jueves, 27 de agosto de 2009

Girl From The North Country

Hay historias de historias que no han sucedido. Acaso pasaran en otro tiempo, en otro lugar, si el mundo fuera otro, quién sabe. Conocí a Marta hace bastante tiempo, años incluso, y las calles eran sin calor, había entonces días frescos, días que eran los mismos, cosas que nos encontraban siempre y eran las mismas; algún saludo, algún beso en las mejillas, algún saludo, aunque fueran muchas las palabras, hablando de todo y nada sin descanso. A veces había luz en sus dedos, alguna vez estaban apagadas sus manos y eran tranquilas las esquinas. Paseábamos por pequeños rincones del norte y la luz era diferente, el calor más sereno, y era hermoso tomar algún café en sus casas, ver los colores en las paredes, la cita de una vida que prometía en todos sus aspectos. Letras y palabras, muros y paredes, era fácil entonces distraerse y olvidarse de ella pensando en su vida paralela. Y era el sur una raíz a la que regresar, otro el sol, otra la vida; ella quedó en el norte. Aunque a veces tomemos un café y nos sobre imaginación. El mundo nos marca la direccion que debemos tomar, pero hay billetes de tren que llevan a otra parte, billetes de barco que llevan a otro mar, aunque viajemos sin billete, hey, el mundo es nuestro. Hay billetes de tren que llevan a tomar un vaso de café cerca de una ventana desde la que nos saluda una chica del norte que ha paseado por el color del mar y el verde de unos árboles. Me hablaba entonces de besos sin lenguas, de labios que se enfrentan, se buscan y se unen. De besos que callaban al escuchar una armónica.

1 comentario:

Laura dijo...

Norte y Sur, perfecta combinación.

Maravillosa elección musical.

Un beso.