lunes, 23 de noviembre de 2009

Blue smile IV

Para Verena Reinhart
Te has ido. Ahora que todavía caminas por las calles de una ciudad que ya forma parte de tus huellas. Una ciudad con sol y luz en la que has llovido alguna vez en estos meses. Una pausa necesaria en tu tiempo. Agua y vida, ya lo sabes, agua y vida en tus dedos, agua y vida en mis manos, que ahora te escriben, ahora que mis pies saben de ti y saben que ha sido genial pasear a tu lado y hacer de esos rincones toda una sonrisa. Caminas, y pareces, eres, algunas veces, una de las chicas más hermosas de este mundo; otras veces, también. Caminas, y dejas alegrías en las casas que te dan cobijo. El sol de un sur frío en estas tardes. Y una playa que has de visitar, ya que Sanlúcar, ya lo sabes, te espera. Sonríes, y te contemplo: días completos de domingo con ternura, días completos de domingo de dulzura. Y unos labios azules cuya voz habla de jazz, deja música en las pupilas. Unos paseos por el barrio de Santa Cruz, con tanta gente, apenas solos, algunos libros, también Mafalda, tangos desde tu próxima casa, música argentina. Tanta belleza, tanta belleza en tus gestos, tanta belleza discreta, tanta belleza efímera. Y dejar que la luz dé paso a la noche, a un poco de frío, al humo de unas castañas compartidas, y esperar, a veces, que tus raíces fueran de Sevilla, saber que, hagas lo que hagas será maravilloso, serás alguien que deje huella, una mujer que deje felicidad en los días. En todos los días. Una tarde de jazz en Dos Hermanas, una tarde de armonía, y la pena de no escuchar tu voz cantando al oído, cantando en la terraza a tus amigos, a tus amigas, para dar a algún rato un momento de belleza intensa. Para hacer felices a aquellos que te han conocido. Ahora que debes sonreír, ahora que piensas y trabajas en tu tesis, vuelves a tu medicina, pronto estarás en casa. Ahora que te has ido. Y sería genial imaginar que eres la chica que vive al otro lado de la calle, y comprender que habrá personas que disfruten de tu belleza, tu belleza discreta, cada día, para calmar su sed, para dar luz a sus mañanas. Sería genial ahora que estás lejos. Y todavías estás aquí; últimos días en Sevilla. Una ciudad que no tendrá los mismos domingos sin ti. Domingos de postales y libros en los que tus ojos me miran como si estuviera loco; difícil entonces no sonreír, no saber que tanta belleza duele, tanta tranquilidad se hace necesario, saber que hay cosas que saben mejor si son compartidas. Ahora que no he conocido una chica igual, cuánta tristeza, en Sevilla. Ahora que te has ido y todavía estás aquí, todavía queda tu sonrisa. La sonrisa azul de una mujer que existe para que el mundo sea mejor. Y el mundo es mejor porque, sencillamente, preciosa, tú existes. Una sonrisa azul profundamente humana. Una sonrisa con la que espero seguir en contacto porque sería genial saber lo que estás haciendo, lo que harás en el futuro, porque hagas lo que hagas, sea lo que sea, será asombroso. I will miss you so much, blue smile.