sábado, 18 de julio de 2009

E la vita va

Per la mia sorellina Ida

Viajar es vivir, vivir es viajar aunque uno se canse de despedir a tantas cosas, a tantas historia que no han encontrado fin. Messina, Taormina, Sevilla, Roma, el mundo en algunas palabras y tanto tanto cansancio. Aunque haya momentos que merezcan la pena entre tanto caos, entre tantas maletas que se abren y se cierran, entre tanto paso ya fatigado, fatigadas las rodillas y los pies. Una noche en Messina al abrigo de grupos que tocan en directo frente al mar y sea genial volver a los setenta, escuchar una música irrepetible que supone un placer tener en los labios y repetir hasta la saciedad mientras no estemos agotados. Estar cansada es lo que tiene, regresar a casa es necesario, descansar en tus raíces para volver a hacer del mundo un lugar confortable por el que caminar, en el que hacer amigos, hacer de Roma tu ciudad, tu casa, el rincón perfecto para empezar a crecer, para ser otra vez tú y tu madurez, tú y tu belleza, tú y tu inteligencia. Y un instante en tu casa, compartiendo un poco de agua, aprendiendo de Sicilia su cultura, aprendiendo de tu isla sus costumbres; un amigo, tu padre, al lado, y juntos, viendo documentales, cine y literatura caminan de la mano, a veces con acierto. Y pedazos de vida que descansan en los dedos para que las manos puedan escribir con calma y tranquilidad. Decir, una vez más, como casi siempre, hasta luego, hasta pronto, nos veremos, y otra vez viajar hacia Roma, esta vez en tren, ahora que sabemos que Mose y tú, parece claro, sólo sois, aunque sea de los mejores, meros compañeros de viaje, amigos nada más. Da miedo, la vida, comenzar de nuevo algunas cosas, ser otra y la misma, caminar sola por aceras que conocen de tus pasos los tuyos y los de tus amigas, claro está. La misma vieja ciudad de siempre, otras tardes, diferentes pasos, alguna noche, la soledad. La dificultad de encontrar otras huellas, el placer de encontrar, no lo olvides, pasos diferentes, crecer en otras ramas, pasear por otras calles, visitar otros lugares. Y contar, como has hecho desde antes, desde entonces, desde siempre, pedazos de una vida que ha de crecer en otra casa, que ha de dormir en otras sàbanas, caminar en otros pasillos, doler en otras palabras. El amor duele, lo has descubierto tantas veces, el amor duele y deja arañazos en las venas, el amor duele y agota confianzas. Sería genial, piensas, maldita montaña rusa, soy yo y no lo soy, soy yo y hace tiempo que deje de serlo, sería genial volver a ser tú y descubrir que ya has crecido pero quedan, siempre quedan algunos pasos, algo de dolor, aunque seas tú y no te acuerdes, de cuando en cuando, aunque sea bueno abrir una puerta por descubrir si esa es tu casa, si esa es tu vida, si ese el mundo del que ser una parte y volver a ser todo, una imagen de belleza adulta en el espejo si alguna noche tus ojos derraman alguna lágrima al comprender, de una vez por todas, tú frente a ti que estaban en ti todas las cosas que necesitabas. Como alguien que ha perdido sus tildes y, de repente, las encuentra. Será entonces tu casa el mundo, la casa tu mundo y serás entonces, como casi siempre, desde que nos conocemos, una sonrisa que ilumina las calles de una ciudad que te ha visto crecer desde hace tiempo. Verrà la vita e avrà i tuoi occhi.

1 comentario:

Laura dijo...

Qué bonito...

Un beso y una "ñ".