sábado, 30 de mayo de 2009

Canción de cuna para corazones rotos II

Para mi escritora favorita, que encontrará su voz y me hará muy pequeño
Algún día, dijiste, y se encogieron todas las palabras. Será algún día. Decidirás que caer no es bueno, que ya está bien, y ya no hay ganas de saltar, el mundo es tuyo, decidirás. Y habrá silencios, silencios de gafas que caminen solas y te cuenten historias que dejen un brillo de vida en los ojos, un color de nostalgia en los labios. Habrá relatos tristes, y tardes en que lo que menos apetezca sea vivir, acompañada de una voz que te pida, debemos irnos, estamos hartos del camino, pero la voz se apaga, el día se hace noche. Mentiras que nos contamos para seguir cuerdos: tener suerte nunca se me dio bien, supongo. Y habrá días, los habrá, en que estés feliz y las calles existan para caminar por ellas; con tardes en las que cuanto desees sea dejarlo todo y dejarte a ti. Algún día habrá noches de muchas letras en las que no te apetezca leer ni una sola línea y todo cuanto sepas te parezca un viejo calendario chino. Será la vida, aunque no haya quien la entienda. Ni tú ni yo, no debemos confundirnos, ni nadie. Algún día, dirá, y no estarás sola, vestida, de noche, preciosa, descalza, bailando con un chico encantador, que tú y yo no hemos conocido, vestido con un traje negro, desabrochado y con la corbata super mal puesta, y bailar canciones lentas, canciones que cuenten que la vida es corta y los besos han de ser muy largos. Serás, como eres hoy, una romántica, y querrás, como quieren todos, algo bonito. Como todos quieren. Y el mundo será entonces esa habitación con corbata y chico en la que te ofrecen una última copa sólo por ver contigo el sol, sólo por contemplar contigo un amanecer a cuatro manos. Algún día, escucharás, y dejarás atrás todas las máscaras creadas. Y tendrás una guitarra de la que te gustará escuchar sus sentimientos. y habrá luz, pero será poca, será escasa, será la que decidas. Algún día, dirás, y se encenderá la ciudad, y no tendrás nombre porque todos los nombres serán el tuyo, y no habrá escombros porque todas las raíces serán las tuyas. Algún día, dirás, y traerás entonces un instante de belleza al mundo que durará cuanto tú decidas, que contemplará todo aquel que sepa verlo, que sepa verte. Y serás tú sin máscaras, algún día, una voz desnuda que haga dormir en paz a cuanto sepa escucharte.

viernes, 29 de mayo de 2009

El mundo a tus pies

El mundo a tus pies y debajo de ellos nada, el vértigo inequívoco de saber que no hay una sola rama a la que aferrarte ahora que tu vida ha perdido pie.

jueves, 28 de mayo de 2009

Miedo VIII

Cuando se levantó, ella todavía estaba allí. Ambos estaban felices por haber pasado la noche juntos. Tan felices estaban que empezaron a silbar la melodía que les había unido la noche anterior en una discoteca; fue comenzar los primeros acordes y presentarse allí uno de los esbirrros de la SGAE. Vivir es una cosa, dijo, sí, pero recaudar es lo nuestro, así que sepan que han de pagar por tararear una canción que habla de amor y, además, ya se sabe, las palabras que han usado para llegar hasta aquí, hasta la cama, han sido pronunciadas antes y, como todo el mundo sabe, copiar, aunque sea palabras, es ahora delito. Por cierto, señorita, está usted preciosa semidesnuda.

miércoles, 27 de mayo de 2009

A case of you II

Quizás la vida sea esto y poco más, una tarde de viento cuya orilla no he encontrado, la voz de una guitarra sin dedos que me susurra que el amor se ha ido aunque queden restos. Restos de una pared en la que un trozo de nuestra vida parece haberse perdido. Y podrían pasar años, podría seguir de pie aunque mis rodillas sangren al verte y mis muslos dibujen tu silueta, sonrían con tu sonrisa. Quizás, ahora, la vida, un poco de ti y el mar en vena, la irremediable necesidad de hacer que te derrames en mí a cada instante.

lunes, 25 de mayo de 2009

La vida o algo así VI

Se te ha olvidado sonreír.

domingo, 24 de mayo de 2009

La vida o algo así V

- ¿Sabes? Tengo algunos alumnos a los que les das la mano...
- ¿Y?
- ¿Y? Y pierdes el brazo, los muslos...
- ¿Y qué más, exagerado?
- Perder pierdes hasta el pito...

