domingo, 10 de mayo de 2009

Paseo por la playa en domingo

- Perdona, señorita, ¿estos pasos son suyos?
- ¿Disculpe? ¿Cómo dice?

- Es que la vengo siguiendo. Lo siento, pero no he podido evitarlo. Al verla pasar, he observado que tenía usted un culo espléndido y me he atrevido a seguirla.
- ¿Qué? Pero, ¿qué está usted diciendo? Es usted un...
- Señorita, por favor, no diga algo de lo que nos tendríamos que arrepentir ambos. Sólo quería saber si esos pasos que hay en la arena son suyos, nada más.
- Es usted imbécil, ¿a qué sí?
- No, señorita, sólo quería saber si los pasos que hay sobre la arena de esta playa son suyos porque han dejado huellas en mi vida, nada más.
- No sé si serán mis pasos, pero si lo son me aconsejan que me aleje de usted cuanto antes.
- Como usted desee, señorita. Yo seguiré en esta orilla observando estas huellas. Quizás pronto sean parte de mis zapatos.