martes, 11 de agosto de 2009

Arena

Bajo las ramas de arena que habitan en tus labios han vivido mis muslos mucho tiempo, se han hundido tantas veces para disfrutar de otro sol, para decir hola a otra luz, distinta e igual en tus pupilas. Y ha quedado siempre esta sed insastisfecha, este deseo de conocer de ti y de tu cuerpo, serenamente deshecho ya entre mis manos, el agua tranquila que cae de tus raíces, el agua tranquila con que derramas vida sobre mis dedos.

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