jueves, 16 de octubre de 2008

Quietud

Acaba un día de clase y estoy agotado. Me acerco a la playa y sumerjo mis pies en el agua. Escucho, absorto, el rumor casi callado de las olas del mar. Te lo dije tantas veces: qué bien me hace oír tu voz, al otro lado del mundo, por un momento los dos.

3 comentarios:

El callejón de los negros dijo...

Es lo que tiene la telegrafía sin hilos.

Saludos
Antonio

Anónimo dijo...

pero maestro... si vives en sevilla... no te hagas ilusiones q no tienes playa!!!jejeje

Juan Antonio, el.profe dijo...

Qué fortuna poder vistitar el mar después del trabajo, qué envidia. Y que la tarde os sorprenda a los dos, juntos, dondequeira que estéis...