jueves, 20 de noviembre de 2008

Tres colores V

Vivimos en un patético fragmento de tierra en la que mirar hacia los lados es aceptable pero mirar hacia atrás parece un crimen contra natura, por si escarbamos sobre la tierra y encontramos los cadáveres de muchos de aquellos que lucharon por hacer de éste un lugar mejor. Y mirar hacia los lados es comprobar que el mal existe, que los niños pueden ser arrebatados a sus legítimas madres y que el dolor se incuba en todos los rincones; que el mal existe pero nunca nunca, nunca jamás, en este patético fragmento de tierra en el que cerrar los ojos es no abrir heridas y no abrir heridas es arrebatarles a los muertos la posibilidad de una voz por la que dieron la vida, que, lamentablemente, nunca llegaron a tener. Una voz callada que, algún día, debería hacernos saber que todo aquel que olvida su pasado no está más que condenado a repetirlo.

2 comentarios:

sorel dijo...

Pero hombre, mañana este país va a escarbar en el pasado de Julián Muñoz...
Yo mientras tanto, voy a intentar olvidarme de aquella sueca de aquel verano del 95 en Chipiona, a ver qué pasa...

Un abrazo.

anabel dijo...

A mi también me gusta mucho tu blog, gracias por el comentario. Sigue así. De anabel tu ex alumna ^^