miércoles, 24 de junio de 2009

Soledad

Intenté ayudar con las manos perdiendo ambos brazos en el camino. Suele pasar, y ha pasado tantas veces: erramos, nos confundimos y el mar no sabe de nosotros más que el camino que ha elegido nuestra orilla hay días en que no lleva a ningún sitio o, tal vez, a un lugar equivocado. No debería importar, no, pero duele, en ocasiones, duele demasiado. Aunque siempre sea necesario. Vivir, desde el principio, es otra calle; vivir, desde el principio, es separarse. Dejar atrás tantas huellas, huellas que en nuestras aceras han quedado sepultadas y salen a la luz, y hacen daño. y hay playas de miles de kilómetros por las que paseo sin hablar con un alma, el tiempo, los errores, el mundo, cuánto cambian. Cuánto cambia, de un momento a otro, la vida y sus entrañas. Y no hay una sola orilla a años luz de distancia donde dormir un poco, donde dormir un minuto, un segundo al menos, una vida para recuperar una vida, ahora que todo queda atrás y sólo permanecen los escombros de un tiempo, de un año, de unos meses, de algunas semanas, sabiendo que no me he equivocado en nada excepto en aquello que yo más quería.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sostengo mis ojos hundidos de cansancio. Mantengo mi cuerpo sedado con el imnsonio de noches sin dormir y tardes de bochorno. Mi connsciencia se enciende y apaga como quien vela a un enfermo. No hay hambre, no hay sueño, no hay sangre que llegue hasta las puntas de mis dedos. Son las 9 de la noche y solo espero a que el millón de hormigas que recorren mi piel decidan tomarse un descanso. Mientras, mantengo el ejercicio tedioso de mirar la puerta, en la que proto espero que gire tu llave. Ya es hora de que regreses. Piensa que horas más tarde, ya no me quedarán fuerzas siquiera para amarte.

H. dijo...

Un texto, el tuyo, precioso. Me gustaría saber quién lo ha escrito para darle las gracias. Hasta pronto.

Ella dijo...

...sabiendo que no me he equivocado en nada excepto en aquello que yo más quería.

Precioso el texto Hino

Ella dijo...

...sabiendo que no me he equivocado en nada excepto en aquello que yo más quería.
Me encata esta última frase y todo el texto es demasiado emocionante. Gracias!.