jueves, 26 de marzo de 2009

Parole per Heidi VI

Dejas sobre ti los rastros de tu historia, aunque te gustaría dormir ahora, dormir en paz, dormir tranquila, hay noches que pueden esperar un poco y algo más. Y hay voces con las que compartimos un momento tan solo, aunque esté cerca la playa y lejos todo el mundo. Y haya amigos que empiecen a tener alas y hey, Heidi, te hagan volar, alas que acaricien tus pies y consigas que puedas caminar por todos los lugares de este mundo en los que todavía no has estado y que saben de ti tus huellas y algún paso, los resquicios de una sonrisa que dejaste en ellos para brindar a cada mañana un poco de sol con el que sentir menos frío cuando el invierno es duro y la primavera parece no llegar nunca. Y recuerdes que hay calles estrechas de Sevilla que te conocen y te echan de menos algunas tardes en las que caminabas sola sólo por relajarte entre muros blancos que dibujaban una ciudad cálida que te acogió durante un año y a la que tanto entregaste, cuando las rastas eran todavía parte de ti y de tu rostro, sombras doradas que ocultaban tu mirada verde si estabas cansada y no querías que el mundo supiera de ti tu tristeza. Aunque también haya tristeza hoy y sepas que la vida es breve, como una línea que habla de ti y apenas dice nada. Aunque haya dolor hoy y sepas que la vida es corta, y hay noches en las que es difícil dormir y descansar parece ya imposible, porque hay lágrimas que acuden a tus ojos y dejan nostalgia en tus labios, y hablar se hace entonces doloroso. Recuerdas entonces que el mundo es uno y diferente y que hay motivos para sonreír todavía, como un viaje, otro viaje, uno de tantos, en que tus alas crecieron y compró tu amiga unas tijeras el primer día que llegaste y dijiste poco después, Tailandia fue testigo, córtame el pelo y, de esta forma, se perdieron tus rastas ese día, como se pierden tantas otras cosas, que hacen que vivir sea complicado ahora que tu cabello es más corto y sea duro saber algunos días que recordar es otra forma de intuir que la vida sigue, siempre sigue, imaginando entonces que, como siempre, cuanto nos queda, ya nos lo enseñó tantas veces Kiko Veneno, es reír y llorar.

No hay comentarios: