sábado, 28 de marzo de 2009

El intransigente IX

Cuando despertó, encontró, al lado de su cama, una botella, no sabía si medio llena o medio vacía. ¿Qué más daba? El truco era siempre el mismo: beber de la botella hasta la última gota para saber que así se nos iría todo, dejando en nuestros labios el sabor agridulce de quien disfruta de cada sorbo hasta perderlo.

1 comentario:

Dafne dijo...

Buena filosofía,que pena que nunca nos acordemos de llevarla a cabo,y prefiramos lamentarnos porque la botella está medio vacía...