jueves, 13 de agosto de 2009

Un attimo ancora

Hay pequeños gestos que colman de calma al corazón, dejan a los pies tranquilos y sirven para que la vida nos dé un respiro. Volver a casa y escuchar, siempre es este el rito y no otro, la hermosa voz del sur en los labios de Carmen Linares. Salir a la azotea y que la voz del flamenco siga contigo, te acompañe y haga el sur más hermoso, más bello todavía. Hay pequeños paseos que valen una tarde de miércoles desde Dos Hermanas a Sevilla, sólo por saludar, aunque el calor, nos mate, a la Giralda y caminar por unas callejuelas en sombra que roban un poco de calor a este agosto, que quitan un poco de sol a este verano, sólo por tomar un helado artesanal al lado de un río en cuya orilla has sido feliz muchas veces. Y recuerdas, mientras piensas, sería bueno volver al cine ahora que hace meses que no has pisado una sala para ver una película, que hay películas en versión original a menos de cinco minutos, lo que es la vida. La vida en imágenes, persigue siempre tus sueños, no te rindas nunca, sal a pasear, si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegues. Y es bueno salir otra vez a la calle y sentir en las manos un poco de brisa, encontrarte a quien no esperas, tener cerca una bonita sonrisa, unas hermosas palabras, apenas un momento y pensar la belleza está siempre al alcance, la belleza duele sino sabes contemplarla. Y ella vuelve a sonreír: vuelve la brisa, ha sido bueno salir al mundo sólo por saber que hay momentos que bien valen un día, que demuestran, como te escribieron en un papel, que Sevilla tiene magia también en sus adoquines.

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