jueves, 17 de diciembre de 2009

Alguna luz

Se acercan las navidades ahora que un penoso día de cumpleaños se acaba. Doce horas en un instituto al que se llega de noche y se vuelve de noche, de evaluaciones y papeleo absurdo. La noche llama a la noche. La navidad llama al consumo, el corazón al bolsillo y caen al suelo monedas de plata con las que comprar una sonrisa, algún gesto amable, algún abrazo. Y hay monedas de plata que sirven para comprar un trozo de tiempo, alguna hora en familia, vino con amigos. Consume y calla, es navidad y las luces brillan. Deslumbran. Ciegan algunas tardes. Consume y calla, el amor existe, la navidad nos llama. Y existe la tristeza infinita de saber que las sonrisas ocultan la máscara absurda de aquellos que han aprendido a vivir bajo las leyes de un mercado en el que no eres nada si no llevas monedas en el bolsillo y hay luces sobre tu cabeza.