lunes, 16 de noviembre de 2009

Negro sobre blanco

Érase una vez un hombre negro que fue cambiando de colores. Quiso ser verde pero se quedó en gris. Hasta que un día alguien mire a la casa, a una casa blanca, para más inri, y no sepa encontrar diferencia alguna. Entre la casa y él y todos aquellos que antes la evitaron. Y sólo quedará un blanco grisáceo que acabará por llenar de sombras un mundo casi ya sin luz.

1 comentario:

La gata Roma dijo...

Yo quise ser azul, creo que me fui hasta negro… los colores es lo que tienen…