domingo, 29 de marzo de 2009

Siesta

Hay días que invitan a la felicidad, a escuchar la música que hace que nuestro ánimo se serene y estar tranquilos no parezca una utopía. Hay días que invitar a salir a la calle, a un jardín, a comer fuera y beber un vaso de vino por saborear un poco de calorcito en los labios. Aunque luego, es lo que tiene, llega la lluvia aunque no la esperemos y estar sola y en el patio sea una mala opción y sólo queramos volver a casa y gritemos, ahora no, ahora no, quiero sol y no lo veamos, y se nos mojen las manos y algunos gotas. La vida y sus sorpresas: y haya dejado la lluvia de caer desde entonces y el sol vuelva y cuanto nos quede sea gritar, no me lo creo, es imposible y riamos comprendiendo que son estas siestas sin dormir las que nos hacen suponer que hay momentos que valen la pena aunque nunca hayamos creído merecerlos.

2 comentarios:

La gata Roma dijo...

Mmmmm, creo que no gritaré para que pare de llover… jejeje, pero cada uno decide como quiere la siesta..
Kisses

Alma Rota dijo...

Es lo que tiene el tiempo y hacer la tonta en el patio jaja me gusta mucho este texto, cuidate =)