martes, 21 de julio de 2009

Querido insomnio

Para Laura

Son las tres de la noche y suena el teléfono. A las tres de la mañana, hay cada loco suelto por ahí, cada loco.
- Buenas, ¿está Laura?
- A estas horas, dios, pero no hay otro momento para llamar. Soy yo, sí, Laura.
- Hola, soy Morfeo.
- ¿Es una broma?¿A estas horas? ¿Morfeo? No tiene ni puta gracia, la verdad. Ninguna.
- Señorita, yo nunca bromeo con estas cosas. Nunca con las cosas del trabajo.
- Dios, esto es absurdo.
- Le prometo, señorita, que soy Morfeo y sé que esta noche no ha dormido usted nada. Quería, de verdad, disculparme pero entienda que la culpa no es del todo mía.
- ¿La culpa?
- La culpa, Laura, la culpa. Parece dormida. Debería entenderlo. Con la crisis, los viajes se han pueso por las nubes. Imposible visitar a las personas que antes visitaba cada noche. Imposible.
- ¿De verdad?
- De veras. Es imposible. Cuanto puedo hacer de ahora en adelante es darle algunos consejos para que se duerma.
- ¿Y estos consejos son?
- Pruebe con ansiolíticos. Si no funciona, el yoga es una buena ayuda. Si no, el sexo siempre es una buena solución.
- ¿Y si no funciona?
- Señorita, siempre podrá decir que ha vivido. Y el sexo le habrá ayudado a conocer gente, seguro.
- ¿Algo más?
- No, porque debo colgar. Contraté Telefónica y es una pesadilla, me arrepiento cada día.

1 comentario:

Laura dijo...

Jajajajajajaja.
¡Osea que tu sabías que el Morfeo este tenía teléfono y no me lo habías dicho!
Ay, me ha encantao ;)

Un besazoooooo