miércoles, 30 de diciembre de 2009

Final de juego II

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí, que hace tiempo, sí.
- Y, hey, ¿ya tienes decidido qué vas a hacer cuando seas mayor?
- Morirme, como todo el mundo.

martes, 29 de diciembre de 2009

Final de juego

Juguemos a que nada ha terminado esta vez, a que, otra vez, estamos juntos y volvemos a ser nosotros, ya lo sabes, imagina por un momento, nosotros, y no existen, todavía, tú y yo. No ha llegado aún ese momento. Pensemos que tú y yo, nosotros, habitamos juntos y no es tu casa el lugar en el que yo perdí las llaves, un sitio al que ya no tengo acceso, una casa al otro lado de una ciudad en la que, ahora, me pierdo a cada instante. Imaginemos que aún sonríes cuando estás a mi lado y crees que la vida, como siempre has creído, merece la pena, a pesar de todas las tristezas, a pesar de todas las derrotas, a pesar de todos los escombros. Recordemos las palabras pronunciadas aunque no fueran mentiras, ese te querré siempre que ambos sabíamos inciertos, ese tenías razón, siempre es demasiado tiempo, quiéreme un poco, ahora, y luego un poco más, así hasta que estemos cansados de tanta caricia sin más, agotados el uno del otro, qué más da. Imaginemos que, como decías, es bueno beber un vaso de agua si tenemos sed, fácil colmar nuestras raíces, y ahora, aquí, solo, pensar que calmaste mi hambre tantas veces, y saber que, a menudo, eso es todo, saber que todo termina aunque queden huellas, aunque se cierren cicatrices, y amar la vida porque esas fueron tus raíces. Dar un paso y luego otro, feliz de haberte conocido. Aunque haya días en que, como dijiste, nos pueda el mundo y me muera de sed.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Parole parole parole

Quiero verte. Sonreír. Ironía. Famosas bermudas. Tigretón. Selectividad. Ejem ejem, Alicia. Comentarios de Delibes. Roma. Burritos. Sencilla pero complicada. Cuando Harry encontró a Sally. Palomitas. Una taza de desayuno. Una hermosa historia de amor. Sarcasmos. Se te quiere. Playita. Fotos. Ejem ejem, ¿por qué yo no? Tú. Preocupación. Asignatura pendiente. Expresión. Horas de msn. Lunes, martes, miércoles. Cinco y veinticinco, por la rima. Ejem ejem, Serbia. Ejem ejem, Italia. Libros. Estás a lo filosofía. Tres horas de turtoría. Cuídate. Smarties de color. Sicilia. Valencia. Tornatore. Sorellina. Eva. Heidi. Maldito inglés. Música. Caracoles. ¿Quieres la carta? 35 separadores. Getares. Sanlúcar de Barrameda. Burritos. Curiosidad. Tantas palabras, sólo palabras, pero duelen tanto. Y a veces encienden un pequeño fuego que nos alegra el corazón un momento. Y luego otro.

lunes, 21 de diciembre de 2009

A pie de playa II

Nada, como a estas horas de la noche, con este frío, desear que tu cuerpo se acerque al mío, tus dedos den calor a mis manos, tus pies a mis muslos y tus labios a mi corazón. Nada como rozar cada uno de los poros de tu cuerpo y naufragar en ti, saberme a pie de playa.

domingo, 20 de diciembre de 2009

El intransigente XXV

¿Qué pasaría si todos aquellos políticos, politicuchos, empresarios y gente de semejante calaña moral a los que intenta sobrevivir este planeta quedaran sepultados bajo un diluvio universal a causa del cambio climático al que apenas han dicho hasta luego en Copenhague? Es obvio: el mundo sería un lugar mejor en el que vivir.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El intransigente XXIV

Para mi editora
- Heyyyyyyy, cuánto tiempo.
- Si que hace tiempo, sí.
- Tiempo y frío. Un frío brutal.
- Sí, en estos días espero encontrarme pingüinos en la calle. No es normal.
- Ya nada es normal. Es navidad.
- Navidad. Sí, tiempo de sentimientos, de ternura.
- Sí, imagino.
- Espero que se acabe pronto. No soporto tanta luz.
- ¿Tanta luz?
- Sí, tanta luz, tanto mercadeo, tanto consumismo.
- Sí, es como un cuento.
- Un cuento deformado, de terror, un cuento absurdo.
- Sí, como el cuento que dijiste que ibas a escribirme hace meses.
- Sí, un cuento de navidad. Un cuento en blanco. En blanco y negro.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Alguna luz

Se acercan las navidades ahora que un penoso día de cumpleaños se acaba. Doce horas en un instituto al que se llega de noche y se vuelve de noche, de evaluaciones y papeleo absurdo. La noche llama a la noche. La navidad llama al consumo, el corazón al bolsillo y caen al suelo monedas de plata con las que comprar una sonrisa, algún gesto amable, algún abrazo. Y hay monedas de plata que sirven para comprar un trozo de tiempo, alguna hora en familia, vino con amigos. Consume y calla, es navidad y las luces brillan. Deslumbran. Ciegan algunas tardes. Consume y calla, el amor existe, la navidad nos llama. Y existe la tristeza infinita de saber que las sonrisas ocultan la máscara absurda de aquellos que han aprendido a vivir bajo las leyes de un mercado en el que no eres nada si no llevas monedas en el bolsillo y hay luces sobre tu cabeza.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Quise

Quise pensar, por un momento, que podía cambiar el mundo. La pequeña parte del mundo en la que yo crecía, el trozo de tierra que me había visto nacer. Hasta que el pequeño fragmento de tierra en el que yo había crecido acabó por sepultarme.

martes, 15 de diciembre de 2009

Miedo X

Per Ida, la mia sorellina
Cuando se despertó, Silvio Berlusconi todavía estaba allí. Ensangrentado y dolido, se había convertido en un mártir, en el icono dolido de una democracia amenazada por todos. Y por la que Berlusconi habría vertido, incluso, su propia sangre.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Al menos tu nombre

El tiempo pasa y hay días en que apenas puedo darme cuenta. De que, por ejemplo, tú estabas cerca y yo fui incapaz de darme cuenta. Ahora, hablo contigo, alguna vez, y no hay nada más triste, se me ocurre, al escucharte, de enamorarme, todavía, de la imagen vaga de unos labios que son ya diferentes. Eres adorable, como entonces. Como siempre. Como casi cada día. Aunque no haya nada más triste que enamorarse del recuerdo de una mujer que hace años es otra, otras sus manos, otra tu verdad. Adorable, como siempre. Y me viene, por ejemplo, aquella vez en que me enseñaste a querer la vida. La vida y sus consecuencias. La vida, para qué, la vida no vale nada, todos morimos, todos nos vamos al carajo. ¿La vida? ¿Para qué? Y otra vez la sencillez de tus palabras me hirió de muerte para saber que la vida, sí, por qué no te sientas aquí, dijiste, te sientas y te dejas morir. Así será más fácil. Y no, supe entonces, que sí, que no hay nada más triste que dejarse caer en cualquier calle, que no hay nada más estúpido que no saber que hay un instante, aunque sea un momento tan solo, en que nos debemos a tanta gente, en que nos debemos a nosotros mismos, un poco de esperanza, un poco de amor, unos labios. Y era la vida. Y era entonces. Como es ahora, aunque tú no estés, pero queden tus huellas de luz para hacer del mío un camino más sereno. Y queda, porque lo pronuncio cuando todo parece oscuro y sin sentido, queda tu nombre.

viernes, 11 de diciembre de 2009

El intransigente XXIII

Para Sorel
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí, trabajas, trabajo, apenas nos vemos.
- Es difícil, sí.
- ¿Qué has hecho últimamente?
- Nada, escribir en el blog, dar clases, lo de siempre, vamos.
- ¿Has escrito algo nuevo?
- Algo, sí.
- Nada, entonces hoy visitaré el blog. A lo mejor hasta lo leo.
- Jajajaja, qué bueno.
- No deberías trabajar tanto. Pronto se acerca tu cumpleaños, si no recuerdo mal.
- Sí, el jueves 17.
- ¿Y qué te van a regalar?
- Bufff, un montón de evaluaciones.

jueves, 10 de diciembre de 2009

El intransigente XXII

Para Palhoma
- Heyyyy, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí, años, diría yo.
- Y bueno, ¿cómo te va la vida?
- No del todo mal. Un poco cansado de mi trabajo.

- ¿Y en qué trabajas si no es mucho preguntar?
- No sé, se dice que debemos enseñar a todo el mundo a pensar, pero cuanto hacemos es enseñar a pensar lo mismo, a tener los mismos tipos de respuestas, a seguir las mismas normas, vamos, a no salirse del camino, y saber que sólo serán una pieza más de un engranaje que acabará por devorarlos.
- Pero, ¿en qué trabajas? ¿Eres carcelero?
- Qué va, qué va. Soy profesor.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

En todas partes IV

En Ronda hace frío los martes de fiesta con gente. Hay chicas alemanas que se enamoran de la ciudad y dejarían dejar su corazón allí, que descanse durante meses su sonrisa azul. Una sonrisa que se perderá en algunos días para suerte de los que viven en el norte. Y será el mundo un camino en el que tantas veces se contarán historias. Y habrá adolescentes, al otro lado de esta calle, que hayan visto ya cómo su padre ama a su madre a bofetadas y crean que una costumbre que debe vivir en sus dedos. Y será la vida, tan desnuda como cruel, agotada de soportarse a sí misma en tantos momentos. Existirá el sur y personas que lloran a un hermano que ha desaparecido y no encuentran un instante de consuelo: el mundo duele cuando estamos solos, duele a borbotones. Y existe Italia porque existe Roma y existen mujeres que ya no son universitarias aunque sigan siendo inmensamente hermosas, inmensamente inteligentes y sea bueno hablar con ellas para recordar que la risa, la risa es un camino que nos ha llevado juntos a tantas partes, que hace que estemos menos solos si alguien nos escucha reír y cree que es bueno saber que hay momentos que merecen la pena. La vida y sus aristas. Saber que a miles de kilómetros de distancia el mundo tiene sentido porque hay gente que da luz al lugar al que camina. Comprender que a escasos minutos de distancia el mundo, y sus lugares resultan absurdos porque hay puños que golpean en las ventanas y dejan cristales en el suelo. La sangre recorre entonces las aceras y hay colores que dejan ciegos a aquellos que intentan contemplar la vida sin distracciones. Si hay dolor, hay alegría, aunque sea difícil verlo entre tanta cicatriz, entre tanta chica que se siente mal ante un espejo, ante toda mujer que no sabe decir a unos dedos que construyen esquinas que no permiten encontrarse a nadie. Apenas un minuto y todo pueden ser sombras: dolor, tristeza, la nostalgia de saber que el mundo debería ser otro y algunas heridas seguirán abiertas durante años. Las heridas de unas raíces que están dejando morir en el norte gente que vive al otro lado de la calle, al otro lado del mundo. Sólo unas voces que no saben qué decir y gente que intenta que este siga siendo el mejor de los lugares posibles en el que vivir. A pesar del dolor, de la tristeza, de las heridas que hay a veces en las manos de aquellos que intentan que sea bueno vivir, que sea inevitable sonreír alguna tarde, dormir en paz alguna noche. Ya sea en Ronda, en Sevilla, en Sicilia, así en el sur como en el norte. Ahora que hay una mujer genial que trabaja doce horas al día y no conoce de Florencia sino el pequeño rincón en el que trabaja. Y hay una voz que, de cuando en cuando, llama por teléfono y le recuerda que es bueno abrazar la vida en ocasiones, ahora que vivir, aunque a veces duela, es lo que importa.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Y todo era mentira

1. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.
2. Todos los españoles tiene derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.
3. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y derecho a un trabajo digno.

Y todo, todo, todo, cien años después de que, muchos, antes que nosotros, intentaran que el mundo fuera un poco más justo, sienten el dolor inevitable de comprobar que todo aquello por lo que lucharon se ha perdido. Irremediablemente.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Tres colores VII

En el día de hoy, cautivo y derrotado el ejército rojo, el ínclito José María Aznar entrega el primer premio FAES de la Libertad a su majestad el rey Juan Carlos, digno merecedor de todos los elogios y algún premio como éste. La libertad inalcanzable de reinar en nuestros corazones durante siglos por los siglos por la gracia de dios. Y amén.

martes, 1 de diciembre de 2009

Smarties de colores

Hay días de sombras grises y nubes negras, cielos con lluvias y sin paraguas. Hay tardes en las que uno se siente muy pequeño y el mundo es muy grande, enorme, y no hay esquina en la que encontrar refugio. Suele pasar. Incluso, entonces, en esos días, hay momentos, instantes que nos regalan un poco de alegría, tardes en que llueven smarties de colores, también patos, algún sendero de piedra en el que volver a encontrar tu camino. Y hay labios que se encuentran bajo el agua, besos que naufragan bajo la lluvia. La lluvia de una noche que ha dejado de ser azul. Un cielo bajo el que se cuentan historias que no sabrán escribir los libros.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Girl from the North Country II

Para Eva Molano

El viento gallego. Y una lluvia fina que ha vuelto al sur, afortunadamente. Pero este fin de semana toca el norte, el norte y un primer avión con pastilla, somnífero, para no recordar nada de un viernes en el que tocamos lo humano y lo divino y sólo hubo olvidos entre vasos de ron y tinto. Una buena cena en Getxo y algunos bares, algunas charlas, y mucha oscuridad, bastante viento. Un viento húmedo y gallego. Y una noche que no recuerdo, ni tan solo un día después. Si toca avión, toca olvidarlo todo. Un sábado en otro lugar, en otro pueblo, mucho más al norte, un pueblo con lluvia y cómic, un pueblo con lluvia y Lloyd, una ciudad con viento y gente. Y el placer de no conocer a gente que no hemos conocido hasta entonces. Un poco de historia y mucha belleza; cuenta la historia de tu aldea y contarás, Mikel, la historia del mundo. Un mar de plomo. No olvidar tus raíces, nunca, no olvidarlas. Y el placer inesperado de conseguir cuanto nos proponemos, hablar con historia viva del cómic, callar un poco, tomar un café con chicas que cuentan historias, hermosas historias, aunque alguien, alguna vez, las llame zorras. Tener ideas y defenderlas; tener principios y recordarlos. Y pasear entre pasillos repletos de gente y nadie para contar relatos, pequeños textos cotidianos, el mundo de un día a día en un salón apartado del mundo, en otro lugar, en otro tiempo. Comprar un póster, hablar con todos, ser ella misma, encantadora siempre, cansada a veces, fumando otras. Con un café a tiempo, una cena a destiempo, tengo que irme, una pena, después nos vemos. Toca comer en pleno campo, comer muy bien, recuperar energías, un postre, seguir comiendo, volver al salón, escuchar a Lloyd, imaginar a V, anarquía, siempre anarquía. Siempre una lucha inútil, tan solo a veces. Uno contra el mundo y el mundo en contra. Aunque nunca traicionarse, nunca. Y una casa tuneada, una casa con colores y lugares, una casa tuneada. Y el encanto de un lugar que nos ha hecho crecer un poco más, con agua, agua en todos los rincones, verde en todas las esquinas. Y tantas tantas firmas, tantos planes. Porque hay lugares de este mundo que existen para ser parte de ti, aunque te hablen, a miles de kilómetros del sur, de Dos Hermanas. Sois del sur, nos dicen, sois del sur, os hago una entrevista, necesito fumar, salgamos un poco, necesito un poco de brisa, tengo prisa, nos vemos, nos vemos pronto, mejor mañana, mañana no, mañana toca avión, avión, nunca más, avión sin pastilla. Nos vemos el año que viene, si no voy al sur, hablamos entonces. Encantado, si voy al sur, te lo hago saber, si no, nos vemos, el año que viene, mejor entonces, tenéis un pequeño rincón, rincón del norte. Y palabras, palabras, palabras, todas las palabras. Y algunas más. El sur y frío. El sur y lluvia. Y no olvidar, la educación obliga, dar las gracias. Por la magia. Y porque hay miles de formas siempre de contar la misma historia.

jueves, 26 de noviembre de 2009

San Fermines en Cádiz

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí, qué hace tiempo, sí.
- ¿Qué tal todo?
- Asqueado del mundo en el que vivo, Sorel.
- Y ahora, ¿por qué?

- No sé, es cansado saber que nos quejamos de nuestros alumnos pero no son más que reflejos de un mundo que da asco.
- Siempre tan optimista.
- Es que duele. Da asco mirar una tarde la tele; ver las noticias, ver la avaricia que abraza a todas las calles y pensar que nuestros alumnos tienen que ser las personas más maravillosas de este mundo. Es injusto, realmente injusto.
- Sí, imagino que todo tiene una raíz, un fondo detrás.
- Y, por favor, luego están aquellos que buscan las soluciones, que tienen todas las soluciones. No sé, es como la nueva película de Cameron Diaz y Tom Cruise y las opiniones de la iglesia sobre los preservativos.
- Pero, bueno, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?
- Pues que ambos hablan de cosas de las que no tienen ni idea, vamos.

martes, 24 de noviembre de 2009

Colores

Para Laura
Uno mira al mundo y sólo puede encontrar colores, colores en todos los rincones. Levanta los ojos y puede intuir que la luna es sólo un punto azul que se hace más tenue a cada hora; entiende que el sol es blanco y deja sombras grises en los días. El mundo es otro a ciertas horas de la mañana, la luz distinta. Y hay parejas que se agarran de la mano y dejan raíces verdes en el camino. Es el amor verde algunas veces, rojo algunas noches, un rojo doliente que nos deja en las rodillas un poco de dolor cuando estamos solos. Algunas veces casi siempre. Siempre que contemplamos un vaso de agua clara en nuestros labios, un vaso de agua clara en que muere nuestra sed. Y es el dolor más intenso entonces, más intensas las nostalgias. Ahora que nuestros pies pisan la ventana y hay un poco de gris en las esquinas. Pasan ante nuestros ojos los colores, cansados, como nunca, de saber que todo tiene su momento. Un momento verde, verde oscuro, que lleva a nuestros bolsillos algunas monedas de consuelo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Blue smile IV

Para Verena Reinhart
Te has ido. Ahora que todavía caminas por las calles de una ciudad que ya forma parte de tus huellas. Una ciudad con sol y luz en la que has llovido alguna vez en estos meses. Una pausa necesaria en tu tiempo. Agua y vida, ya lo sabes, agua y vida en tus dedos, agua y vida en mis manos, que ahora te escriben, ahora que mis pies saben de ti y saben que ha sido genial pasear a tu lado y hacer de esos rincones toda una sonrisa. Caminas, y pareces, eres, algunas veces, una de las chicas más hermosas de este mundo; otras veces, también. Caminas, y dejas alegrías en las casas que te dan cobijo. El sol de un sur frío en estas tardes. Y una playa que has de visitar, ya que Sanlúcar, ya lo sabes, te espera. Sonríes, y te contemplo: días completos de domingo con ternura, días completos de domingo de dulzura. Y unos labios azules cuya voz habla de jazz, deja música en las pupilas. Unos paseos por el barrio de Santa Cruz, con tanta gente, apenas solos, algunos libros, también Mafalda, tangos desde tu próxima casa, música argentina. Tanta belleza, tanta belleza en tus gestos, tanta belleza discreta, tanta belleza efímera. Y dejar que la luz dé paso a la noche, a un poco de frío, al humo de unas castañas compartidas, y esperar, a veces, que tus raíces fueran de Sevilla, saber que, hagas lo que hagas será maravilloso, serás alguien que deje huella, una mujer que deje felicidad en los días. En todos los días. Una tarde de jazz en Dos Hermanas, una tarde de armonía, y la pena de no escuchar tu voz cantando al oído, cantando en la terraza a tus amigos, a tus amigas, para dar a algún rato un momento de belleza intensa. Para hacer felices a aquellos que te han conocido. Ahora que debes sonreír, ahora que piensas y trabajas en tu tesis, vuelves a tu medicina, pronto estarás en casa. Ahora que te has ido. Y sería genial imaginar que eres la chica que vive al otro lado de la calle, y comprender que habrá personas que disfruten de tu belleza, tu belleza discreta, cada día, para calmar su sed, para dar luz a sus mañanas. Sería genial ahora que estás lejos. Y todavías estás aquí; últimos días en Sevilla. Una ciudad que no tendrá los mismos domingos sin ti. Domingos de postales y libros en los que tus ojos me miran como si estuviera loco; difícil entonces no sonreír, no saber que tanta belleza duele, tanta tranquilidad se hace necesario, saber que hay cosas que saben mejor si son compartidas. Ahora que no he conocido una chica igual, cuánta tristeza, en Sevilla. Ahora que te has ido y todavía estás aquí, todavía queda tu sonrisa. La sonrisa azul de una mujer que existe para que el mundo sea mejor. Y el mundo es mejor porque, sencillamente, preciosa, tú existes. Una sonrisa azul profundamente humana. Una sonrisa con la que espero seguir en contacto porque sería genial saber lo que estás haciendo, lo que harás en el futuro, porque hagas lo que hagas, sea lo que sea, será asombroso. I will miss you so much, blue smile.


viernes, 20 de noviembre de 2009

Tarde de viernes sobre fondo gris

Los viernes son mejores si hay ternura. Se escuchan, cerca, los silbidos de unos pájaros que celebran la llegada de la noche con el silencio; quedán atrás los gritos ensordecedores de unos adolescentes tan perdidos, tan desprotegidos, como nosotros, hace tiempo. Adolescentes como fieras, habrá gritado alguien, pero hay gritos que no son más que una llamada de atención, una voz desesperada que necesita ser escuchada, ahora que no hay nadie en kilómetros a la redonda excepto mis dedos, que cuentan la ternura de un viernes en que es genial volver a casa, en que es genial encontrar palabras de cariño, silencios cómplices y los gestos amables de quienes se preocupan por nosotros. La ternura de una tarde de viernes en que volvemos a ser parte importante del pequeño rincón del mundo del que sí nos sabemos parte.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Caminos

Pesan el cuerpo, las manos, las piernas; andar se hace difícil pero es necesario ir paso a paso, encontrar las primeras líneas de un camino que llevará a alguna parte, que nos hará más fuerte. Vivir es lo que tiene.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Momentos

- Hey, ¿qué tal la vida?
- Bien, bien, aquí leyendo alguna autobiografía.
- Ah sí, ¿y de qué va?
- Hombre, teniendo en cuenta que es una autobiografía...
- Ya, ya lo sé. Me refería que de quién es la autobiografía.

- Ah, vale. Es alguien a quien le duelen los niños enfermos, alguien a quien le gusta hacer felices a los demás.
- Ah, vale, la Madre Teresa de Calcuta.
- Casi, pero no. Es Cristiano Ronaldo, todo amor, todo generosidad. Momentos que tiene el chico.

martes, 17 de noviembre de 2009

Algunas hojas

Ha pasado el tiempo. Un poco de vida. Un río. Y algunas playas. Algunas hojas. Pocas raíces. Quise vivir entre las sombras de tus muslos pero llegó la luz. Todavía hoy el sol nos deslumbra.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Negro sobre blanco

Érase una vez un hombre negro que fue cambiando de colores. Quiso ser verde pero se quedó en gris. Hasta que un día alguien mire a la casa, a una casa blanca, para más inri, y no sepa encontrar diferencia alguna. Entre la casa y él y todos aquellos que antes la evitaron. Y sólo quedará un blanco grisáceo que acabará por llenar de sombras un mundo casi ya sin luz.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Escribir sin tiempo

Uno escribe porque necesita contar sus derrotas, expresar, rara vez, su alegría, hacer de su vida algunas líneas que hablen de nostalgia, dolor y algunos besos. Uno escribe por si alguien se siente solo y decide visitar estas palabras en las que encontrarse, con las que sentirse un poco más arropado, saber que alguien nos acompaña aunque esté lejos y sean las calles de otra ciudad aquellas por las que alguien pasea para llegar a casa y habitar en estas líneas. Uno escribe por si alguien, al sur, muy al sur, necesita algunas palabras, algunas letras, algunas líneas para encontrarse a sí mismo, para encontrar su voz y desnudarla, para encontrar su voz en cada vértigo y no olvidarla, para saberse él, tal vez ella, en cada una de sus páginas y seguir creciendo.

martes, 10 de noviembre de 2009

El intransigente XXI

En Inglaterra, uno de cada veinte estudiantes creen que Hitler es un entrenador de fútbol. Afortunadamente, no tenemos ese problema en España, donde uno de cada tres estudiantes, en el sur, saben que Hitler es el lateral derecho que el Betis fichó hace cinco años.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Me siento en la cama

Encuentro, en uno de los cajones cercanos a la cama, palabras de otra vida, de otro tiempo, que son la mía, que son el mío. Escribiste, y me emociona leerlo, te amo, gracias por hacerme sentir tan bien, quería regalarte algunas letras aunque no fuera un día especial porque contigo todos los días son especiales, recuerda si no el domingo pasado. Y son líneas de un texto ya escrito que me sigue dando alegrías, también tristezas. Ahora que amas a otro hombre y el mundo es diferente, y duele pensar que ni siquiera recuerdo los primeros besos de un domingo que tú y yo imaginábamos inolvidables. Y, como casi siempre, las líneas de una canción de Kiko Veneno en la que tú y yo crecimos, ahora que no encuentro en mis manos el caldito de tu cuerpo.


miércoles, 4 de noviembre de 2009

El intransigente XX

- Hey, cuánto tiempo sin vernos.

- Sí, sí que hace un poquito, sí.

- ¿Qué tal todo?

- Bien, bien, un poco cansado de tanta pobreza.

- Sí, tienes razón. Somos unos bastardos. Niños que se mueren de hambre, gente sin trabajo, personas que viven en las calles.

- Si, sí. Y los futbolistas, claro.

- ¿Los futbolistas?

- Sí, pobrecitos. Cambiar las leyes para que tengan que pagar más. Que sólo puedan comprar seis coches en vez de siete. Es triste, ¿no?

- Sí, pobrecitos...

martes, 3 de noviembre de 2009

Relatos hiperbreves XXXVI

Para Sorel

Cuando se levantó, tenía claro que su trabajo le acercaba a Halloween todos los días. Era salir de casa y entrar en un lugar donde el silencio brillaba por su ausencia y, alguna que otra vez, había escuchado palabras de amenaza, desgana, apatía. Era, lo escuchaba alguna vez, la muerte en vida. Aunque se le olvidara con el estruendo de las primeras sillas que levantaban los alumnos en el instituto.

viernes, 30 de octubre de 2009

El intransigente XIX

- Heyyyy, cuánto tiempo.
- Sí, sí que hace tiempo, preciosa. ¿Qué tal por Italia?
- Bien, bien. En estos días me he estado acordando de ti.
- Sí, ¿y a qué se debe semejante honor?

- Nada, le comenté a unas amigas que había ido a aprender a español a Sevilla y me dijeron que no comprendía por qué había ido al lugar donde peor se habla español.
- ...
- Estás demasiado callado.
- Nada. Pensando. Quizás tus amigas tengan razón. Sí, es lo más probable. Lorca, Cernuda, Picasso, Juan Ramón Jiménez, Machado. Un grupo de catetos, claro.

jueves, 29 de octubre de 2009

Verrà la morte e avrà i tuoi occhi III

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos pero no importará demasiado. Será una sombra sin voz, una voz con dolor a la que nadie prestará atención.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Un hilo de lluvia

Miro a mis dedos y están cansados, escribir es difícil si no tienes tiempo. Miro al cielo y no llueve; cayeron algunas gotas pero todo vuelve a estar seco. No hay una sola gota de agua en kilómetros a la redonda. Y un largo camino a una casa en la que nadie nos abrirá la puerta.

lunes, 26 de octubre de 2009

Novo cinema paradiso II

Para Ida, Ninni y Antonella
Es difícil salir a la vida un viernes por la tarde después de un día de clase con adolescentes y problemas de todo tipo; el mundo es cruel, todos lo saben. Es difícil pedir calma, pedir un poco de inglés, algo de español y muchas palabras. El cansancio puede y cuanto se puede es contemplar el Guadalquivir, vivir en sus orillas, saborear un buen chocolate. Es tarde y todavía es de día por estos lares, aunque ya el frío despierte un poco. Es fácil saber que todo es fácil si los viernes existe ternura aunque haya tardes en que sea complicado disfrutarla. Y fácil saber que la vida sigue si hoy toca Sanlúcar, Sevilla; mañana, Valencia, festival, cine y clausura. Llegar casi a las siete de la tarde a una ciudad de gratos recuerdos; ese primer viaje con estudiantes, ese primer saber por qué adoras tu trabajo, algún momento de playa, las primeras charlas con un gran amigo, Manolo, y alguna que otra camiseta. Dos años después, la misma ciudad, para ver amigos, Sicilia llama, yo escucho. Ida, Ninni, ciertamente, toda una vida. Y escuchar, como no escuchaba desde hace meses, la voz de una criatura celestial llamada Antonella, dónde estás, hace tanto que no sé de ti, Antonella, estoy aquí, en Valencia, nos vemos luego, ahora tengo que saludar a dos amigos. Y, hey, un salón lleno de trajes elegantes que en nada me conmueve, sorellina, quanto tempo, ciao, Ninni, un piacere rivederti. Y ahora toca autobús, y actores, pero cine cine poco, porque no conozco a nadie; mira, perdona, ahí está la alfombra roja, y yo poco tengo que ver con ello, no, no tú pasa, tienes que pasar, perteneces al Tornatore team, así que pasa. Algún flash, alguna foto, y después, desfile de actores, extraña estirpe, ahhh, todos pasan, llega Tornatore, algún saludo, algunas palabras de la alcaldesa, a la derecha, más a la derecha, Rita, hermanito ¿sabe italiano? Ida, es politico, se aprende cuatro frases y ya tiene imagen, ya tiene foto, ya tiene voz, voz de camionero. Palco con Tornatore y gala de clausura, cómo es la alcaldesa, destra, destra, destra. Y luego cena. Una cena que se hace íntima en las palabras de Ida, ahora que hay, otra vez, cuánto tiempo, chispa en sus ojos, alegría en sus pupilas, hermanito, tengo tantas cosas que contarte, y son tantas las que cuenta. Cerca, Tornatore, habla de cine, Óscar, su película, geografía sentimental de alguien que ama, por encima de todas las cosas, una cámara, algunos gestos, un observador dice Ninni, extraordinario, ya desde siempre. Cerca, personas encantadas de conocerse aunque se olviden. Una foto con Tornatore e Ida, siempre Ida: hermanito, una foto, por favor, con él, que os parecéis mucho, un libro con dedicatoria, una fiesta para actores, el cansancio de una noche en la que vida se ofrece a cada momento. Y el placer inesperado, de nuevo, de disfrutar de unas horas y una ciudad con Antonella, después de no hablar durante más de cinco años, Sevilla entonces. Un paseo y tanta historia, amor y desamor, rugby, Bari y Cuenca, fuego y cariocas, teatro y documentales, callejuelas y baile, caminar para seguir hablando. Una comida, sol, calor y, siempre, un helado. Y el placer de volver a encontrar a Sicilia en estas calles, miedo y desencanto, un cambio penoso, un país a la deriva en quince años. No quiero volver al trabajo, Hino, no quiero; Ninni, tampoco yo, aunque hoy no ha sido un mal día, adolescentes con hormonas, el tiempo sigue. Ninni, Ida vuelve a ser feliz, vuelve a estar, ya era hora, viva. Y cuatro amigos, teatro, cine, cultura, vida, tanto tiempo, un pequeño paseo, Tornatore y tantas otras cosas. El placer esperado de saber que hay gente que es ya una parte importante de mi vida, de una vida que se construye en cada palabra, en cada gesto, en cada silencio. Un piacere, sempre. Un vero piacere.

sábado, 24 de octubre de 2009

Sierra sur VIII

Para Paloma, Pilar, Ana y, para claro, los peores
Un lunes cualquiera en el que poder descansar y eliges volver a la que sabes es tu casa, al sur, un poco al sur, más en la sierra. Preparar el viaje a Valencia para ver a sicilianos que ya son parte de ti, conocer, acaso, al creador de una película maravillosa, Novo cinema Paradiso. Ahora, Sevilla; después, Valencia, antes, un lunes como otro, Osuna. Y conversar con personas ya, aquellos que acabaron por, como diría Paloma, en convertirte en un profesor. Un pensamiento certero, como casi siempre, cuando te los encuentras en el patio: maestro, sí, cómo sufriste, pero no lo olvides, aquí te hiciste profesor. Siempre un pensamiento acertado, siempre la madurez dispuesta. Llegar a Osuna para encontrarte a Ortega, al que habrías asesinado alguna vez que otra, aunque también él lo dice: maestro, te he visto venir y me he dicho, lo saludo, aunque en ese año te habría tirado alguna vez por la ventana, pero, bueno, he cambiado, eh, después de la charla que tuviste con mi madre, y la charla que ella tuvo conmigo. Eso es bueno, Ortega, eso es bueno, aunque claro, deberías llegar un poco antes, porque ya te has perdido la primera hora. Anda, maestro, sube y nos saludas, te dice, que el petardo de Alonso todavía está por aquí y sí, sigue igual de pesado. Y en esta clase está Domin, ya en cuarto, Domin, ya era hora, maestro, al final, no me diste el cinturón. Ya, Domi, te dije que sólo si aprobabas y ni una, Domi, ni una, aunque es bueno que este año ya estés en cuarto; no lo dejes, anda. Hola, Elena, no esperaba verte aquí, ¿sigues en cuarto? Pero si yo creía que estarías en Bachillerato y serías de las mejores, ya ya maestro, pero me quedaron tres y no pude, una pena. Bueno, chicos, tengo que saludar a los del viaje a Valencia, que están en el otro edificio. Y allí están, como siempre, sentados, en silencio y pidiendo en silencio a aquellos que hablan; te preguntas si alguna vez tendrás un grupo como éste y la respuesta es fácil: no, por mucho que disfrutes dando clases. Todos están allí y este año se van a Roma, Italia, una de las ciudades que se ha quedado en tus pies para siempre. Se lo merecen todo, ciertamente. Lo siento, no puedo quedarme en el recreo, Gema, David, no puedo, les prometí a Ana, Pilar, Paloma que las visitaría y ya sabéis cómo se ponen, no quiero que nadie me asesine hoy, Ana y su proverbial por qué a nosotras no, no tengo ganas de escucharlo, David, hoy no. Es hora de bajar al otro edificio y ver cuánto han crecido, ahora que algunos están incluso enamorados, lo que hay que ver. Y es emocionante ver a Álvaro y que ni siquiera que yo estoy allí, siempre tan distraído, en la luna, en Babia, qué sé yo. Y encontrarlas allí, en su recreo, con sun bocadillos, algún zumo y pocas ganas, claro, de levantarse para saludar a su viejo profesor aunque poco a poco lo hagan, hola, Pilar; hola, Mari Carmen, cómo va todo,; mal, maestro, mal, ainssssss, siempre tan pesimista; hola, Paloma; hola, Ana, que sonríe como hacía tiempo no lo hacía; hola, Sandra; anda, dicen a lo lejos, Tania y Laura, mira quién ha venido, Maestro, Ana, cómo no, Ana, tienes que entrar a alguna clase, anda, vente a francés ahora, pero antes, ejem, ejem, ejem, una foto, no, Ana, Pilar, no, una foto, no, pero es imposible. Es una tradición no escrita: no puedes irte de Osuna sin una foto, imposible. Una foto que verás luego, en la que te puede la nostalgia, alguna lágrima. Pero no será en francés, será en inglés, cuando estés con ellos y disfrutes de la clase, conversación y comprensión, una hora, casi una hora en inglés, you know it, alguna llamada perdida, the first date, la primera cita, bufffffffffff, piensas, tú ya ni te acuerdas, demasiado tiempo, pero ellos se ríen y, por lo que parece, también yo, aunque ya no sepa ni cómo es una primera cita. El maestro, dice Enrique, mira al maestro, se descojona, maestro, una rosa en la primera cita, qué antiguo, maestro, qué antiguo eres. Y allí estás, sin ser por una vez el profesor; sólo, recuerdas a Paloma, un estudiante que enseña, y allí estás, Pilar y Ana miran alguna vez y se ríen; Pilar y su carta, recuerdas ahora, esa carta que lees algunos días y te anima si el día ha ido mal y sabes por qué este es tu trabajo y no comprendes que haya otros, no, no para ti, aunque haya días en que quieras matar a alguno de estos niños o, directamente, suicidarte, esa carta, y alguna otra, las de Rocío, las palabras de Paloma, las líneas de Cristi que te recuerdan, ahora que vuelves a Dos Hermanas, que hay momentos en esta profesión que bien merecen un vida, ahora que la nostalgia se apropia de ti y también, ahora que la tarde se hace tarde, también el sueño. Un día perfecto, piensas, para recordar lo que dice un gran maestro, Abel: ellos no recuerdan nunca lo que tú les enseñaste, ya sea gramática, inglés, Lengua, qué más da, pero nunca olvidan el tipo de persona que eres. Ahora que recuerdas también que Ana le ha dicho a medio instituto que te acercabas, que has estado otra vez un poco de tiempo con ellos, y que ella ha dicho, volverás en dos semanas, aunque Gema diga, claro, eres el único que nos visita, aunque sea muy de vez en cuando. Cuando puedes, claro, cuando puedes. Un buen lunes para empezar la semana y para aprender, como siempre, tanto de ellos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Blue smile III

For Verena Reinhart

It started to rain again from the south, it has been rain for a long time, it´s raining in the south like it snows in the north sometimes. We want to be in your house for these days or go to another place, we´re just stuck inside, looking for a friendly face, or a little bit of tenderness. Wishing to go outside but without the cold, walking fom one street to the next, watching tranquilly, the people walk by, the different faces that appear in their eyes for a moment and leave an spectacular image, with with an amazing silouette that excites our eyes and blinds our reality for an instant, only for a short moment and nothing more. The beauty that passes so quickly, that we can find it only for a short time in our lives or possibly never. Finding, on some corner, the eyes that look with sweetness, hands that speak for a moment, and those to which we didn´t pay attention to the first time. But something lingers, there is something in these hands that makes us return to the street, and watch the corner with nostalgia. The discrete beauty, the beauty of knowing that there are gestures that will remain, the hands that leave marks on our fingers if we know that the beauty is another thing, another way. Watching and knowing that the light, sometimes, comes from a smile that gets bigger as the world becomes more cruel, watching and knowing that time stops, although just for a second, because it is necessary, becaues we need a little calm in order to taste the warmth, so much friendly silence, so much truth in some gestures. It´s raining and it´s difficult to not think about this smile. You smile and the shadow of the shore of the your blue smile iluminates deeply the damp roots of a world that is better, that is more human, because simply you exist.

Para Verena Reinhart

Vuelve a llover por el sur, como hace tiempo, llueve en el sur como nieva en el norte a veces. Desea estar uno en casa en estos días o salir a algún otro lugar, cerrado ahora, por contemplar un gesto amable, un poco de ternura. Salir a la calle y no pasar frío, caminar de una calle a otra, observar, con tranquilidad, la gente que camina, los diferentes rostros que se detienen por un momento en nuestras pupilas y dejan una imagen soberbia, mujeres de silueta espectacular que ilusionan a nuestros ojos y ciegan nuestra realidad por un instante, sólo un momento y no hay más, nada más. La belleza de lo efímero, lo efímero de una belleza en la que apenas podemos encontrar un poco de vida, apenas nada. Y dar, en alguna esquina, con unos ojos que miran con dulzura, unas manos que hablan algún tiempo y a las que no prestamos atención en un primer momento. Pero algo queda, algo hay en ellas que nos hace volver a esa calle, mirar, con nostalgia a esa esquina. La belleza discreta, la belleza de saber que hay gestos que perduran, unas manos que dejan huella en nuestros dedos si sabemos que la belleza es otra cosa, otro camino. Es mirar y saber que la luz, a veces, viene de una sonrisa que se hace más grande a medida que el mundo se hace más cruel; mirar y saber que el tiempo se detiene, aunque sea un segundo, porque es necesario, porque necesitamos un poco de calma para saborear tanta calidez, tanto silencio amable, tanta verdad en unos gestos. LLueve y es difícil no pensar que estás sonriendo. Sonríes y las sombras de la orilla de tu sonrisa azul iluminan profundamente las raíces húmedas de un mundo que es mejor, que es más humano, porque, sencillamente, tú existes.



lunes, 19 de octubre de 2009

Un buen día

Hay días que merecen la pena porque, sencillamente, han sido vividos; nos pesan las piernas (un paso y luego otro, caer y luego levantarse, caer y caminar), se hace ligero el corazón (reír y llorar). Hay días que merecen la pena.

domingo, 18 de octubre de 2009

Aritmética

55.316 personas se manifestaron hoy contra el aborto, según EFE. Los organizadores presumen de un millón. Y no saber que la diferencia entre un resultado y otro son todos aquellos que se quedaron en casa, rezando por el pecado inequívoco de salir a la calle para rozarse los unos a los otros en tan estrechas calles, en tan gran manifestación, sin pretenderlo siquiera. Oremos por todas esas almas que tienen todavía la herida pecaminosa de un roce que no pudieron imaginar.

sábado, 17 de octubre de 2009

Despiertos

Nadie estaba despierto, excepto tú y yo. Era de noche y no hacía frío, todo estaba en sombras y mi cansancio se aferraba a los hilos de luz que desnudaban tu cuerpo. Estaba cansado y hacía calor en tus muslos: era tanta la vida en tan poco espacio. Se hizo el mundo apenas tus piernas. Nos pudo entonces un poco de sueño.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Relatos hiperbreves XXXV

Ella me pide que abra la boca y soy incapaz de negarme. Acerca sus pechos a mis hombros y los hace descansar, mira con atención mis labios y me pide otra vez que abra la boca. Si algo te molesta en algún momento, me dice, levanta la mano, por favor. Pararé entonces. Y tengo claro que ella estaría inmensamente enamorada de mí, desearía cada fibra de mi cuerpo, si no fuera mi dentista.

martes, 13 de octubre de 2009

Ganas de nada

Llegar al instituto a las ocho y media de la mañana. Una larga y calurosa mañana de octubre en la que el tiempo parece una tarde de viento con árboles que se mueven de un lado a otro. Tantas palabras para decir que tienes que estar en el instituto hasta las nueve de la noche. Y no hay ganas de casi nada.

lunes, 12 de octubre de 2009

El intransigente XVIII

La ciencia española no necesita tijeras. No necesita sólo tijeras; necesita tijeras y miles de instrumentos más con los que hacer de este rincón del mundo algo más que un poco de pan y circo, un mucho de sol, fiesta y desgana. Y acaso necesite tijeras para hacer desaparecer de las noticias este interminable domingo del sur que Machado supo de charanga y pandereta.

domingo, 11 de octubre de 2009

Como lágrimas en la lluvia

Paseo por la arena de tus muslos como quien pretende calmar su sed bajo las sombras con sol de unos brazos desiertos. Estabas sola y mis labios buscaron en la raíz dormida de tus pechos un poco de hambre, un poco de compañía. No hubo suerte. Se derramó antes la luz de tu boca sobre mis piernas desnudas y apenas pudimos ver algo en la cama excepto la línea difusa que desdibuja nuestras rodillas. Es el apetito, y pasa, sucede un momento y luego otro. Todo en la orilla de una casa en la que habitan nuestros cuerpos sucede para calmarse luego. Y desaparece un instante y luego otro. Tú y yo desnudos frente a la ciudad. Como lágrimas que acaban por deshacerse en la lluvia.

viernes, 9 de octubre de 2009

El intransigente XVII

Se le ha otorgado el premio Nobel de la Paz a Barack Obama. El presidente norteamericano ha declarado a este respecto que, para celebrarlo, lo mejor que pueden hacer él, y aquellos que se lo han concedido, es acercarse a Guántanamo y tomarse unas cervezas. Si ya se encontraran suficientemente ebrios, añadió, sería bueno enviar tropas a algún rincon de un mundo que nos pertenece. Sería, obviamente, concluyó, en misión de paz.

jueves, 8 de octubre de 2009

Canción de invierno

El invierno más duro fue aquél en que la chispa de tus dedos se hizo ceniza en la palma de mis manos.

martes, 6 de octubre de 2009

Miedo IX

A raíz de los últimos acontecimientos sucedidos en Italia, Silvio Berlusconi está pensando abandonar su país, dar con sus huesos en otra tierra. Acaso decida acercarse al sur, hacer de estos rincones su hogar, dulce hogar, para desgracia de todos aquellos que aquí habitamos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Tarde de lunes sobre fondo azul

Para Sorel
Son los primeros días de octubre y se hace difícil salir de casa, acordarse, algunas tardes, de uno mismo, recordar que la vida existe ahora que el otoño ha comenzado y es bueno saborear el calor apagado de un sol que empieza a dejar frío en las rodillas. Se hace difícil caminar entonces, dar un paso y luego otro, recorrer algunas calles, rodear algunas sombras, se hace un lunes y luego otro. Un momento de serenidad, apenas un minuto, estar en casa, y no ser nadie. Un instante solamente, para volver a ser alguien y salir al mundo, volver a un trabajo apasionante en ocasiones, agotador a muchas horas. Bajo el azul rojizo de un calor que se pierde en la lejanía.

jueves, 1 de octubre de 2009

Blue smile II

To Verena Reinhart


It was raining in the streets of Sanlúcar days ago; it was a hard rain and nobody was playing in the sand of a lonely beach. Nobody was walking under a dark grey sky. Sevilla was so close, so faraway. Another place, really, another time. And sounds of a great jazz musician, Miles Davis, were surrounding everything, to stay quiet, to stay calm. There were some birds singing and a train began to speak, so slow. The sun was rising among some dark clouds and the earth seemed small then; probably, your sweet fingers thought it´s good to be here, it´s great to live in a city that has become part of your hands these days, a city in the south that makes you smile some days, makes you sad some nights. And, soon, you wil be listening to Joan as a policewoman, and Seville, now and then, will be the dawn of your blue smile. Seville will be your water, will be your life. Corners of a same city: agua y vida sobre tu sonrisa azul.


miércoles, 30 de septiembre de 2009

El intransigente XVI

- Hey, ¡cuánto tiempo!
- Sí, sí que hace tiempo. Cambiar de ciudad, preparar el inicio de las clases, todo me tiene ocupado.
- Y esas clases, ¿cómo van?

- Buff, hoy agotadoras. Llevo siete días y necesito un descanso. ¿Y tu día?
- No ha ido mal. He descansado y me he ido a un balneario. Ha sido orgásmico.
- ¿Orgásmico? Dios mío, hace meses que esa palabra no significa nada en mi diccionario.

martes, 29 de septiembre de 2009

Banderas

Perdimos. Y una derrota llegó otra. Y todavía hoy no nos hemos dado cuenta de que un trozo de tela nos dejó casi desnudos en este rincón del mundo que algunos colores llaman patria. Ilusiones ópticas. Y traicionamos, de la peor forma posible, a los que eran como nosotros, a los que dieron orgullo, incluso vida, por mejorar un poco, un mucho a veces, las condiciones de una salud que vuelve a perderse ahora, deslocalizada, divide y vencerás, el mundo es tuyo. Y volver atrás, siempre volver atrás, traicionados ya por un trozo de tela que hace lustros, décadas nos convirtió en ciudadanos de un país, de un rincón de una esquina que alejaba a cuantos eran como nosotros. y seguimos perdiendo, desde hace años, lustros, décadas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

I hate mondays

Comprobaste la belleza de un lunes de finales de septiembre como otro cualquiera en tus pies y no dejaron de dolerte los tobillos. Cuánto cansa la vida, a veces, cuánto duelen sus bocados. Y pensar que, bajo las líneas de un cielo que se apaga, está el silencio.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Blue smile

To Verena Reinhart

We walked around the lonely streets of that city that has become yours now, Seville. The world was in our hands: San Francisco, Sicilia, some chocolate, puntillitas, cazón en adobo, chocos fritos, pinchitos, under the sky of one city that maybe was waiting for you. It was a pleasure to sit down with you on a beatiful Sunday in September and talk a little, talk for a while. The sun was a long street over the river and your life then looked like a sweet movie. There was jazz on our fingers and your lips were singing a lullaby. Life stopped for a minute, life and water, agua y vida, water, life, you forget yourself, everyting was nice, everything was quiet at the shore of your beautiful blue smile.

jueves, 24 de septiembre de 2009

El intransingente XVI

- Oye, ¿qué tal la vida?

- Bien, bien, este fin de semana se acercan a mi ciudad un montón de personas para hablar y para ser aplaudidos. Todos, imagino, dirán, las mismas tonterías y todos a aplaudir. Yo supongo que me descojonaré, claro.
-¿Y qué viene a tu ciudad? ¿Un circo?
- Casi que sí.
- Ah, entonces, ¿van a venir payasos a tu ciudad?
- Ojalá, pero no. Lo que vienen son políticos, políticos profesionales.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

First time I saw your face II

La primera vez que viví bajo el sol azul de tus labios era sábado en los días y yo caminaba bajo tus muslos a escasas calles de la orilla de una playa en la que tus dedos dejaban una tenue sombra de luz en mi sed. Todavía tenemos hambre.

martes, 22 de septiembre de 2009

Hoy empieza todo

Otra vez las olas del mar llegan casi hasta el jardín de la casa, otra vez hay un pequeño paseo hasta una heladería y hay un poco de nostalgia en los labios, ahora que, de nuevo, y no será la última vez, estás solo y el tiempo, en ocasiones, dura más de lo que debiera, aunque sea bueno caminar bajo un sol tranquilo y descubrir rincones de una ciudad por la que caminarás durante meses. Cantan los pájaros esta tarde y empieza una vida, como todas, apasionante por momentos, aburrida en otros, con días que valen la pena y tardes que no merecen. Una vida como otra cualquiera pero es la tuya.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Cansancio

Cansan los lunes en los dedos y dejan huellas de dolor en la cabeza.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Caen

Caen los últimos rayos de luz sobre la orilla del río; despiertan tus labios, más azules ahora. Bastó un momento entonces para comprender que la belleza no se encuentra sólo en las líneas de algún libro, de algunos folios en blanco que sobreviven a la noche sobre las paredes de una casa abandonada.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El intransigente XV

Para Sorel
- Oye, descreído, ¿sabes que algunas personas hablan muy bien de mi blog?
- Ahhh, pero eso es porque no te conocen.
- Perdona, pero hablan del blog, no de mí como persona.
- Ah, ya entiendo.
- Sí, hablan del artista, no del ciudadano.
- ¿Del artista? ¿De qué artista?

martes, 15 de septiembre de 2009

El primer día del resto de una vida

Cansado de todas las decisiones erróneas cometidas en los treinta y siete años de una vida gris en la que la única característica remarcable ha sido la de ser un ciudadano anónimo, una persona anónima, un ser humano insípido, ha decidido cambiar su destino, empezar una vida de la que sentirse inmensamente orgulloso. Empezará mañana.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Final de verano

Han llegado los primeras lluvias y las calles tienen otra tonalidad, parecen limpias ahora. Por momentos, desaparece el sol y empieza a hacer un poco de frío, una sensación desconocida desde hace tiempo. Toca estar en casa, tomar un chocolate calentito y contemplar, desde la ventana por la que el sol te da la bienvenida cada mañana, nubes que se dan paso a sí mismas, tal vez a otras. Mañana empiezan las clases, acaso el mundo se mueva de nuevo y todo cambie para volver a ser lo mismo. Un sorbo de chocolate en los labios y la vida se detiene, por un instante, y luego otro. Apenas se escucha una voz al otro lado de la calle.

viernes, 11 de septiembre de 2009

El intransigente XIV

- Hola, buenos días.
- Hola, buenos días, ¿qué desea?
- Querría, no sé, fármacos, vacunas, contra la gripe I.
- ¿Gripe I? Perdone, señor, creo que se confunde. Tengo la sensación de que se refiere a la gripe A.
- No, señorita, no. Vacunas contra la gripe I, la gripe de los imbéciles.
- ¿Cómo?

- Señorita, se habla mucho de la gripe A pero seamos sinceros, estoy seguro de que la imbecilidad ha causado muchas más muertes en este mundo. Sólo hay que ver las noticias.
- Si lo plantea usted así.
- Sea sincera, por favor, señorita, ¿acaso me equivoco?

jueves, 10 de septiembre de 2009

Érase una vez IV

Para Lisa

Érase una chica que vivía en las montañas, allá en el norte.
Érase una vez un chico de un sur sin playa.
Érase una vez una academia de español sin piso.
Érase una vez un corazón roto al otro lado.
Érase una vez la distancia adecuada.
Érase una vez un profesor de español con italiano.
Érase una vez una chica italiana que conocía alemán.
Érase una vez tus ojos verdes frente al espejo.
Érase una vez una escalada.
Érase una vez quiero saber todo sobre y algo que olvido.
Érase una vez volver para no estar en ninguna parte.
Érase una vez el sur de España.
Érase una vez un álbum de fotos de rincones que siempre recuerdas.
Érase una vez dos, ebrios de vida, borrachos.
Érase una vez un río.
Érase una vez quinielas sin premio.
Érase una vez una final de UEFA y luego otra.
Érase una vez un catorce de octubre.
Érase una vez un traje de flamenca.
Érase una vez la calle Sierpes.
Érase una vez una llamada de teléfono y una voz al otro lado.
Érase una vez un mechón de cabello rubio sobre los hombros.
Érase una vez palabras que te hacían feliz.
Érase una vez una pared con mapa y cuentos.
Érase una vez tú en la orilla de una playa.
Érase una vez tú bajo la nieve.
Érase una vez rastas de tu pelo sobre una acera de Tailandia.
Érase una vez el sur de África.
Érase una vez un cómic.
Érase una vez algunas cartas.
Érase una vez la música en tus labios.
Érase una vez tus huellas en otras partes.
Érase una vez viaje que te viaje.
Érase una vez un poco de español y algunos tintos de verano.
Érase una vez un equipo de fútbol, una camiseta con palabras.
Érase una vez una universidad con bar.
Érase una vez paseos en bicicleta por el puente.
Erase una vez sol en diciembre.
Érase una vez un sol del sur para vivir.
Érase una vez una brisa de noviembre moviendo tus cabellos.
Érase una vez la tristeza y poco.
Érase una vez una sonrisa y luego otra.
Érase una vez raíces y alas.
Érase una vez lágrimas derramadas por amigos que ya no están.
Érase una vez un juego de niños llamado Rayuela.
Érase una vez un libro de italiano.
Érase una vez cuántos payasos te has comido.
Érase una vez no olvides achucharme los pulgares.
Érase una vez un almanaque con doce fotos.
Érase una vez un campo de girasoles.
Érase una vez te echo de menos.
Érase una vez cien días y alguno más.
Érase una vez ti voglio bene.
Érase una vez Heidi.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El intransigente XIII

- Hola, ¿qué tal?
- Bien, que yo sepa.
- ¿Qué haces pegando carteles?
- Ah, son carteles para las reuniones que hacemos los domingos. ¿Te apetece venir este domingo?
- ¿Qué tipo de reunión es?
- Dios, qué memoria, ¿de qué tipo va a ser? Recuerda que soy cristiano adventista del séptimo día.
- Dios, no, no creo que vaya. Recuerda que soy ateo de todos los días.

martes, 8 de septiembre de 2009

Cuentos personalizados I: Todavía

Se escriben cuentos personalizados. Razón aquí. Requisitos: dejar la historia que se desea , de forma resumida, en un comentario o en el email que aquí se encuentra. También se escriben cuentos de tema libre. Uno de los primeros es para Ana, aunque no le haya gustado, de la que tantas lecciones he aprendido aunque se suponga que yo soy el profesor.


Todavía

Es mejor, piensa Álvaro, cerca del acantilado en el que se sienta cada tarde a contemplar cómo el día deja paso a la noche, es mejor estar solo, y lejos, ahora que observa cómo muchos de los que estaban en la playa deciden volver a casa, ahora que las sombras se están adueñando de la orilla y poco sol queda que tomar entonces.

Mejor estar solo porque siempre hay alguien a tu lado, cerca, lejos, da igual, que te decepciona, pero acercarse a estas horas al acantilado cuando no queda nadie es un placer porque la belleza de estar frente a un sol que baja, que se aleja y nos recuerda que no somos inmortales merece muy mucho la pena, sobre todo, si se disfruta en soledad.

Uno se sienta en el filo, y desde el filo sabe que el mar está debajo pero hay demasiadas piedras para poder saltar al agua desde aquí, demasiadas, y no hay certeza que nos diga que saldrán bien las cosas si uno desea bañarse. Alguna vez ha querido hacerlo, se ha dicho, debería saltar, comprobar si se puede saltar y salir del agua cuando llegues abajo, alguna vez, pero nunca lo ha hecho, siempre ha preferido quedarse sentado en el filo y escuchar, si alguien estaba cerca, palabras como, ten cuidado, estás muy cerca del filo, a ver si te caes, pero no, no ha pasado nunca.

Y es bueno, esta tarde que se acaba, como tantas otras, llegar a los límites del acantilado, alcanzar el borde y sentarse, escuchar un poco de música en el reproductor de mp4, dejar que la vida pase, aunque sea esta una tarde diferente, ahora que una chica se acerca hasta casi sentarse a su lado, mientras piensa, con toda la playa que hay, tenía que venir aquí, con lo tranquilo que yo estoy.

- Hola.

- Ah, hola, perdona, no esperaba a nadie.

- Yo tampoco, necesitaba estar sola y he venido aquí porque creía que no iba a haber nadie pero cuando te he visto, es raro pero he pensado que quizás fuera mejor hablar con alguien.

- Ah, bien. Es raro encontrar a personas por aquí. Pocas de las tardes que he venido me ha pasado. Por eso me encanta venir.

- Me llamo Paloma. Si te soy sincera, vivo cerca y te he visto venir algunas veces. Siempre te veo solo, también en el instituto.

- Ah, ¿estamos en el mismo instituto? No sé si te he visto alguna vez, miente Álvaro.

- Sí, sí. Hemos cruzado algunas palabras; creía que te acordabas, ¿Álvaro?

- Sí, Álvaro, me llamo Álvaro.

- Estamos en el mismo instituto aunque no lo recuerdes.

- Es posible, pero nunca presto demasiada atención al instituto. Habrá algo más aburrido que un lugar donde te dan todas las respuestas y olvidan todas las preguntas.

- Es una forma de verlo, supongo. Yo, algunos días, algo aprendo.

- Prefiero aprender yo por mi cuenta. No creo que sea bueno confiar en nadie.

- ¿Y qué haces por aquí, cada tarde? ¿Ves cómo la gente se va de la playa y vuelve a casa?

Álvaro la mira y sonríe. Ella tiene parte de la razón así que él le dice que sí, que entre otras cosas viene a ver, desde arriba cómo la gente vuelve a casa mientras él se sienta y disfruta de las vistas, de un hermoso ocaso y de cómo estar aquí, sólo, le ayuda a pensar. Le dice que a Paloma que mire a lo lejos, y vea cómo el sol y el mar pierden sus contornos, como si estuvieran haciendo el amor. Perdona, le dice, no sé si debería haber dicho nada; nada, le dice ella, no pasa nada, mientras contempla absorta el paisaje y los colores apagados que se adueñan del lugar. A su vez, él la mira con tranquilidad, sin saber por qué ha mentido antes, porque claro que han cruzado alguna palabra en los pasillos, algún gesto, y recuerda que le encanta el hecho de que apenas sonría siempre que la ve, a causa del aparato que lleva en sus dientes. Alguna vez, se han reído de ella y Paloma se ha sentido triste, era fácil verlo, aunque Álvaro no comprenda por qué siendo como es una chica preciosa. Paloma sigue absorta y Álvaro mira sus cabellos castaños, aunque sea poco tiempo, ahora que se anuncia en una pizca de su pecho izquierdo el ala de una mariposa, supone él. El viento despierta y mueve los cabellos de Paloma de forma desordenada así que Álvaro baja un poco más sus pupilas hasta que sus ojos encuentran esas piernas blanquecinas y una flor de lis baja, otro tatuaje, hasta casi las plantas de sus pies. Él vuelve a alzar la mirada y ella, que se gira un momento para saber si Álvaro sigue allí, lo encuentra, qué decir, ahora, ambos callan, aunque parecen alegres en silencio. Sin saber por qué, él le dice:

- Estarías preciosa en todas las fotos si sonrieras.

- Gracias, responde Paloma, aunque apenas asomen sus dientes a estas palabras.

- Me encanta tu tatuaje, le dice Álvaro, por cambiar de tema, por hablar de otras cosas.

- ¿Qué tatuaje?, contesta de forma pícara.

- El del tobillo. Sólo tienes uno, ¿no?

- Alguno más hay, alguno más. Creía que lo habías visto.

- No, vuelve a mentir y la mira. Ella sonríe porque sabe que ha mentido.

- Es una flor, una flor de lis. Algunas noches, cuando estoy sola, imagino que la flor tiene raíces y me ata a cualquier lugar, que yo soy parte de algo. Esa sensación es genial, pertenecer algo, tener amigos.

- Sí, ha de ser genial.

- Hey, seguro que lo sabes, seguro que tienes amigos.

- ¿Amigos? En el instituto siempre estoy solo, y por las tardes suelo venirme aquí. No creo que hable con mucha gente.

- Bueno, seguro que tu padre y tu madre te adoran.

- Tienen problemas más importantes que yo.

- ¿Más importantes que un hijo? Lo dudo.

- Ellos son geniales, pero ahora las cosas van fatal. Yo vengo aquí, me dedico a leer, escribo alguna vez, escucho música y mi padre está deprimido porque lleva siete meses sin encontrar trabajo. Es duro. Y mi madre intenta ayudarle pero es difícil ver cómo los dos se destruyen en el proceso. Y cuanto yo tengo es literatura, música, una vía de escape que ellos ni conocen porque renunciaron a todo eso por mí. Da asco, a veces la vida da asco. La vida y este mundo.

- Seguro que también hay cosas buenas, ¿no? Cosas por las que merece la pena estar aquí.

- Sí, supongo que sí, pero ahora mismo es difícil encontrarlas.

- Esta conversación, por ejemplo, yo la estoy disfrutando, a pesar de toda la tristeza, a pesar de toda la nostalgia.

- Sí, es bueno por una vez hablar con alguien y no perderse solo en la música, en el horizonte. Me hace más humano. Aunque luego todo invite a estar cansado y con dolor.

- Pero seguro que hay momentos que merecen la pena. Hay días en que uno puede saber por qué está viva. Para mí este momento es uno de ellos.

- Ah, gracias, muchas gracias, de verdad. Para mí, también los hay pero hace tanto tiempo. Era pequeño y tomaba un helado mientras mi madre me cogía de la mano. Ahora ni siquiera recuerdo la sonrisa de mi madre, así que por eso me está gustando verte sonreír, aunque hayan sido pocas veces.

