, pertenecen tus días. Tenías razón: disfruté de la energía desatada de un músico que derrocha vitalidad a sus casi tantos años, aunque el sonido no acompañara. Era lo de menos: importante fueron las horas de viaje, volver a disfrutar de la soledad de estar acompañado, tú ya me entiendes, esperar algún tiempo y, bien lo sabes, gozar de una noche de borrachera musical en todos los sentidos. De una noche que pertenece a gente que ha nacido para perderse, para saber que las tardes pueden ser un café en un bar de Madrid, en el que todo el mundo está de paso. Hoy, que cumples años, ya sabes que me habría gustado estar cerca de ti, escuchar las historias que me cuentas, las que hablan de ti, aunque las diga tu silencio, y haberte contado que aprobé, y tengo plaza, te invito a algo, un pequeño viaje, pero hay cosas que no pueden ser, aunque sean posibles. No pudo ser, pero no podemos rendirnos, lo dijo el jefe, tenemos que luchar, siempre. Y te pienso, te pienso siempre, chica del norte, perdida entre tus bosques, pensando en el próximo viaje, cuál será tu destino ahora, cuál será el mío, en qué pequeño rincón de este mundo estaremos pronto, porque, como decía Springsteen, pensando en ti, gente como tú ha nacido para perderse. Perderte hasta que tú, o aquellos que te conocen, me da miedo que me conozcas tan bien, le dijiste a alguna amiga, sepan dar contigo. Feliz cumpleaños, Lisa, conserva un pequeño vaso de vino tinto para que tú brindemos la próxima vez que nos encontremos en alguna parte de este mundo, y nos alegremos de cuanto nos da la vida porque nunca hemos esperado nada a cambio. Te pienso, ya lo sabes, siempre que puedo. Ti voglio bene.

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