miércoles, 29 de abril de 2009

La vida o algo así III

Dejé atrás granos de arena que parecían no llevar a ninguna parte, gotas de lluvia que no habían mojado mis manos porque decidí no salir de casa, un vaso de agua a medias para beber cuanto tuviera sed. Tantas cosas que olvidé en un cajón y no recordé haber olvidado. Y era mi vida.

domingo, 26 de abril de 2009

La vida o algo así II

La vida, ya lo sabes, no es más que un estado de ánimo. Aunque en tardes como éstas sea tu ánimo incapaz de encontrar la vida, a pasos luz de distancia. Ahora que ni siquiera hay ganas de reír cuando el mar se mueve en calma y al volver a casa pienso, por un momento, que las manos que han saludado a mi cuerpo en estas noches todavía siguen allí. A pesar de que estas manos también echan de menos mis muslos y cuantas líneas dicen que no dicen nada son las de una almohada en la que no me apetece dormir esta noche. Y tal vez alguna otra.

miércoles, 22 de abril de 2009

Jesús Martín

Hay encuentros que dejan calma en los zapatos, que colman el viaje más largo, el camino más corto de aprendizaje. Hay seres humanos que hacen de la dignidad su día a día, su tarde a tarde, aunque ahora, para ellos, sea difícil conciliar el sueño y pensar si tanto esfuerzo realmente merece la pena, merece tantas noches de sueño sin sueño y mañanas en las que, en ocasiones, cuanto nos queda es hablar con una pared aunque ni siquiera ésta sepa respondernos. Y haya preguntas que nos den ganas de reír, por no llorar, expresiones delirantes de adolescentes que nos incitan a buscar algo mejor, cuanto éste es el trabajo elegido, el oficio deseado, aunque haya años que cada vez pesen más y las manos quieran trabajar menos porque la alegría ni siquiera recorre nuestros dedos. Pero hay encuentros que hacen que un trabajo merezca muy mucho el esfuerzo, muy mucho la labor y las tardes pasadas en soledad frente a folios casi en blanco que nos cuentan de nuestro trabajo que pensar es, en estos días, casi una utopía, un ejercicio mental casi desconocido por la mayoría de unos adolescentes cuyo conocimiento de la lectura es que a una letra debe seguir otra para construir, en ocasiones, un texto, sin errores, alguna que otra vez. Pero hay palabras, palabras como puños que expresan dignidad y un trabajo bien hecho. Palabras que hablan de un mundo irreal donde se premia el poco sacrificio de unos adolescentes para los que las tareas más normales han de conllevar siempre un extra y la sobreprotección es el aliciente para enfrentarse a cada día. Y hay gente cansada que sigue realizando una gran labor, que hace cuanto debe y mucho más sólo por hacer de cada jornada de trabajo un auténtico ejercicio de profesionalidad del que tanto se ha de aprender. Y hay huellas, huellas pequeñas, de gente que conoces en un lugar de trabajo, en un lugar determinado, huellas pequeñas que acaban por ser determinantes como un buen ejemplo a seguir, siempre que se pueda, de forma digna, al menos, intentarlo, en cada ocasión, intentarlo hacer bien siempre que se pueda. Y en estos días cierto es que no has encontrado mejor ejemplo.

miércoles, 15 de abril de 2009

Efímero

Caen los fragmentos de una noche interminable, como tantas otras. Frágil como el cristal, los pedazos dejan sangre en los ojos y el color de la derrota en unas pupilas que han olvidado si alguna vez la luz tuvo otro brillo que el de un negro que no parece efímero.

martes, 14 de abril de 2009

Catorce de abril

Tal vez sea mejor haber tenido y haber perdido. Tal vez. Pero hay días, como el de hoy, cuyos colores se diluyen en la realidad hasta hacernos pensar que éste no es, ni de lejos, ni de cerca, el mejor de los mundos posibles. Sólo uno de tantos, en que el único color es aquel que permite comprar y vender castillos de arena que habitan reyes que viven por el placer de servir a un pueblo que sólo sabe de su historia que los reyes, hey, son buenos, sobre todo si son campechanos.

lunes, 13 de abril de 2009

Pequeñeces

- Hey, hace mucho tiempo que no escribes.
- Es fácil cuando no tienes nada que decir.