domingo, 1 de marzo de 2009

Parole per Heidi V

Desperté sin sueño a orillas del Coliseo y otra vez no había nadie, absolutamente nadie, nadie que pudiera decirme si tú, más al norte, necesitabas de alguna voz tranquila que te dijera que, tristemente, la vida existe porque la muerte nos traiciona y deja espinas que hacen sangrar al corazón hasta llenar de tristeza todas las venas de un brazo que solo sabe escribir en estos momentos de ausencias y dolor. Llueve en estos momentos en Roma y al norte, mucho más al norte, tus lágrimas se derraman sobre las calles, sobre la nieve, sobre todos los caminos que tantas veces compartiste con un amigo cuya vida se perdió hace días en la montaña, y la nieve no parece derretirse ahora que el norte es frío y la luz parece escasa, raros los amigos, cuando más los necesitabas. Y nadie, desde que el mundo es mundo, y Roma estaba naciendo, se ha preocupado por tu tristeza un solo instante, nadie te ha llamado sólo por decirte, ciao, bella, como stai, escuché de unos labios la noticia y no pude creérmela, no supe reaccionar, pero no ha llegado voz alguna a tu teléfono, no ha llegado una palabra de ánimo a tus pupilas, ahora que lloras por cualquier cosa aunque no quieras y pides disculpas por sentirte mal y frágil, cuando, ahora menos que nunca, tienes por qué disculparte. Y duele saber que la gente sale a la calle, que hay aceras por las que se sigue paseando, que hay gente que come en los bares, ahora que nada parece tener sentido y el mundo, el mundo sigue girando. Roma y más al norte, algunas palabras, algun consuelo. Saber que te piensan, ya lo sabes, más al sur, en otros sitios, estaré en estos dias, y en otros, para lo que necesites. El sur, el norte, qué màs da: bella, ti voglio bene.

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