martes, 14 de octubre de 2008

La vida como caos

Hay días que lloran por las cosas más pequeñas, maestro, sí, es lo que usted dice, lo bueno siempre es dejar huella; tardes que ríen por las ocurrencias más delirantes, para qué ponerle tildes a las palabras, maestro, si yo quiero a todas las letras por igual. Días de octubre que deambulan por los pasillos de un instituto de Moguer cuando todavía, la v ayuda, quedan huellas de otros estudiantes en tus rodillas. Y no sabes si caminas hacia Sevilla o Huelva, ahora que no hay ningún final claro aún, ninguno principio que nos haga saber hacia dónde nos lleva el despertador: queda un piso y, tal vez, las olas de Mazagón en cada tarde cuando quieras estar en paz con tantas otras cosas. Y hay relatos desde Italia que te dejan sin palabras, relatos del sur que te vienen a los dedos y te cuentan que tu lugar en el mundo parece ya imposible. De exilios varios parecen tus muslos, imaginas tus tardes de invierno en una casa que nunca será tuya, a pesar del rumor de las olas que te acune, a pesar de que el mar se llevará cuantas tristezas albergues cada mediodía. Escuchas canciones que te hacen recordar que la belleza existe, a pesar de los pesares. Alguien te lo dijo, y no recuerdas quién: hay cosas que merecen la pena, si sabes mirarlas. Y en ello estás, aunque tengas que mirar a tantos lugares, aunque sean tan distintas las palabras. Cento giorni. È domenica mattina. Aunque no existan las palabras, y sea sólo Miles Davis el que te habla. Pasarán más de cien días, pasarán, sin saber dónde estás aunque, en ocasiones, saber a qué has venido sea más fácil. Y crecerá la vida en otras partes, crecerá la vida como caos en tus raíces. Y habrá otras voces que sean tus huellas nada más, otras miradas que sean tus manos nada más pero, hoy, con un poco de calor en la cabeza, al amparo de gestos que no se van, de saludos que todavía no han llegado queda simplemente la vida como caos.

4 comentarios:

palhoma dijo...

es verdad lo de las tildes.Las letras tienen sentimientos....

Sorel dijo...

El mismo caos que te llevó a ese pueblo de Sevilla es el mismo que ahora te lleva al pueblo de Juan Ramón, y ese caos es el que le da sentido a todo:

No, no hablo de la Junta de Andalucía. Hablo de la casualidad.

Anónimo dijo...

y todavia no lo he escrito en mi vida con "v"!!! de siempre con "b" maestro... pero bueno... si tu lo dices pues sera...

Anónimo dijo...

Ojalá todas las transiciones de la vida se antojen así de bonitas, al final sólo quedan los buenos recuerdos, dicen que es cuestión de instinto de supervivencia.

Un beso
Tu editora