viernes, 31 de octubre de 2008

Tres colores III

Para David

Éramos inocentes entonces. Y creíamos, no sé si te acuerdas, que quienes manejaba las riendas del mundo eran de los mejores; crecimos para saber que cuanto suponíamos era mentira. Y tuvimos miedo. Había ex drogadictos que eran, ahora, amos del mundo; perversas versiones de los cuentos de hadas en que habíamos crecido que llevaban a la guerra a un mundo por un charco de oro, de oro negro, aunque todo fuera un poco más oscuro. Socialistas de corral que nos arrebataron tantas cosas. No hay otra opción, decían, e, ilusos de nosotros, dijimos sí a cuantas promesas nos hicieron aunque luego las calles tuvieran otro color, mucho más gris en estos tiempos. Malos tiempos para la lírica, mucho peores para la inocencia. Pero eso no fue todo. Tarde tras tarde, en estos días, el estruendo de las palabras de una reina nos distrae. Una reina en un reino en el que, se dice, todos somos iguales aunque pocos lleven una corona, un reino en el que todos somos iguales aunque no todos tengan casa. Cosas de cuento. Casas de cuento, de cuento de hadas en el que el rey y la reina contemplan el mundo y todo es felicidad, todo es color, todo son palabras. Palabras anacrónicas de una institución tan anacrónica como tantas otras. El mundo, pensábamos, el mundo sigue girando pero hay calles que son grises a pesar de los siglos, palabras de reinas que llevan a discusión cuando la única discusión debiera ser, así lo pensamos, qué hace una reina como esta, como aquella, como otra, en un tiempo como este, en el que dicen, todo el mundo es igual, aunque no, claro, todos lleven corona y tengan casa.

jueves, 30 de octubre de 2008

Quietud II

Son las siete de la tarde y es de noche. Ha llegado el invierno y tengo frío. Hay niños, niñas, pequeñas fieras de la ESO que todavía revolotean en mis dedos. El rumor de las olas me calma. El rumor de las olas que me trae a la memoria viejas historias de verano en Letojanni, paseos infinitos, tardes de arena en la que subí a un volcán por traer a una piedra de recuerdo, noches de música y voces que calmarían mi ánimo durante semanas. Voces que ahora, como la de Anna Lisa, me arrullan hasta decirme buenas noches.

domingo, 26 de octubre de 2008

Conócete a ti mismo II

Joooooooooo, ¿y si me recuerdo a alguien?

sábado, 25 de octubre de 2008

A veces Heidi

Querida Heidi,

ando un poco destraído, últimamente, leyendo las cosas que me has escrito, sabiendo de ti cuanto me cuentas. Me dices, como yo te dije, si te cortas el pelo no volveré a hablarte y, ahora, eres tú, me dices: nunca dejes de escribir, si no, no te hablo más. Yo lo intenté, ya sabes, pero no pude. Y ahora, alguna tarde, pensarás, es posible, escribe poco pero los niños me cansan algunos días, no hay internet en casa, de lunes a viernes, sólo el piso solo, al lado de la playa. Y descanso de los estruendos adolescentes que nos dejan sin oídos cada tarde, escuchando el rumor de las olas, otra vez el mar, Sicilia, otra vez el rumor callado de las montañas en la que tantas madrugadas te has levantado, a las cinco de la mañana, para recoger, cara Heidi, manzanas. Me cuentas que te habría gustado dejar algún comentario pero que el blog no te deja y sé que no pasa nada, ahora que sé de ti y que hablar es vernos cada cierto tiempo, hace cinco minutos, y hablamos de cuantas cosas nos apetece, de cuantas líneas nos vienen a los dedos y, rara vez, del tiempo. Y todo el mundo sabe, diría Leonard Cohen, todo el mundo sabe que te adoro aunque tú no lo creas, y lo te lo haya dicho, por así decirlo, alguna que otra vez. Y me dices, hey, tengo planes de ir a Sevilla para verte y sabes que me encantaría aunque no sepa si, al final, acabarás en este pequeño rincón del mundo o en la parte más alejada. Nunca lo sé, ni falta que hace aunque me encantaría: cosas de sentirte, preciosa, libre, en un mundo del que tantos sitios pareces conocer, tantas tierras que has pisado. Y me dices: me encantaría visitarte, y yo espero, claro, seguir al lado de la playa por entonces, conociendo tantos exilios en estos tiempos de incertidumbre en los que tanto recuerdo una de las canciones de Celtas Cortos: haz turismo educando a un país. Y te gustaría escuchar mi voz pero no sabes dónde, y desearías que fuera pronto, y tal vez, quizás sea posible. Yo, ya sabes, en el sur te espero, por decirte hola, hace cuánto tiempo, y me alegro tanto, qué has estado haciendo, apenas, sigues tan hermosa, has cambiado. Y sólo serán palabras, preciosa, palabras para Heidi, palabras de alguien que, ya lo sabes, ti vuole bene.

