viernes, 20 de noviembre de 2009

Tarde de viernes sobre fondo gris

Los viernes son mejores si hay ternura. Se escuchan, cerca, los silbidos de unos pájaros que celebran la llegada de la noche con el silencio; quedán atrás los gritos ensordecedores de unos adolescentes tan perdidos, tan desprotegidos, como nosotros, hace tiempo. Adolescentes como fieras, habrá gritado alguien, pero hay gritos que no son más que una llamada de atención, una voz desesperada que necesita ser escuchada, ahora que no hay nadie en kilómetros a la redonda excepto mis dedos, que cuentan la ternura de un viernes en que es genial volver a casa, en que es genial encontrar palabras de cariño, silencios cómplices y los gestos amables de quienes se preocupan por nosotros. La ternura de una tarde de viernes en que volvemos a ser parte importante del pequeño rincón del mundo del que sí nos sabemos parte.

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