Quédate un poco más

Recuerda que me habría gustado, como siempre, como a todos y cada uno de nosotros, que te quedaras, que te quedaras un poco más. Aunque hubieran sido tan sólo cinco minutos más, pero es otra vez el tiempo, es otra vez el hay cosas que no pueden ser y además son imposibles. Habría sido genial compartir alguna palabra y ver cómo tu mano se agarraba a mi brazo y saber que no era por última vez. Habría sido... Y otra vez mis manos intentan dibujar un pequeño recuerdo, atesorar algún momento, saber cuáles son las huellas que has dejado en mí e imagino que esto es cuanto tiene vivir: separarnos, siempre, y saber que no quedan en nosotros sino las huellas de los que no dejaron y no volverán, una sonrisa que es la nuestra, alguna lágrima al saber que no será posible el reencuentro, una mirada que empieza a ser la nuestra y, acaso, la pequeña promesa que nos hicimos alguna vez de que intentaríamos defraudarnos lo menos posible, ahora que las ventanas están cerradas y la soledad no es más que una palabra a medias, un susurro tan solo, al que sólo responde el silencio. Vendrán más días y nos harán más tristes.

viernes, 22 de mayo de 2009

La incapacidad de todas las palabras

- ¿Sabes? Me gustaría escribir algo hermoso, escribirte algo precioso, pero no me quedan fuerzas.

- No deberías preocuparte. Te he leído algunas veces y me has hecho llorar. Y he reído con alguna de tus líneas. Qué bueno es escucharte, algunas veces.
- Supongo, es sólo que me gustaría que, ahora, leyeras algo que te emocionara, supieras que soy feliz contigo, aunque sólo sea a veces, que tú haces que desee ser mejor persona y que las calles están menos solas ahora, ahora que algunas veces encuentro tus huellas en los adoquines. A pesar del dolor que llega cuando nada está...
- Cállate, cállate y bésame, y pensemos que es mejor no pensar en nada.

jueves, 21 de mayo de 2009

Hagámosles llorar

Para Rocío
Era tarde de mayo y hablábamos aunque no nos viéramos; entonces dijimos:
- Hagámosles llorar.

Pensé: tampoco es tan difícil, basta con recordarles que están vivos y el mundo es una mierda. Tampoco es tan difícil, sólo se necesita un cerebro y saber que este piensa. Piensa que éste no es más que un mundo de mierda y que la vida, ya lo sabemos, nos queda grande, nos resulta pequeña, como una camiseta que has lavado miles de veces y de la que sólo queda una sombra, una silueta, algunas letras que dicen: disfruta de la vida, que son dos días, y ya poco nos queda. Aunque sea en este mundo de mierda.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Cerca

Es el horizonte una línea infinita, azul y todo está en calma, todo es tranquilo, todo está en paz, todo invita a lo sereno. Alguien camina con desgana y no hay sonido que arrebate a mis calles este silencio íntimo. Una ventana y el mundo, qué cerca está todo a veces. Da miedo saber que hay momentos que están al alcance de nuestra mano y olvidamos porque nuestros dedos están en otra mesa. Como una estrella cuya luz nos llega años después, así algún momento, perdido ya para siempre y que vuelve años más tarde para hacernos saber que hay puertas que no tuvimos el valor de abrir entonces y son las que ahora nos podría hacer sentir en casa. Qué cerca está todo a veces aunque no sepamos verlo, ahora que pienso en tus labios y sólo tengo tu espejo.

domingo, 17 de mayo de 2009

Tu boca

Abro los ojos y el mundo se reduce a tu boca y a cuanto en ella existe. Una noche de verano en la que te abandonaste a un helado de vainilla sólo porque mi lengua lamiera cada gota de frío caliente que sentías ante mí. Un mediodía de junio en que desnudaste tus muslos por primera vez y no quisiste que mis manos terminaran nunca en lo profundo hasta que dijiste, no, para, y sentirte culpable fue un susurro fiero que todavía queda en mi memoria. Una mañana de primavera en Florencia en que los dos supimos que ésta no era nuestra ciudad, a pesar de la belleza, a pesar de la quietud, una ciudad, dijo alguien, el otro escuchaba, demasiado grande para vivir en ella más de un año y dejar que nos habite. El rojo de una noche que nunca logró que compartiéramos tan sólo una caricia, el olvidado milagro de responder a tu boca con mis labios. El rojo de un pintalabios que siempre me llevó a tu cuello y logró que pudiera entonces levantar entonces el mundo con mis hombros. La silueta de un hombro que me lleva a las orillas de un mar de Sicilia en que escuché, de ti, palabras de una tarde de febrero en que no entendí nada aunque tú sonrieras siempre. Sonríes, dije, y el mundo parece otro. Sonríes, y el mundo se hace más pequeño, más brillante, más nuestro. Y sonreías, sonreías siempre, aunque no entendieras una sola palabra. Un mundo en blanco que lees en silencio imaginando cuánta verdad hay en estas líneas, en estos textos, una sonrisa taciturna que piensa si alguna vez alguien te ha escrito algo así y no lo sabes. Una boca que, como siempre, será feliz si unos labios se acercan a ella y le hacen saber que nunca más estará sola aunque hoy no haya un sólo susurro a su mejilla que la acompañe.

El intransigente X

- Hola, cuánto tiempo. ¿Cómo estás?
- Puffffffff. Yo qué sé. Perdido...
- ¿Perdido?
- Sí, perdido, me busco y no me encuentro.
- ¿Perdido y no me encuentro? ¿Qué coño eres? ¿Un bolígrafo en la clase de tu tutoría?

martes, 12 de mayo de 2009

The End Of The World As We Know It

Es lo que tiene abrir una ventana y no llevar sombrilla: cae sobre todas las aceras de mi mundo la arena de las estrellas de un cielo que ha dejado mis ojos sin unos pies en los que apoyarse.

lunes, 11 de mayo de 2009

La distancia adecuada

- ¿Estás contemplando la playa?
- Sí, ahora mismo el mar está en calma y todo invita a serenidad.
- Como aquí, aunque hay días difíciles y tardes en lo que menos apetece es vivir.

- No te rindas, no ahora. Lo dijimos siempre: seremos fuertes, aunque no caminemos por la misma orilla.
- Si, lo hemos repetido miles de veces pero ya no sé creérmelo.
- Tristemente, yo tampoco. Observo esta playa, la de veces que caminé contigo por estas arenas y la de castillos que hemos construido. Pero todos acabaron derruidos. Todo parece a miles de kilómetros ahora.
- Como siempre, ¿no?
- Como siempre, supongo, pero mucho más lejos. A un mar de distancia.
- Sí, a un mar, a un volcán, ¿qué más da? Es duro saberlo.
- Sí, es duro saber que tu vida y la mía ya no son la misma. Te la has dejado en otros sitios, con otras personas y ni siquiera sé, sabes, si ha merecido la pena.
- Ahora mismo apenas sé nada, solo que me gustaría tenerte cerca, a una caricia o menos. Sólo...
- Ahora no, no empecemos con... No ahora que hemos entendido que hace mucho tiempo que tú y yo ya no estamos a la distancia adecuada.

domingo, 10 de mayo de 2009

Paseo por la playa en domingo

- Perdona, señorita, ¿estos pasos son suyos?
- ¿Disculpe? ¿Cómo dice?

- Es que la vengo siguiendo. Lo siento, pero no he podido evitarlo. Al verla pasar, he observado que tenía usted un culo espléndido y me he atrevido a seguirla.
- ¿Qué? Pero, ¿qué está usted diciendo? Es usted un...
- Señorita, por favor, no diga algo de lo que nos tendríamos que arrepentir ambos. Sólo quería saber si esos pasos que hay en la arena son suyos, nada más.
- Es usted imbécil, ¿a qué sí?
- No, señorita, sólo quería saber si los pasos que hay sobre la arena de esta playa son suyos porque han dejado huellas en mi vida, nada más.
- No sé si serán mis pasos, pero si lo son me aconsejan que me aleje de usted cuanto antes.
- Como usted desee, señorita. Yo seguiré en esta orilla observando estas huellas. Quizás pronto sean parte de mis zapatos.

sábado, 9 de mayo de 2009

En todas partes III

Para Cristi, Adri y Rocío
Pasa, ya lo sabes, lo dijimos alguna que otra tarde, pasa en cualquier parte: cosas que se cuentan y, además, son reales. Hay chicas que, al sur, más al sur, disfrazan su fragilidad, aunque luego, a solas, necesiten de un abrazo, de una caricia, tan sólo de una palabra amable. Una palabra que les haga saber que están vivas y, además, no es sólo el silencio cuanto les rodea. Tan sólo una palabra dulce, un poco de ternura, algún acércate esta noche, hablaremos de todo cuanto nunca supimos, te escucharé aunque las olas del mar me hablen. Hay niñas, ya mujeres, que fingen su derrota ante un espejo y cuanto logran, en tardes de lluvia y sol, como éstas, es llorar frente al mundo al olvidar que son mucho más fuertes de lo que creen. El mundo entonces se hace enorme en unos ojos azules que derraman alguna lágrima imaginando otra vida, otras curvas entonces. Un mundo enorme en unos ojos pequeños, que no han olvidado luchar. Aunque haya días en que todo invite naufragio, en que salir al mundo, visitar la ciudad, sea no entender si cuanto nos han enseñado tiene sentido y el barrrio es cuanto nos contaron. Hay días como losas pero no son los únicos porque hay, ya lo sabes, días como nubes, en que mirar a lo azul desde lo azul invita al optimismo y una sonrisa invita a vivir aunque sea un poco. Y hay hombres como niños, niños como hombres, cuya máscara invita a lo lejano, expresa distancia, aunque todo sea una máscara, la máscara de quien sabe que uno sólo debe darse a quien así lo merece aunque no lo sepa, aunque no lo pida. Y, desde que el mundo es mundo, hay hombres que conocen a chicas, chicas que conocen a hombres como niños, niños como hombres, y el mundo cambia, porque hay palabras, simples, sencillas, que pueden decir todo y no decir nada. El dolor, ya lo sabes, de un mundo sin palabras. Y hay diálogos que dejan atrás el silencio, diálogo que provocan un mundo compartido, una conversación a cuatro manos en que cada gesto es la señal inequívoca de que un momento, aunque sea un momento, sea feliz, porque nos lo merecemos. Y hay personas que olvidan su vida pensando en otras vidas aunque no sepan el instante, perdiendo mucho en el envite. Promesas incumplidas que esperamos no se rompan en mucho tiempo. Es el sur, el sur y sus cositas. Aunque haya, a lo lejos, sin embargo una voz de la que ya hemos olvidado incluso sus labios. Una voz que nos dice, valió la pena mientras fue, valió la pena, a pesar de las tristezas, a pesar de los pesares. Y el sur se hace más grande en nuestras manos, ahora que sólo sabemos del norte que hay tardes en que hemos olvidado de sus calles hasta las montañas y es normal que el mundo entonces sea una casa sin espejos, un pasillo a medianoche sin abrazos. El sur tiene estas cosas, sin embargo: una tarde de arena sin sol y con sonrisas, una noche de palabras sin unos labios, en la que cuanto se dice es real y merece ser escuchado. Dos soledades necesarias, un poco de dolor que se hace más escaso. Una noche de amor sin amor y algunos gestos, una tarde de amor con amor y algunos besos. Y hay chicas que leen su mundo en otras palabras, en otras líneas, que piden, acaso, un naufragio tranquilo, en otras siluetas. La magia de un mundo en blanco que se va escribiendo a cada mirada. Y mujeres que sobrellevan su soledad en unas calles que ya no son las suyas y poco queda de sus pasos. Es el sur, el sur y sus cositas. Y el norte, a años luz de una distancia que no imaginé que fuera tanta sin tus labios.