viernes, 24 de octubre de 2008

Desgana

Es preocupante y lo sabes. Cada día, al abrir tu correo, encuentras, en el correo no deseado, un mensaje, y otro, un mensaje y otro de Viagra. Y no dejas de preguntarte por qué llega un mensaje cada día. Y no dejas de decirte: ¿tanta falta te hace? Pero no hay respuesta, otro mensaje acaba de llegar, a estas horas de la tarde, cuando lo más fácil es sentirse fatigado, desganado y con ganas de dormir un poco más. Sólo un poquito más.

martes, 21 de octubre de 2008

El intransigente V

- Hey, ¿Qué tal todo? ¿Te has enterado que han entregado los premios Planeta?
- Pues la verdad es que no. ¿Y?
- No sé, son novelas, te gusta leer. Creía que le prestaría algo de antención.
- Pero, bueno, dime, ¿qué tienen que ver con la literatura?
- Algo tendrán, porque son literatura de piscina, sí.
- ¿Literatura de piscina? ¿Eso qué es?

- Literatura de piscina, chico, libros que se te pueden caer a la piscina y no pasa nada. Absolutamente nada

domingo, 19 de octubre de 2008

Vida en Tusconahattan

Para Robu, Cris e Ida, la mia sorellina

Hay noches que invitan al placer de vivir, a la ternura de compartir con las amigas un trozo de tiempo, un rincón de este lugar que, a veces, llamamos Roma y, otras, simplemente, estar lejos de casa, quiero volver al sur, el sur me consuela, dice Ida. Y llamamos a otros amigos por celebrar con ellos nuestras ganas de sentirnos vivos pero ya se han ido, traicionando un código que creíamos necesario. Qué más da. Somos el sur, y el sur se vive, aunque sean las dos de la mañana y la ciudad sea Roma. Brindemos por todas aquellas cosas que nos acercaron, que nos trajeron al mismo piso e hicieron que fuera la misma luz la que nos despierta; brindemos por esa bella nariz que tanta suerte nos ha dado algunas noches; brindemos por tu vitalidad, por los días de playa en que nos empujaste a jugar a ser felices; brindemos por la madurez de todavía no haber crecido. Ya sabéis que, a estas horas, en esta ciudad, la calle es nuestra, y lleguemos al primer bar que nos sea abierto, sigamos bebiendo por la alegría de habernos conocido. Y no, no queremos conocer a nadie más, gracias, camarero, por quitarnos a este pesado, gracias por echarlo, sólo estamos viviendo, nada más. Salgamos a la calle, veamos la luna, hablemos en otros idiomas por ver si así nos saludamos. Hablemos español, lo bastante como para recordar que hubo otra ciudad y otra vida, otros amores y otras líneas; inglés, sólo por ser educadas y un poco de francés, por decir hola a todas las ventanas, por hacer de nuestro exilio una noche que no termina. Seamos políglotas, mujeres de otro mundo, de otras ciudades por un día. Brindemos por la brisa que empuja nuestros pies a nuestra casa, copas de vino y vasos de cerveza en la salita, brindemos por la luz de una noche que no termina. Y hay minutos que parecen horas y llantos que parecen siempre, y niñas que quieren dormir, aunque el corazón les duela y el amor les diga eres pequeña. Y niñas que buscan una voz que las conforte y hablan, y les duele, todo el mundo dice no eres para mí pero yo no sé nada, apenas algo, pudiera ser, qué bueno eres, te llamo luego, estás borracha, no, no lo estoy, es sólo que me alegra hablar contigo, y hay una niña que se ríe, y se ríe, y dice, otra vez, es que me alegra escucharte, hablar contigo, y hay niñas en la cama, niñas políglotas que dicen yo quiero que me quieran como yo quiero, así lo quiero, y quiero escucharte y ser feliz, estar conmigo, estar contigo, y se abrazan, y hay niñas que se besan en la nariz, bella nasu, sólo por darse suerte, sólo por olvidar que esta noche han llorado, sólo por recordar que esta noche han reído. A lo lejos, alguien canta, canciones de cuna para acunar entre las nubes a niñas de muchos años que empiezan, el cansancio hace mella, a decirse, buenas noches, mañana será otro día. A lo lejos, alguien canta, canciones de cuna, los minutos pasan, ha sido una jornada larga, ellas se quedan dormidas.

