miércoles, 22 de abril de 2009

Jesús Martín

Hay encuentros que dejan calma en los zapatos, que colman el viaje más largo, el camino más corto de aprendizaje. Hay seres humanos que hacen de la dignidad su día a día, su tarde a tarde, aunque ahora, para ellos, sea difícil conciliar el sueño y pensar si tanto esfuerzo realmente merece la pena, merece tantas noches de sueño sin sueño y mañanas en las que, en ocasiones, cuanto nos queda es hablar con una pared aunque ni siquiera ésta sepa respondernos. Y haya preguntas que nos den ganas de reír, por no llorar, expresiones delirantes de adolescentes que nos incitan a buscar algo mejor, cuanto éste es el trabajo elegido, el oficio deseado, aunque haya años que cada vez pesen más y las manos quieran trabajar menos porque la alegría ni siquiera recorre nuestros dedos. Pero hay encuentros que hacen que un trabajo merezca muy mucho el esfuerzo, muy mucho la labor y las tardes pasadas en soledad frente a folios casi en blanco que nos cuentan de nuestro trabajo que pensar es, en estos días, casi una utopía, un ejercicio mental casi desconocido por la mayoría de unos adolescentes cuyo conocimiento de la lectura es que a una letra debe seguir otra para construir, en ocasiones, un texto, sin errores, alguna que otra vez. Pero hay palabras, palabras como puños que expresan dignidad y un trabajo bien hecho. Palabras que hablan de un mundo irreal donde se premia el poco sacrificio de unos adolescentes para los que las tareas más normales han de conllevar siempre un extra y la sobreprotección es el aliciente para enfrentarse a cada día. Y hay gente cansada que sigue realizando una gran labor, que hace cuanto debe y mucho más sólo por hacer de cada jornada de trabajo un auténtico ejercicio de profesionalidad del que tanto se ha de aprender. Y hay huellas, huellas pequeñas, de gente que conoces en un lugar de trabajo, en un lugar determinado, huellas pequeñas que acaban por ser determinantes como un buen ejemplo a seguir, siempre que se pueda, de forma digna, al menos, intentarlo, en cada ocasión, intentarlo hacer bien siempre que se pueda. Y en estos días cierto es que no has encontrado mejor ejemplo.

2 comentarios:

Alma Rota dijo...

Debe de gustarte demasiado tu trabajo para aguantarnos jaja

adri rguez dijo...

demasiado sacrificio para k la mayoria de los jovenes a los k enseñas les de igual lo k digas, con solo un 5 en la nota final estan contentos, no ven lo k un verdadero profesor como tu (no es por hacer la pelota, simplemente esk se de primera mano k te sacrificas x tus alumnos) tenga k aguantar eso ... esas personas no ven k lo k tu kieres no es simplemente k tengan ese 5 k ellos desean, no ven k tu lo k kieres es enseñarles muxo mas de lo k pueden ver en la television

gracias x esas clases y, como dije antes, x ese sacrificio en todo momento, todo para hacer de nosotros personas