lunes, 27 de julio de 2009

Canción de cuna para Laura

Duele la vida algunas noches, sobre todo si el sueño nos ha abandonado, ha decidido que cuanto nos queda es ver las paredes de una casa en las que solo la luna nos salva, raras veces, de una soledad con la que es dura despertarse en ocasiones. Cuatro horas no son nada si la vida duele algunas noches y las mañanas invitan a seguir dormida. El tiempo y las cuerdas de una guitarra que ya no ayudan a dormir hace que todo sea cansado, ahora que es complicado hacer planes y la vida parece no llevar a ninguna parte. Son tantas las calles que, imaginábamos, llevaban a una casa, acaso con jardín, pero eran otros los planes, otras las líneas escritas, otro el mundo pensado. Quedaron atrás clases de música, literaturas y el deseo de dejar tus huellas en alguna parte, en un folio en blanco, que necesitara de una belleza inusitada hasta entonces, para que cuantos lo leyeran supieran que la belleza existe y duele si no sabemos contemplarla. Tocó entonces cambiar algunas cosas, pisar aceras en las que nunca imaginaste encontrar tus huellas, dejar tus pasos, vivir y ser vivida, amar y ser amada, ya sea una noche, u otra, y otra, hasta que se hicieron, algunas veces, meses, alguna vez, años, la vida que pasa, a cada instante, que deja en tus labios, el dolor alegre de quienes saben haber vivido aunque deseen otras circunstancias, otro entorno, un cuerpo al otro lado de la cama cuando dormir cansa y cuanto deseamos es ver una cara conocida al otro lado de la almohada. Duele la vida algunas tardes cuando es el teléfono el que nos mira pero no hay una sola respuesta, una sola voz que nos diga, hola, qué tal, es tu voz la que me alegra, tardes que llevan a noches con luna y sin aliento. Duele la vida, duele el insomnio, cansan las cuerdas de una guitarra que se han quedado sin sonido, cansan las luces de una noche, como tantas otras, en que abres los ojos por ver si están cerrados, cansan las miradas a todas partes y saber que no hay esquina de tu casa que no conozca ya tus pupilas. Dormir, es lo que tiene, no dormir y dormir cuatro horas, dormir un poco, saber que el mundo sigue, que hay noches en que una sonrisa volverá a tus labios y mirarte ante el espejo será verte feliz de nuevo. La noche, la noche y sus secretos, será mejor dormir por si vida trae un instante inesperado, un momento de belleza ya olvidado, unos dedos que conozcan de tus cabellos sus caricias, y todo ahora, todo este insomnio no sea más que una pesadilla de una noche que ya apenas recuerdas. Será bueno saber que has dormido, que estás dormida a estas horas, para que, de esta forma, yo pueda seguir robando las tildes con las que escribir historias que te cuentan, aunque sepan de ti mis dedos pocas cosas.

2 comentarios:

Laura dijo...

Lagrimillas murcianas brotaron de mis ojos. Tienes mucho arte, niño.

Un beso

(si puedo robarte el texto, házmelo saber)

Laura dijo...

Lagrimillas murcianas brotaron de mis ojos. Tienes mucho arte, niño.

Un beso

(si puedo robarte el texto, házmelo saber)