viernes, 19 de diciembre de 2008

La vida como caos IV

Para mi exigente profesora, que siempre me obliga a escribir, aunque yo no quiera
Es diecisiete de diciembre y cumples años, otra vez. Y van...; eres tan viejo como tu memoria. Ahora estás a pie de playa, qué lejos quedan Moguer y Priego, ahora que toca Getares, Algeciras y un claustro de personas que hacen que ir a trabajar cada día sea un placer. Y toca abrir los ojos y dejar que sea el sol de las olas el que cada día me susurre las primeras palabras de la mañana, el sol y sus aguas. Y el mundo, cuántas veces lo has escuchado ya, el mundo sigue girando. Y es emocionante saber que David y Coralie son padres, aunque ninguno de nosotros sepa si éste será, para él, el mejor de los mundos posibles, padres un dieciséis de diciembre de un año en que todo ha sido crisis y el mundo poco ha cambiado. Todo sigue igual. A pie de playa, las olas te hablan y el mar parece tranquilo, a pie de playa. Es diecisiete de diciembre y has crecido, aunque madurar, lo que se dice madurar, no demasiado. Y hay huellas que llegan desde los más diversos lugares, desde todas las épocas; y hay huellas en Sicilia que te dicen que bien podrían cumplirse todas tus expectativas y así lo esperas, ahora que sabes que rendirse nunca será una opción; y hay palabras sencillas que te desean un buen día desde Eslovenia, palabras y besitos, cariño, te dicen, sabes que me alegro de que nos hayamos conocido; y hay gente, desde Portugal, que te piensa y espera que el día sea maravilloso y nunca cambies, nunca. Así lo intentas. Y hay palabras que llegan desde Alemania; Susen, siempre Susen, porque ella lo sabe, sigue siendo una de las personas más dulces que alguien haya podido encontrarse, siempre es así, y ahora llega aquel invierno en Alemania, ese primer viaje, otro cumpleaños, el día en que viste caer la nieve por primera vez, y te dejaste, siempre lo haces, llevar por el niño que siempre has sido. Un niño de muchos años. Así fue entonces: Alemania, mercados de navidad, y un helado, siempre el helado. Y toca pensar, como normalmente haces, en un año, en todo un año, en Moguer, Priego pero, sobre todo, por ahora Osuna, y en las lágrimas que, a veces, se te escapan cuando te llegan mensajes que enternecen tu corazón y dejan huella en tus dedos. Maestro, sabes dónde estamos; en la clase donde te vimos por primera vez pero ahora ha pasado un año. Un año y no estás, dicen, y te desean muchas felicidades. Un año y las sigues echando de menos, ellas lo saben, y saben que eres feliz si te cuentan, hola, maestro, he escapado muy bien, cuatro sobresalientes, cinco notables, y dos suficientes, aunque uno de ellos sea injusto, totalmente injusto. Y te duelen las matemáticas, como te dolían por entonces. Un año. Ha pasado un año y tantas cosas. Han pasado todas las olas del mar ahora que llegan a tu nueva casa y todo parece tranquilo. Es diecisiete de diciembre y Antonella te saluda desde Valencia donde este año, las casualidades, piensas, no existen, has estado por primera vez, aunque Antonella venga de Bari. La última velita, afirma, cuando este día llama a su fin, la última velita del día que tienes que apagar. Y toca apreciar cuántas huellas dejan en tu camino, cuántas raíces forman parte de tus zapatos. Aunque hoy, como tantas veces últimamente, te encuentres solo entre tanta gente que no conoces y acabará, esperas, formando parte de ti, gente como Marta, que hace que todo sea más fácil y la soledad, el trabajo, un poco menos, Marta, pásalo bien en el norte,, aunque hoy, te dices, te encuentres solo, el sol del mar se esté durmiendo y haya sido imposible, es difícil en estos días, escuchar la voz de Heidi.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Felicidades! En cuanto estés por aquí haremos una fiesta multitudinaria a la que sólo nos invitaremos tú y yo.
Mnl

sorel dijo...

Gracias por el comentario. No sé si éste serà el mejor de los mundos posibles, pero sí el màs caro (esto para mí que sale en una peli de Woody Allen).
De todos modos, yo me conformo con que el niño nos salga la mitad de sensible y culto que tú :) Así que, como decías en un post: Pobrecito de él!!

Un abrazo y nos vemos esta semana!