viernes, 17 de octubre de 2008

Who wants to love forever?

Para los chicos del blog de la radio (del blog)

Después de tanto tiempo, intentándolo, sin éxito, he aprendido, te lo he dicho algunas veces, a amar la vida. Y, sé que te habría gustado verlo, a quererme un poco antes, un poco más ahora. Ahora que me escucho, un viernes por la tarde de radio y nostalgias, entre voces de las que sólo sé que apenas sé un poco de sus vidas. Una tarde de viernes con palabras. Y sé que te habría gustado que te llamara alguna vez en estos meses para decirte, qué sé yo, he encontrado a alguien pero sigo un tanto despistado en estos días. Debe ser la tarde, que se hace noche antes en estos días de otoño sin invierno, tardes de sol sin frío y paseos por la playa. Debe ser tanto exilio, tanto camino recorrido, tanto viaje en soledad sin más compañía que fragmentos de poemas en los bolsillos, tantas estaciones de tren en la que he contado otras historias. Y lo dijiste tantas veces: te querré siempre, el amor es eterno, el amor es eterno, ya lo sabes, mientras dura. Y nos quisimos algún tiempo, unos siete minutos. Y otros siete minutos. Y otros siete minutos. Hasta hacer de nosotros tantos años en pareja. Aunque no queden más que de ese tiempo algunas huellas, cajones en los que se pierde mi memoria. Y leo palabras escritas en mis libros, que han perdido su significado, canciones sin raíces ya en nosotros, tardes de café que ahora vivo sin tristezas. Piezas de jazz al piano sin tus ojos. Todo fue hermoso entonces, todo merece la pena, ahora. Ahora que ando en paz y sin espinas; ahora que sé, me lo contaste alguna noche de sábado con cansancio, que algo bueno me espera en los rincones, ahora que sé que te gustaría saber que hay alguien que, como tú, en otra vida, me dice, hola amor, qué tal estás, alegre llegas, en cada esquina.

jueves, 16 de octubre de 2008

Quietud

Acaba un día de clase y estoy agotado. Me acerco a la playa y sumerjo mis pies en el agua. Escucho, absorto, el rumor casi callado de las olas del mar. Te lo dije tantas veces: qué bien me hace oír tu voz, al otro lado del mundo, por un momento los dos.

miércoles, 15 de octubre de 2008

I´m your man III

Mejor el polvo, el humo, la ceniza, si no son tus labios los que en mi habitación se encienden, si no son tuyas las manos que en mi reloj madrugan, si no son tuyos los pasos que en mi pared caminan, si no son tus pies los que amanecen en mi almohada. Alguna vez, al alba, crecen raíces y besos, nubes que se sueñan horizontes: sorberte en cafés que nos lleven a hacer de cada rincón un mundo, cafés que dibujan paraísos en cualquier mapa. Fatigas de amantes que perecen en bostezos. Ternura de seres que enarbolan sus siluetas al despertar. Nunca sabremos el camino que hizo de nuestros besos una sola luz con que vencer el miedo. Alguna vez, estuvimos cerca. Nacen deseos en las ramas, surgen caricias que se harán de piedra, dura memoria con que castigar desidias, a voluntad única de todos los barcos de papel en que nos arrojamos al mar para contemplar juntos soles en calma. Placeres de amor que el cuarto enseña, placeres de amor que la tarde deja.