jueves, 7 de mayo de 2009

Naufragios II

Hay naufragios que invitan a una tarde de mayo con sombras de luz entre los árboles. Hay horas de sueño que se convierten en una aventura tranquila a orillas de un río por el que navegamos libremente hacia el ocaso. El mundo, se olvida a veces, en el agua. El agua calma, serena toda herida. Hay naufragios que invitan a despertar temprano, temprano entre tus muslos y saludar a la mañana entre tus piernas. Una mañana cualquiera en que salir a la calle resulta agradable y quedarse en casa es espléndido. Dormir entre sábanas de una cama en la que mis dedos juegan con tus pezones y tus pechos me valen como almohada. Despierto otra vez, tranquilo, y la raíz de tus pies en flor trae el aroma de una boca que muerde mi cuello y un rojo que se pierde en los primeros rayos de una mañana en la que todavía no soy capaz de hacer que tú hagas que alguno de nosotros dos se levante. Aunque sea por escuchar las olas de un mar que ahora golpean mi casa para advertirnos que hay paseos que merecen la pena si se comparten y las calles se pisan juntos. Sería bueno salir, sí, nos lo parece, pero está tan bien tu cuerpo en el mío, mi cuerpo en el tuyo, la cama en calma. Dejemos pasar el mundo cinco minutos. Y otros cinco minutos. Y otros cinco minutos. Y algún minuto más.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Carla de luz

Hay palabras y palabras, textos que acercan a personas que sólo saben de los demás por lo que leen, por lo que escriben. Palabras que serenan soledades de unas noches en la que no hay más compañía que un papel en blanco y cuanto en ellos se encuentra escrito. Y líneas que salvan un naufragio, que dan sentido a toda una deriva. Como las olas de un mar que se va calmando cuando todo ya amenazaba tormenta. Una mañana serena, un depertar tranquilo, una soledad un poco menor ahora si hay letras que se unen para construir un mensaje sobre la arena.

martes, 5 de mayo de 2009

Parole per Heidi VII

Dices, tus palabras me hacen feliz pero yo escucho tu voz a lo lejos. Muy a lo lejos. El norte, imagino, el norte y sus montañas. Mi vida, ya lo sabes, mi vida y la tuya. Y dos vidas que han coincidido alguna vez, que han coincidido muchas veces, aunque poco sepan la una de la otra. Aunque lo sepan todo. Que, por ejemplo, sigues escalando y el norte se hace más norte todavía, aunque me duela. Y escuché tu voz, hace poco, días, concretamente, y me contabas que viajabas en un coche con amigos y que habías visto alguna que otra película, en otra ciudad, en otro pueblo. Es lo que tiene, me dices, vivir en las montañas y me pregunto si ya no aparezco en los lugares que yo solía visitar pero tampoco yo te he visto en estas tardes. Es lo que tiene, imagino, estar lejos y no saber de ti más que alguna tarde, más que alguna cita y hablo, escribo, no debería sorprenderte, viendo el mar, escuchando las olas de la playa, como siempre, sí, como casi siempre, que tú y yo hablamos de cualquier cosa, como hace diez minutos, aunque hayan pasado meses. Es lo que tiene el tiempo y conocernos. Es lo que tiene el tiempo y no habernos conocido. Y te cuentan mis labios que hay cuerpos que he visitado en tardes como ésta, contigo en el norte y yo sentado al sol por si las moscas. Y no sé de ti si quieres saber algo, si yo quiero saber que el mundo cambia y hay alguien que en estas noches te hace sonreír en noches de luna con frío y con palabras, cristal vivido de algunos días de tintos y tapas en los puentes de Sevilla. Y recuerdo tu risa ahora que tú has olvidado tu español y quieres recobrarlo. E imagino que te ha gustado el cine y recuerdo que olvidé grabarte alguna película, que te debo todavía una piedra de un volcán del que tanto hemos hablado, y que tengo en casa música que tú deberías tener entre tus manos. El tiempo, el tiempo pasa, también la vida. Y vuelve tu risa a mis abrazos, es divertido recordarte, a ti y a tu seguro que hoy has comido payasos. Una piedra, una piedra de volcán y alguna foto,, alguna foto que prometiste enviar y pocas veces llega. Será el tiempo. Será la vida. Serán las cosas. Y otra vez saber que el sur no es el norte, no es el sur el norte. Un café que nos debemos para contarnos todas las historias, todos los instantes, ahora que tu voz se ha apagado al otro lado del teléfono. Serán los días, días como el de hoy, en que todo, cuántas veces lo he repetido, en que todo queda lejos. Ti voglio bene.

