lunes, 10 de agosto de 2009

C'era una volta la Sicilia

Uno de los últimos días de mayo de mil novecientos noventa y dos el juez siciliano Giovanni Falcone fue asesinado por los miembros de la Mafia Giovanni Brusca en un atentado en la autopista que une el aeropuerto de Palermo, que hoy lleva su nombre y el de su sucesor Paolo Borsellino, con la capital. No era Robin Hood, no era un kamikaze, no era un misionero; era, en sus propias palabras, un servidor del Estado en tierra infiel. Era, tan sólo, un hombre que hacía su trabajo, nada más y nada menos. En diciembre de ese mismo año, una niña escribió un mensaje que colocó en un árbol que se encuentra frente a la casa de este magistrado en la capital de Sicilia: "No quisiste tener hijos. Yo hubiera querido ser uno de ellos".

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