jueves, 30 de octubre de 2008

Quietud II

Son las siete de la tarde y es de noche. Ha llegado el invierno y tengo frío. Hay niños, niñas, pequeñas fieras de la ESO que todavía revolotean en mis dedos. El rumor de las olas me calma. El rumor de las olas que me trae a la memoria viejas historias de verano en Letojanni, paseos infinitos, tardes de arena en la que subí a un volcán por traer a una piedra de recuerdo, noches de música y voces que calmarían mi ánimo durante semanas. Voces que ahora, como la de Anna Lisa, me arrullan hasta decirme buenas noches.