viernes, 31 de octubre de 2008

Tres colores III

Para David

Éramos inocentes entonces. Y creíamos, no sé si te acuerdas, que quienes manejaba las riendas del mundo eran de los mejores; crecimos para saber que cuanto suponíamos era mentira. Y tuvimos miedo. Había ex drogadictos que eran, ahora, amos del mundo; perversas versiones de los cuentos de hadas en que habíamos crecido que llevaban a la guerra a un mundo por un charco de oro, de oro negro, aunque todo fuera un poco más oscuro. Socialistas de corral que nos arrebataron tantas cosas. No hay otra opción, decían, e, ilusos de nosotros, dijimos sí a cuantas promesas nos hicieron aunque luego las calles tuvieran otro color, mucho más gris en estos tiempos. Malos tiempos para la lírica, mucho peores para la inocencia. Pero eso no fue todo. Tarde tras tarde, en estos días, el estruendo de las palabras de una reina nos distrae. Una reina en un reino en el que, se dice, todos somos iguales aunque pocos lleven una corona, un reino en el que todos somos iguales aunque no todos tengan casa. Cosas de cuento. Casas de cuento, de cuento de hadas en el que el rey y la reina contemplan el mundo y todo es felicidad, todo es color, todo son palabras. Palabras anacrónicas de una institución tan anacrónica como tantas otras. El mundo, pensábamos, el mundo sigue girando pero hay calles que son grises a pesar de los siglos, palabras de reinas que llevan a discusión cuando la única discusión debiera ser, así lo pensamos, qué hace una reina como esta, como aquella, como otra, en un tiempo como este, en el que dicen, todo el mundo es igual, aunque no, claro, todos lleven corona y tengan casa.

2 comentarios:

La gata Roma dijo...

Pues si, cuándo el dedo señala a la luna, el idiota mira el dedo… Al fin y al cabo, no me extraña que esta mujer piense así, es lo lógico teniendo en cuenta todas las premisas.
Kisses tricolores

Sorel dijo...

¿Recuerdas rebelión en la granja?
¿Cómo era aquello de:

"Todos los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros?