miércoles, 18 de febrero de 2009

Beatiful girl

Son cerca de las doce de la noche, de un día que ha pasado para no volver jamás. Se acerca medianoche y no escucho del rumor de las olas sino la inmensidad del mar. Y hay otras vidas, gente que sabe de la playa lo que le cuentan sus amigos; las cosas, ya se sabe, de vivir más al centro. Y hay chicas preciosas en el televisor cuya belleza te llegó a las venas alguna vez. Cine, lo dijimos por entonces, en estado puro, cine para crecer hasta soñar que pudimos ser otros y vivir en una ciudad diferente. Tampoco importa demasiado. A veces basta un café, un chocolate caliente a estas horas, observar la melancólica sonrisa de Natalie Portman si el mundo es demasiado viejo y el amor tampoco, saber que alguien sabe de ti, aunque poco sepas, y queden lejos todos los rizos de este mundo para comprender que hay mañanas en las que es agradable decir hola, cómo estás, alegre estoy, a cuantas puertas se abren ese día. Aunque haya chicas preciosas que hayan hecho de un exilio su batalla.

1 comentario:

Rizitos eléctricos dijo...

Preciosa película. Y Natalie está genial.

El cine es una forma de contar historias que llega tan hondo...Pero a veces, si basta con un café y no una película entera, si no, una escena, un momento y de ahí llevarte a otro encuadre...soñar es tan barato...