miércoles, 18 de marzo de 2009

Irene

Conmueven ciertos momentos, algunas máscaras, muchas de las personas que has conocido, que te han conocido, con las que has tenido el placer de tomarte una cervez, algún tinto en las calles de Sevilla, personas inmensamente vivas que siempre traen un poco de luz a tus dedos, un poco de vida a lo que escribes. Emociona pensar que sus palabras, aunque no sean suyas, tampoco nuestras, abren puertas que llevan a otras casas, a otros lugares, en los que encuentras palabras como éstas, palabras del poeta Nikolaus Lenaus: muchos buscan la felicidad como otros buscan el sombrero; lo llevan encima y no se dan cuenta. Y es genial saber que hay personas que disfrutan con sus estudios, que disfrutan sabiendo de Cervantes, conociendo a Galdós, intuyendo a Marsé, y sienten un poco de tristeza al ver coartada su creatividad, y piensan en un amigo del sur que, le alegrará saberlo, todavía ama su trabajo, aunque acabe algunos días terriblemente cansado y el mundo le duela. Y es hemoso saber que hay regalos como canciones, canciones como regalos que son escuchados por primera vez y estremecen, en la voz de Lady Day, el susurro más trágico que se hizo carne en jazz. Y el mundo, sí, Irene, hay días en que es un asco y salir a la calle es un reto, un mar que me grita que todo está perdido desde hace años, aunque haya tardes en las que todo sea ficción y recuerde los pequeños detalles, los gestos más discretos, algunos amigos, en el sur, en el norte y en tantos otros sitios, una ficción feliz en la que de la vida sólo se necesite alguna ventana desde la que contemplar un día de sol en el que todo presagia quietud.

4 comentarios:

Otra Irene dijo...

Aquí otra Irene que una vez compartió contigo un café un lunes santo, si no recuerda mal, y que aprovecha esta entrada para pedirte las disculpas que cree te debe desde ese día.

Disculpas por el poco tiempo que estuvimos. Calculamos el tiempo bastante mal y quedamos demasiado pronto con nuestros amigos aquí, para ver procesiones. Fue casi llegar para tenernos que ir... Disculpas porque mi amiga te dejó casi con la palabra en la boca... :( . La reprendí cuando salimos aunque, como ya me imaginaba, ni se había dao cuenta. Ella miró el reloj, calculó que perdíamos el autobús y "oye que nos vamos". Así, sin más... Y disculpas porque cuando se lo dije y se dio cuenta me dijo un: "ostras, es verdad, como que acabamos de quedar fatal ¿no?" y no tuvo otra que reirse de su torrija... "Eres un caso...", le dije y reí con ella. Y nos fuimos...

Y nos fuimos y para tus ojos quedaríamos como dos niñatas que habían quedado contigo para llegar na más irse, que te dieron un "corte" y que encima se fueron de allí tronchadas de la risa... Espero que no pensases que nos estábamos riendo de vosotros... porque nada más lejos de la realidad...

En su momento pensé hasta escribirte un mail, pero luego pensé que igual le estaba dando mucha importancia a algo que a lo mejor no le habías echao cuenta siquiera. Pero bueno... hoy he leído esta entrada (te sigo leyendo vía reader ;) ) y me ha parecido una buena ocasión para aclararlo, sólo por si las moscas :)

Un besito y gracias por el café, te debemos uno.

H. dijo...

Ni os preocupéis; ni me acordaba. Besitos y hasta pronto.

Sir John More dijo...

Irene, Billie, Kiko, Sevilla, el optimismo y el pesimismo, y la mirada que observa triste pero ilusionada... Bueno, no son pocas coincidencias. Enhorabuena por estos detalles, y saludos desde el propio sur.

Anónimo dijo...

Aquí en el Sur, es francamente difícil hacerle ascos a ningún día, ¡y menos en estas fechas! Ya huele a torrijas e incieso... uhmmm, y dentro de ná El Pregón, Semana Santa, y seguidito ¡Feria! Si nos acompaña el sol ¡de arte! pero que si no... ¡de arte también! ;)

Me gusta mucho como escribes,paisano, un pelín fatalista, pero con su puntito de esperanza... ¡Volveré! ;)

¡Saludos!