Mejor la duda, la espera, quedar a oscuras, si no son tuyas las palabras que en mi pecho gritan, si no son tus ojos, constante vigía de mis ojos, los que mi tarde velan, si no son tuyas las alas,que en mis brazos se incendian. Alguna vez, el día: tardes de cielo en gris, relojes que se despiertan latidos:,palparte en los aromas que hagan de toda brisa lluvia, aromas que nos traigan el calor en que nuestros corazones dormitan. Apetito de seres que derrotan al silencio. Dulzura de amantes que vencen sus miedos al soñar. Alguna vez, a flor de piel, nuestras imágenes se buscan hasta hacerse carne en los espejos, hasta hundirse en la semilla de todos los frutos en que nacemos. A flor de piel, en días sin fecha, de entre las ruinas de un palacio que cae al ocaso, es nuestro el reino en que todo nombre se crea, en el que todo lo vivido comienza. Sólo tú y yo. Solos, tú y yo. Inicios de amor que el día enseña, inicios de amor que la vida empeña.

martes, 14 de octubre de 2008

La vida como caos

Hay días que lloran por las cosas más pequeñas, maestro, sí, es lo que usted dice, lo bueno siempre es dejar huella; tardes que ríen por las ocurrencias más delirantes, para qué ponerle tildes a las palabras, maestro, si yo quiero a todas las letras por igual. Días de octubre que deambulan por los pasillos de un instituto de Moguer cuando todavía, la v ayuda, quedan huellas de otros estudiantes en tus rodillas. Y no sabes si caminas hacia Sevilla o Huelva, ahora que no hay ningún final claro aún, ninguno principio que nos haga saber hacia dónde nos lleva el despertador: queda un piso y, tal vez, las olas de Mazagón en cada tarde cuando quieras estar en paz con tantas otras cosas. Y hay relatos desde Italia que te dejan sin palabras, relatos del sur que te vienen a los dedos y te cuentan que tu lugar en el mundo parece ya imposible. De exilios varios parecen tus muslos, imaginas tus tardes de invierno en una casa que nunca será tuya, a pesar del rumor de las olas que te acune, a pesar de que el mar se llevará cuantas tristezas albergues cada mediodía. Escuchas canciones que te hacen recordar que la belleza existe, a pesar de los pesares. Alguien te lo dijo, y no recuerdas quién: hay cosas que merecen la pena, si sabes mirarlas. Y en ello estás, aunque tengas que mirar a tantos lugares, aunque sean tan distintas las palabras. Cento giorni. È domenica mattina. Aunque no existan las palabras, y sea sólo Miles Davis el que te habla. Pasarán más de cien días, pasarán, sin saber dónde estás aunque, en ocasiones, saber a qué has venido sea más fácil. Y crecerá la vida en otras partes, crecerá la vida como caos en tus raíces. Y habrá otras voces que sean tus huellas nada más, otras miradas que sean tus manos nada más pero, hoy, con un poco de calor en la cabeza, al amparo de gestos que no se van, de saludos que todavía no han llegado queda simplemente la vida como caos.

