lunes, 2 de febrero de 2009

Ere que ere

Hay cosas que no cambiarán jamás. Ya lo dijo Leonard Cohen: los pobres serán más pobres; los ricos seguirán siendo ricos. Así transcurre la gloria del mundo: bancos españoles que ganan dos millones de euros a la hora, a pesar de la crisis, con la crisis, gracias a la crisis, qué más da. Mientras, las calles se llenan de parados, convertidos sólo, tristemente, en estadísticas de un mercado que no debió existir jamás. Millones de parados de unas ciudades cuyas historias empiezan a parecer trágicas y una juventud en cuyos bolsillos solamente hay desengaño, piedras con que golpear un muro que ni siquiera hemos empezado a ver. Un gran teatro estas calles en las que no hay lugar para la comedia, para la sonrisa más ínfima, ahora que el paro crece en cada esquina y un montón de ingenuos sin otra cosa que hacer que imaginar que todo puede mejorar espera que todo llegue a buen puerto cuando sólo podemos ver cómo todo aquello que nos sustentaba se hunde excepto, como siempre, las ratas.

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