- Gracias a ti, dice Paloma que vuelve a sonreír, aunque no le guste demasiado. Me haces sonreír, piensa pero no se atreve a decírselo. ¿Sabes, Álvaro? Es tarde y yo tengo que irme, si no, mis padres me van a matar.

- Sí, lo comprendo. Ha sido un placer.

- Álvaro, si sonrío para ti, me harás un favor. Un gran favor.

- No sé, depende de lo que sea.

- No saltes, ¿vale? Es lo único que te pido. No saltes. Las olas dan miedo y esas rocas, ahí debajo... es una estupidez.

- No sé qué...

- No saltes, ¿vale? Sólo te pido que no saltes.

Paloma se levanta, y vuelve a sonreír. A una parte de ella le habría encantado besarle esos labios callados, tan serios ahora, acariciarle una mejilla, abrazarle mientras sentía los latidos de su pecho sobre la mariposa que ella sabe que él ha visto, aunque le haya dicho que no, sentir que las alas de la mariposa serían hermosas si ayudaran a ambos a volar, a estar en otro parte, a ser otros aunque sólo fuera un instante, volar para saber que ambos podrían formar las mismas raíces, habitar las mismos lugares, pero no cree que este sea el momento adecuado, ahora que él parece distraído por un dolor que difícilmente se irá de los huesos si no hay nadie a su lado. A ella le encantaría verlo un día más y luego otro. Se vuelve otra vez porque quiere al menos decirle adiós una última vez, ver si por una vez Álvaro sonríe y él la está mirando, ella se dice que con mucha ternura, y decide marcharse porque ya es tarde y el tiempo no les pertenece, todavía no.

Álvaro sigue sentado al lado del acantilado, casi al borde y mira al vacío. Ella ya no está aunque ha pasado una noche genial. Es bueno estar con alguien aunque dé miedo saber que luego la vida puede devorarlos. Como a sus padres. Ella se ha ido y él se ha quedado solo. Ha sido un buen rato pero apenas se conocen. Sólo nos hemos visto alguna que otra vez en el instituto y apenas hemos cruzado unas palabras. Quizás tenga razón y haya cosas por las que merezca la pena luchar pero, ahora, ahora sí, el viento es tan fuerte, ahora que ha despertado otra vez e incita a volar.


lunes, 7 de septiembre de 2009

Érase una vez III

Érase una vez un pequeño desierto de cactus.
Érase una vez un hombre que se rompió dos piernas y al que le dolía el mundo.
Érase una vez un hombre que siguió caminando.
Érase una vez un chico que trabajaba en una empresa que no le pagaba.
Érase una vez una chica que trabajaba en una empresa que ya no existía.
Érase una vez un pequeño jardín con lluvia y agua.
Érase una vez dos camas desde las que ver la luna.
Érase una vez una madre y sus dos hijos hablando de la vida y sus albores.
Érase una vez un espejo desde el que contemplar las mañanas.
Érase una vez una ligera brisa de verano con la que leer alguna página, encontrar alguna línea.
Érase una vez una escalera con una botella de agua para saciar sed y cansancio.
Érase una almohada con la que sonreír al mundo.
Érase una vez unos tardes de calor con fresquito.
Érase una vez un bolígrafo y algunos folios con los que escribir historias que nunca han sucedido.
Érase una vez una voz que adormecía al compás de los latidos de las estrellas.
Érase una vez una hilera de casas.
Érase una vez una serie de días en los que el sol te despertaba.
Érase una vez un beso de buenas noches.
Érase una vez una azotea.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Momentos Nina II

- Hola, Ana, he estado pensando en lo que me dijiste.
- ¿En qué, maestro? Hace mucho tiempo que no hablamos.
- En lo de escribir un libro y demás. Al final, creo que lo voy a hacer.
- ¡Qué bien! Si lo haces, yo me lo compro. Además, si lo escribes, harás algo por la humanidad.
- ¿El qué, Ana?
- Conseguir que yo lea.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El intransigente XII

- Hey, cuánto tiempo, ¿qué tal? ¿Has leído alguna novela interesante para recomendarme?
-Buff, ahora que me lo dices, hace meses que no leo ficción.
- ¿Y entonces, qué lees ahora?
- Ahora leo periódicos. Ahora no leo ficción, leo ciencia-ficción.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Echo de menos

Una caricia llama a otra caricia, un beso llama a otro beso. Tus pechos llaman a mis manos pero responden mis dedos, contesta, feliz, todo mi cuerpo. Una cama necesita dos cuerpos para sobrellevar su soledad pero hace tiempo que soy yo el único que ahora mira cuando no está dormido al techo. Y no es que te eche de menos, no, pero hay noches en que echo de menos un abrazo a altas horas de la noche, cuando me despierto y el mundo da miedo, a altas horas de la noche, cuando miro al otro lado de la cama y soy incapaz de encontrar nada, ni siquiera un mechón del pelo que tantas veces escuché palpitar en mis rodillas. Había días de lluvia a mediados de octubre en que yo confundía tus labios con raíces, y tú, riendo, solías decir, no te preocupes, es normal, me ha pasado tantas veces. Y volvías a reír hasta que la lluvia hacía de tu boca el río en que naufragar durante largas noches de otoño. Solías decir. Y la lluvia desnudaba tu silueta hasta hacer de ti la línea de una playa por la que yo caminaba en noches de insomnio en las que tú todavía estabas en un rincón de la cama ahora desierto. Solías decir, y cantabas entonces los acordes de una canción que siempre me recordó que la vida, entonces y ahora, sí, como nunca, como siempre, sí. Y reías bajo la lluvia mientras me repetías si vas dejando que se escape lo que más querías. Y la vida, entonces, ahora, sí.

martes, 1 de septiembre de 2009

Desde entonces

Escucho a tus ojos sonreír y tus dedos derraman lágrimas. Nunca fue esta ciudad cuanto habíamos esperado. Había esquinas que nos llevaban a la luna una mañana de septiembre en que tú y yo despertamos en una estación de tren sin raíles. Amaneció entonces un beso, alguna caricia, y escuché sonreír a tus ojos, derramar lágrimas a tus dedos. Dormimos plácidamente desde entonces.

lunes, 31 de agosto de 2009

Érase una vez II

Érase una vez un lugar en que los ciudadanos reclamaban mayor seguridad. Olvidaban, casi siempre, pedir bibliotecas, colegios, museos,institutos.
Érase una vez un sitio en que los ciudadanos eran tontos y, además, lo parecían.
Érase una vez pan y circo.
Érase una vez un parlamento en el que los defensores del pueblo ganaban mucho más que aquellos que un día juraron defender.
Érase una vez un tiempo en que todos los demás eran culpables.
Érase un día en que el pueblo pidió paz y el gobierno ofreció guerra.
Érase una vez un lugar en que dos partidos eran la alternativa, establecida, se sobreentiende.
Érase una vez la ley D´Hondt.
Érase una vez poderes juntos y revueltos.
Érase una vez los medios de comunicación al servicio de sus amos.
Érase un ejericicio de poder para el pueblo pero sin el pueblo.
Érase un espacio en blanco en el que aparecen ideas que apenas puede leer una minoría.
Érase una vez el error de las palabras sin palabras.
Érase un poder que se ha soficado.
Érase una vez el color del dinero.
Érase una vez unos derechos otra vez arrebatados en silencio.
Érase una vez una mentira mil veces repetida.
Érase una vez la supremacía de lo privado, el pueblo en pocas manos.
Érase una vez una canción de cuna llamada democracia.



jueves, 27 de agosto de 2009

Girl From The North Country

Hay historias de historias que no han sucedido. Acaso pasaran en otro tiempo, en otro lugar, si el mundo fuera otro, quién sabe. Conocí a Marta hace bastante tiempo, años incluso, y las calles eran sin calor, había entonces días frescos, días que eran los mismos, cosas que nos encontraban siempre y eran las mismas; algún saludo, algún beso en las mejillas, algún saludo, aunque fueran muchas las palabras, hablando de todo y nada sin descanso. A veces había luz en sus dedos, alguna vez estaban apagadas sus manos y eran tranquilas las esquinas. Paseábamos por pequeños rincones del norte y la luz era diferente, el calor más sereno, y era hermoso tomar algún café en sus casas, ver los colores en las paredes, la cita de una vida que prometía en todos sus aspectos. Letras y palabras, muros y paredes, era fácil entonces distraerse y olvidarse de ella pensando en su vida paralela. Y era el sur una raíz a la que regresar, otro el sol, otra la vida; ella quedó en el norte. Aunque a veces tomemos un café y nos sobre imaginación. El mundo nos marca la direccion que debemos tomar, pero hay billetes de tren que llevan a otra parte, billetes de barco que llevan a otro mar, aunque viajemos sin billete, hey, el mundo es nuestro. Hay billetes de tren que llevan a tomar un vaso de café cerca de una ventana desde la que nos saluda una chica del norte que ha paseado por el color del mar y el verde de unos árboles. Me hablaba entonces de besos sin lenguas, de labios que se enfrentan, se buscan y se unen. De besos que callaban al escuchar una armónica.