sábado, 25 de octubre de 2008

A veces Heidi

Querida Heidi,

ando un poco destraído, últimamente, leyendo las cosas que me has escrito, sabiendo de ti cuanto me cuentas. Me dices, como yo te dije, si te cortas el pelo no volveré a hablarte y, ahora, eres tú, me dices: nunca dejes de escribir, si no, no te hablo más. Yo lo intenté, ya sabes, pero no pude. Y ahora, alguna tarde, pensarás, es posible, escribe poco pero los niños me cansan algunos días, no hay internet en casa, de lunes a viernes, sólo el piso solo, al lado de la playa. Y descanso de los estruendos adolescentes que nos dejan sin oídos cada tarde, escuchando el rumor de las olas, otra vez el mar, Sicilia, otra vez el rumor callado de las montañas en la que tantas madrugadas te has levantado, a las cinco de la mañana, para recoger, cara Heidi, manzanas. Me cuentas que te habría gustado dejar algún comentario pero que el blog no te deja y sé que no pasa nada, ahora que sé de ti y que hablar es vernos cada cierto tiempo, hace cinco minutos, y hablamos de cuantas cosas nos apetece, de cuantas líneas nos vienen a los dedos y, rara vez, del tiempo. Y todo el mundo sabe, diría Leonard Cohen, todo el mundo sabe que te adoro aunque tú no lo creas, y lo te lo haya dicho, por así decirlo, alguna que otra vez. Y me dices, hey, tengo planes de ir a Sevilla para verte y sabes que me encantaría aunque no sepa si, al final, acabarás en este pequeño rincón del mundo o en la parte más alejada. Nunca lo sé, ni falta que hace aunque me encantaría: cosas de sentirte, preciosa, libre, en un mundo del que tantos sitios pareces conocer, tantas tierras que has pisado. Y me dices: me encantaría visitarte, y yo espero, claro, seguir al lado de la playa por entonces, conociendo tantos exilios en estos tiempos de incertidumbre en los que tanto recuerdo una de las canciones de Celtas Cortos: haz turismo educando a un país. Y te gustaría escuchar mi voz pero no sabes dónde, y desearías que fuera pronto, y tal vez, quizás sea posible. Yo, ya sabes, en el sur te espero, por decirte hola, hace cuánto tiempo, y me alegro tanto, qué has estado haciendo, apenas, sigues tan hermosa, has cambiado. Y sólo serán palabras, preciosa, palabras para Heidi, palabras de alguien que, ya lo sabes, ti vuole bene.

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