domingo, 17 de mayo de 2009

Tu boca

Abro los ojos y el mundo se reduce a tu boca y a cuanto en ella existe. Una noche de verano en la que te abandonaste a un helado de vainilla sólo porque mi lengua lamiera cada gota de frío caliente que sentías ante mí. Un mediodía de junio en que desnudaste tus muslos por primera vez y no quisiste que mis manos terminaran nunca en lo profundo hasta que dijiste, no, para, y sentirte culpable fue un susurro fiero que todavía queda en mi memoria. Una mañana de primavera en Florencia en que los dos supimos que ésta no era nuestra ciudad, a pesar de la belleza, a pesar de la quietud, una ciudad, dijo alguien, el otro escuchaba, demasiado grande para vivir en ella más de un año y dejar que nos habite. El rojo de una noche que nunca logró que compartiéramos tan sólo una caricia, el olvidado milagro de responder a tu boca con mis labios. El rojo de un pintalabios que siempre me llevó a tu cuello y logró que pudiera entonces levantar entonces el mundo con mis hombros. La silueta de un hombro que me lleva a las orillas de un mar de Sicilia en que escuché, de ti, palabras de una tarde de febrero en que no entendí nada aunque tú sonrieras siempre. Sonríes, dije, y el mundo parece otro. Sonríes, y el mundo se hace más pequeño, más brillante, más nuestro. Y sonreías, sonreías siempre, aunque no entendieras una sola palabra. Un mundo en blanco que lees en silencio imaginando cuánta verdad hay en estas líneas, en estos textos, una sonrisa taciturna que piensa si alguna vez alguien te ha escrito algo así y no lo sabes. Una boca que, como siempre, será feliz si unos labios se acercan a ella y le hacen saber que nunca más estará sola aunque hoy no haya un sólo susurro a su mejilla que la acompañe.

1 comentario:

Serendipiando dijo...

No le extraigo todo el sentido al post. Seguramente porque fue escrito para alguien en especial, que sabe más cosas de las que dices.
Pero sin poder apurar todas sus líneas, me quedo con el sabor a melancolía dulce, la atracción y la tremenda admiración a ese ser.

Y sobre todo, me quedo con tu mirada, cuando aterriza en su boca.