lunes, 13 de octubre de 2008

Cantando bajo la lluvia

Para Antonella
Camino bajo la lluvia sólo por encontrarte, por compartir algunas palabras contigo, por la curiosidad de decir que hemos vuelto a encontrarnos, y el tiempo calla, algunos momentos, descansa en tus manos. Traes, en tus pies, este es tu camino, colores que dibujan arco iris en las aceras. Otro de los, ya lo sabes, milagros del sur. Y la lluvia sigue, volvemos a hablar, es un placer, de las cosas que un día estuvieron con nosotros y que ahora nos han traído a la misma casa, aunque tu ciudad no sea la misma, ha de ser siempre el sur el hilo en el que tú y yo hemos aprendido tantas cosas, olvidado otras tantas. Y me hablas de cómo mis palabras pueden definirte, de cómo dibujo en tus labios las letras que tus dedos todavía no han aprendido a pronunciar. Hablamos de días con sol y playa, en los que todo era sencillo, hasta nosotros. Nosotros y cuanto nos rodeaba invitaba a vivir, y vivir era un estado de ánimo, magia en tus ojos; e imagino que logras que el mundo tenga un sol menos apagado, una lluvia que cala todos los resquicios de unas sombras en las que hemos sabido escondernos, fotos de una esquina en la nos dijimos hola por primera vez. Fotos de un mundo que yo desconocía por completo, ahora que sé que has crecido, fotos que me hacen saber que hay coches con rosas en su interior, playas con sol y amigos, olas que nos dicen: duele, vivir duele, pero merece la pena. Fotos que nos llevan por caminos solitarios que nos arrastran a ninguna parte, que nos dejan a solas, con nosotros, con nuestros pensamientos, con la absurda incertidumbre de sabes que hay tantas carreteras que aún no hemos recorrido, tantos labios que no hemos conocido, tantos cuerpos que no hemos aprendido a vivir, tantas calles que nuestros pies, descalzos, no se han atrevido a pisar aún. Y todos ellos a nosotros han de venir, como una rosa que nos distrae al conducir., como unas gotas de agua que nos golpean al caminar, colman de sed a nuestras huellas. Y la lluvia nos hará saber, mientras tarareamos canciones que nos hagan olvidar cuanto hemos recordado, que vendrán más días y serán el sur.

sábado, 11 de octubre de 2008

Obviedades

Me dijiste, y recuerda que las palabras, por mucho que puedan llegarte, sin hechos, sólo son literatura.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Tablón de anuncios XXX

Estoy viviendo...

martes, 7 de octubre de 2008

A veces Heidi, a veces no

Querida Heidi,

te escribo para decirte cosas que no sé si sabrás y tal vez sepas, a pesar de todo, a pesar de dos mil kilómetros entre tus labios y mi voz. Ya ni recuerdo la última vez que mis dedos te vieron aunque todavía sepan, siempre lo harán, de ti toda tú. La vida sigue, ya lo sabemos, y otra vida me viene distinta a ésta, otro instituto, otro pueblo, Moguer, Platero y yo. Y recuerdo tantas otras cosas que, alguna vez, tú y yo hemos vivido aunque no supiéramos darnos cuenta: una comida en la Alameda, un paseo por el río y ese corte de pelo por el que prometí no hablarte en años aunque nunca supe hacerlo. Tardes de cuarenta grados de un verano en que tú apenas te parecías a ti y viajes que han acabado por acercarnos más ahora que estamos a miles de kilómetros. El sur, el sur y el norte, qué más da. Son momentos, nada más. Y recuerdo todas las cosas que he olvidado: el trozo de mi vida que sigue en las páginas, ya no en blanco, de un cuaderno en el que prometí contarte tantas cosas de un viaje inolvidable. Y el regreso. Subir al volcán para coger una piedra. Por ti. Volcánica como tantas otras cosas que tú has vivido y me has hecho saber. Que yo he vivido y he olvidado contar, alguna vez. La memoria, ya lo sabes, no es una casa en la que yo debiera descansar. Y me cuentas que necesitas otra vez viajar pero no tienes con quién, ahora que todo empieza a estar en paz. Conmigo. En mí. Y hay momentos en que me habría encantado que me vieras crecer pero el tiempo es otro, otra la ciudad, otras las historias. Y, de cuando en cuando escucho tus palabras, pero no tu voz. Y todo parece extraño, líneas de un relato que ninguno de los dos sabe leer. Y dices, te visitaré en Moguer, y aquí te espero. Ti voglio bene.

lunes, 6 de octubre de 2008

Palabra de mercader

Hicimos una economía basura y el mundo se va a la mierda.

viernes, 3 de octubre de 2008

Sierra Sur IV

Para Cristina, María Luisa, Paloma, Ana Belén, Pilar, los del viaje y alguno más

Volviste al instituto en el que tanto has crecido este año, en el que tanto has madurado y en el que tantas cosas has dejado, para bien, atrás. Y esperas no tener la sensación de que este es ya un lugar que no te pertenece, un sitio que no pertenece ya. Y saludas a tanta gente que ya ha cambiado de camino, cuyos pasos llevan a calles diferentes. Hola y adiós, parece la historia de tu vida, de cualquier vida. Algún alumno te saluda; los demás están en clase aunque quedan pocos minutos para la pausa ahora que tú hablas con los profesores, saludas a Cristina, a María Luisa y a tantos otros. Llega la pausa y hay estudiantes, a los que habrías matado alguna vez hace un año, que te rodean, te saludan, quieren saber de ti. Y no has olvidado, como ya le prometiste, la foto para Sandra, y algunas palabras que, esperas, le sirvan de ayuda alguna vez. Gracias por todo, maestro, sabía que no te olvidaría; quería escribirte algo, ya lo haré. Intentas hablar un poco más con Cristina pero es imposible, los alumnos no te dejan escuchar a nadie; y te saludan otra vez: maestro, nos hemos salido de clase, para que veas, vente con nosotros a clase, es música. Y recuerdas que tu relación con la música siempre ha sido exquisita y que la profesora es excelente; en clase están muchos de los estudiantes con los que tanto has sufrido, con los que tanto te has reído por primera vez y todos te dicen hola, quédate. La hora pasa rápido; la clase es muy amena, la profesora, ya lo has dicho, excelente. Hablas un poco con ella, te disculpas, maestro, aqui hay más gente que quiere saludarte, maestro, ¿te ha tocado aquí?, tienes que venirte, tienes que estar aquí. Y querrías hablar, aunque sea un poco, con algunos de ellos, Mari Carmen, qué tal el verano, pero es imposible. Y te gustaría ver a aquellos que te calaron, que te llegaron, ver cómo han crecido, reírte con ellos, Ana Belén, el pavo me distrae,; Paloma, sigue escribiendo; Pilar, déjame que lo piense... no. Recuerdos de un viaje a Valencia en el que tanta madurez te fascinó y ese, maestro, qué tal las oposiciones, que te hizo saber que la magia aparece en cualquier edad; el recuerdo de unos miércoles con comida, postres y palabras con la vice , ya amiga y María Luisa, amiga ya. Tantas historias por contar que forman parte de tu historia. Tantas cosas, tantas pequeñas historias que acaban por formar parte de ti, que volverán a ser parte de ti ahora que pronto vuelves al cole y te gustaría aprobar en materias en las que fracasaste estrepitosamente como autoridad y alguna más. Y te gustaría haberle dicho hola a tantos que te llevaron a Valencia de viaje, pero es la última clase y no es posible, no has podido ver a algunos de los que quedarán impresos en tus pasos, en tus huellas cada vez que camines, cada vez que pienses: creo que lo estoy haciendo bien, crecer con ellos un poquito, seguir así. Y esperar que lo que llegue sea siempre, sino igual mejor.

jueves, 2 de octubre de 2008

Tres colores II

En tiempos de crisis como estos, no lo dude, hágase rey. Verá el mundo bajo otra corona. Y nueve millones de euros le acercarán, cada día más, al ciudadano de a pie.

miércoles, 1 de octubre de 2008

La bolsa o la vida

El día que este mundo de mercaderes sin escrúpulos se despojó de todas sus máscaras, mostró su verdadero rostro, fue aquella tarde de sábado con sol y frío en que unos niños protagonizaron, por vez primera, un anuncio: se vendieron entonces todas las ilusiones que podrían habernos llevado a algún otro lugar.