Ruido

Para Adri
Hay sonidos que llaman la atención, ruidos que aturden a la inteligencia y poco ayudan a un diálogo. Cerebros que suenan a hueco, no importa el día, no importa el momento, haga sol o llueva. Y hay días de seis horas que merecen la pena, aunque sea por un minuto, un momento tan solo, en que compartes de la risa todo su sarcasmo, de la inteligencia todo su esplendor, una sonrisa irónica compartida con cerebros que saben que la anarquía es algo más que la última peluquería argentina que han abierto en el barrio.

lunes, 4 de mayo de 2009

La vida o algo así IV

Para Rocío
- ¿Estás viviendo?
- Los lunes, no, ni de coña.
- ¿Por qué?
- Ya sabes: tres horas de tutoría.

domingo, 3 de mayo de 2009

Miedo VII

- ¿Te has enamorado alguna vez?
- Sí, me enamoré una vez. Loca, perdidamente.
- Y, ¿qué tal?
- Fue apasionante. Hermoso. Casi como un cuento de hadas. Ella me hacía flotar.
- ¡Qué bonito!
- Sí, fue bonito mientras duró.
- ¿Mientras duró? Pero, ¿qué pasó?

- Cosas de la vida. Empecé a pensar. Y un día me dije: si se enamoró de mí puede enamorarse de cualquier otro.

sábado, 2 de mayo de 2009

This old heart of mine

Primero, un latido, luego otro. Siempre, para qué mentir, es así: a un latido sigue otro aunque estés cansado, duermas y el mar grite, cada vez más, alto, hay todo un mundo ahí fuera. Siempre es así. Aunque lo fácil, en estos días, sea olvidar que has estado lleno de vida en tardes anteriores, y ha habido noches en que el corazón haya latido con más ganas, cuando el sexo llamó a la puerta y dijiste, por una vez, sí, puedes pasar, hay un lugar para usted en mi cama. Ahora que conocer un cuerpo no necesita, como yo creía, un libro de instrucciones, tampoco un curso, sólo un poco de deseo. Y un poco más. Y más. Y más. El mar grita, olas y viento le acompañan. Y la cabeza parece estar en cualquier otra parte, a la espera de un latido más fuerte que me recuerde que todavía estoy vivo y todo cuanto me rodea me llama. Sólo algunas cosas. Cuesta pensar: un latido, luego otro, y no sé si soy yo, o es mar. Será la vida, la vida de una tarde de sábado. Será. Aunque no sepa comprender cuanto mi pecho habla, será la vida. La vida en cada ola, en cada lluvia, en cada tarde, en cada instante, la vida a cualquier hora ahora que mi viejo corazón late y quiere decir, sí, la vida, yo quiero un trozo, saber de ti y de tus muslos, conocer tus pechos y mis manos y sorber de ti todos los besos que dejamos en noches de sur y playa en las que supe de ti y de las nubes en que nos escondíamos. Unas noches de sur cercanas en las que el mundo sólo sabía de mí y yo del mundo que mi corazón, viejo, como el de tantos otros, latía al compás de tus pechos cuando tú sentías mis muslos en tus alas y la cama no era sino una sombra confusa en la que tú hacías de mí un corazón viejo que conocía de tu casa todos sus secretos.

viernes, 1 de mayo de 2009

Mensaje en una botella

El mar trae hasta la orilla de tu casa una botella vacía. Encuentras en ella algunas gotas de agua, algunas líneas. Y la curiosidad, es obvio, te puede, así que sólo queda leer cuanto las líneas expresan: perdí tus pasos, no hay quien pueda seguir tu camino, parece claro que nunca dejaste huellas. Y comienzas a pensar quién lo habrá escrito, por qué, eres tú a quién se dirige el mensaje. Y, qué demonios, quién sabe si has dejado huella, así que bajas a la arena y descubres que en cada paso está tu pie, están tus pasos. ¿Has dejado huella? Ahora, aquí, en la playa, sí, y, decides que ese mensaje no es más que la última forma de publicidad encubierta. La huella de un mundo de mercaderes en el que no hay quien pueda encontrar su lugar. A tu lado, otra botella. ¿Qué más da? Que otro la tome entre sus manos, que otro se deje engañar. Tú tienes el sol, tienes el mar.