jueves, 28 de mayo de 2009

Miedo VIII

Cuando se levantó, ella todavía estaba allí. Ambos estaban felices por haber pasado la noche juntos. Tan felices estaban que empezaron a silbar la melodía que les había unido la noche anterior en una discoteca; fue comenzar los primeros acordes y presentarse allí uno de los esbirrros de la SGAE. Vivir es una cosa, dijo, sí, pero recaudar es lo nuestro, así que sepan que han de pagar por tararear una canción que habla de amor y, además, ya se sabe, las palabras que han usado para llegar hasta aquí, hasta la cama, han sido pronunciadas antes y, como todo el mundo sabe, copiar, aunque sea palabras, es ahora delito. Por cierto, señorita, está usted preciosa semidesnuda.