martes, 5 de mayo de 2009

Parole per Heidi VII

Dices, tus palabras me hacen feliz pero yo escucho tu voz a lo lejos. Muy a lo lejos. El norte, imagino, el norte y sus montañas. Mi vida, ya lo sabes, mi vida y la tuya. Y dos vidas que han coincidido alguna vez, que han coincidido muchas veces, aunque poco sepan la una de la otra. Aunque lo sepan todo. Que, por ejemplo, sigues escalando y el norte se hace más norte todavía, aunque me duela. Y escuché tu voz, hace poco, días, concretamente, y me contabas que viajabas en un coche con amigos y que habías visto alguna que otra película, en otra ciudad, en otro pueblo. Es lo que tiene, me dices, vivir en las montañas y me pregunto si ya no aparezco en los lugares que yo solía visitar pero tampoco yo te he visto en estas tardes. Es lo que tiene, imagino, estar lejos y no saber de ti más que alguna tarde, más que alguna cita y hablo, escribo, no debería sorprenderte, viendo el mar, escuchando las olas de la playa, como siempre, sí, como casi siempre, que tú y yo hablamos de cualquier cosa, como hace diez minutos, aunque hayan pasado meses. Es lo que tiene el tiempo y conocernos. Es lo que tiene el tiempo y no habernos conocido. Y te cuentan mis labios que hay cuerpos que he visitado en tardes como ésta, contigo en el norte y yo sentado al sol por si las moscas. Y no sé de ti si quieres saber algo, si yo quiero saber que el mundo cambia y hay alguien que en estas noches te hace sonreír en noches de luna con frío y con palabras, cristal vivido de algunos días de tintos y tapas en los puentes de Sevilla. Y recuerdo tu risa ahora que tú has olvidado tu español y quieres recobrarlo. E imagino que te ha gustado el cine y recuerdo que olvidé grabarte alguna película, que te debo todavía una piedra de un volcán del que tanto hemos hablado, y que tengo en casa música que tú deberías tener entre tus manos. El tiempo, el tiempo pasa, también la vida. Y vuelve tu risa a mis abrazos, es divertido recordarte, a ti y a tu seguro que hoy has comido payasos. Una piedra, una piedra de volcán y alguna foto,, alguna foto que prometiste enviar y pocas veces llega. Será el tiempo. Será la vida. Serán las cosas. Y otra vez saber que el sur no es el norte, no es el sur el norte. Un café que nos debemos para contarnos todas las historias, todos los instantes, ahora que tu voz se ha apagado al otro lado del teléfono. Serán los días, días como el de hoy, en que todo, cuántas veces lo he repetido, en que todo queda lejos. Ti voglio bene.

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