martes, 30 de diciembre de 2008

Algunas veces

Últimamente, rara vez, se abren mis ojos y son otros los dedos que han encendido la luz que me despierta a la mañana. Últimamente, pocas veces, dicen mis muslos, hola, buenas noches, es un auténtico placer, a otros muslos, el mundo es un gemido, encantado de habernos conocido. Últimamente, alguna vez, despierto en medio de la noche y, no, no hay suerte, no son tus pechos mi almohada, y duermo, sigo durmiendo en medio de tanto desconcierto. Y no, no hay pechos en noches de invierno como éstas que me sirvan de almohada desde hace meses, y entonces el frío cala mis huesos y duele la soledad en los tobillos, es difícil levantarse. Últimamente, algunas veces, son mis manos las que esperan que sean otras las manos que acudan a su encuentro y no las dejen salir solas a la puerta. Algunas veces, llueve y es triste no tener con quien mojarse las piernas bajo los paraguas; es triste salir a los rincones y no tener con quien compartir las palabras, algunas veces.

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