martes, 3 de noviembre de 2009

Relatos hiperbreves XXXVI

Para Sorel

Cuando se levantó, tenía claro que su trabajo le acercaba a Halloween todos los días. Era salir de casa y entrar en un lugar donde el silencio brillaba por su ausencia y, alguna que otra vez, había escuchado palabras de amenaza, desgana, apatía. Era, lo escuchaba alguna vez, la muerte en vida. Aunque se le olvidara con el estruendo de las primeras sillas que levantaban los alumnos en el instituto.

1 comentario:

sorel dijo...

También se me olvidaba con el estruendo de las últimas sillas al final del día jaja.

un abrazo y gracias