viernes, 30 de octubre de 2009

El intransigente XIX

- Heyyyy, cuánto tiempo.
- Sí, sí que hace tiempo, preciosa. ¿Qué tal por Italia?
- Bien, bien. En estos días me he estado acordando de ti.
- Sí, ¿y a qué se debe semejante honor?

- Nada, le comenté a unas amigas que había ido a aprender a español a Sevilla y me dijeron que no comprendía por qué había ido al lugar donde peor se habla español.
- ...
- Estás demasiado callado.
- Nada. Pensando. Quizás tus amigas tengan razón. Sí, es lo más probable. Lorca, Cernuda, Picasso, Juan Ramón Jiménez, Machado. Un grupo de catetos, claro.

jueves, 29 de octubre de 2009

Verrà la morte e avrà i tuoi occhi III

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos pero no importará demasiado. Será una sombra sin voz, una voz con dolor a la que nadie prestará atención.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Un hilo de lluvia

Miro a mis dedos y están cansados, escribir es difícil si no tienes tiempo. Miro al cielo y no llueve; cayeron algunas gotas pero todo vuelve a estar seco. No hay una sola gota de agua en kilómetros a la redonda. Y un largo camino a una casa en la que nadie nos abrirá la puerta.

lunes, 26 de octubre de 2009

Novo cinema paradiso II

Para Ida, Ninni y Antonella
Es difícil salir a la vida un viernes por la tarde después de un día de clase con adolescentes y problemas de todo tipo; el mundo es cruel, todos lo saben. Es difícil pedir calma, pedir un poco de inglés, algo de español y muchas palabras. El cansancio puede y cuanto se puede es contemplar el Guadalquivir, vivir en sus orillas, saborear un buen chocolate. Es tarde y todavía es de día por estos lares, aunque ya el frío despierte un poco. Es fácil saber que todo es fácil si los viernes existe ternura aunque haya tardes en que sea complicado disfrutarla. Y fácil saber que la vida sigue si hoy toca Sanlúcar, Sevilla; mañana, Valencia, festival, cine y clausura. Llegar casi a las siete de la tarde a una ciudad de gratos recuerdos; ese primer viaje con estudiantes, ese primer saber por qué adoras tu trabajo, algún momento de playa, las primeras charlas con un gran amigo, Manolo, y alguna que otra camiseta. Dos años después, la misma ciudad, para ver amigos, Sicilia llama, yo escucho. Ida, Ninni, ciertamente, toda una vida. Y escuchar, como no escuchaba desde hace meses, la voz de una criatura celestial llamada Antonella, dónde estás, hace tanto que no sé de ti, Antonella, estoy aquí, en Valencia, nos vemos luego, ahora tengo que saludar a dos amigos. Y, hey, un salón lleno de trajes elegantes que en nada me conmueve, sorellina, quanto tempo, ciao, Ninni, un piacere rivederti. Y ahora toca autobús, y actores, pero cine cine poco, porque no conozco a nadie; mira, perdona, ahí está la alfombra roja, y yo poco tengo que ver con ello, no, no tú pasa, tienes que pasar, perteneces al Tornatore team, así que pasa. Algún flash, alguna foto, y después, desfile de actores, extraña estirpe, ahhh, todos pasan, llega Tornatore, algún saludo, algunas palabras de la alcaldesa, a la derecha, más a la derecha, Rita, hermanito ¿sabe italiano? Ida, es politico, se aprende cuatro frases y ya tiene imagen, ya tiene foto, ya tiene voz, voz de camionero. Palco con Tornatore y gala de clausura, cómo es la alcaldesa, destra, destra, destra. Y luego cena. Una cena que se hace íntima en las palabras de Ida, ahora que hay, otra vez, cuánto tiempo, chispa en sus ojos, alegría en sus pupilas, hermanito, tengo tantas cosas que contarte, y son tantas las que cuenta. Cerca, Tornatore, habla de cine, Óscar, su película, geografía sentimental de alguien que ama, por encima de todas las cosas, una cámara, algunos gestos, un observador dice Ninni, extraordinario, ya desde siempre. Cerca, personas encantadas de conocerse aunque se olviden. Una foto con Tornatore e Ida, siempre Ida: hermanito, una foto, por favor, con él, que os parecéis mucho, un libro con dedicatoria, una fiesta para actores, el cansancio de una noche en la que vida se ofrece a cada momento. Y el placer inesperado, de nuevo, de disfrutar de unas horas y una ciudad con Antonella, después de no hablar durante más de cinco años, Sevilla entonces. Un paseo y tanta historia, amor y desamor, rugby, Bari y Cuenca, fuego y cariocas, teatro y documentales, callejuelas y baile, caminar para seguir hablando. Una comida, sol, calor y, siempre, un helado. Y el placer de volver a encontrar a Sicilia en estas calles, miedo y desencanto, un cambio penoso, un país a la deriva en quince años. No quiero volver al trabajo, Hino, no quiero; Ninni, tampoco yo, aunque hoy no ha sido un mal día, adolescentes con hormonas, el tiempo sigue. Ninni, Ida vuelve a ser feliz, vuelve a estar, ya era hora, viva. Y cuatro amigos, teatro, cine, cultura, vida, tanto tiempo, un pequeño paseo, Tornatore y tantas otras cosas. El placer esperado de saber que hay gente que es ya una parte importante de mi vida, de una vida que se construye en cada palabra, en cada gesto, en cada silencio. Un piacere, sempre. Un vero piacere.

sábado, 24 de octubre de 2009

Sierra sur VIII

Para Paloma, Pilar, Ana y, para claro, los peores
Un lunes cualquiera en el que poder descansar y eliges volver a la que sabes es tu casa, al sur, un poco al sur, más en la sierra. Preparar el viaje a Valencia para ver a sicilianos que ya son parte de ti, conocer, acaso, al creador de una película maravillosa, Novo cinema Paradiso. Ahora, Sevilla; después, Valencia, antes, un lunes como otro, Osuna. Y conversar con personas ya, aquellos que acabaron por, como diría Paloma, en convertirte en un profesor. Un pensamiento certero, como casi siempre, cuando te los encuentras en el patio: maestro, sí, cómo sufriste, pero no lo olvides, aquí te hiciste profesor. Siempre un pensamiento acertado, siempre la madurez dispuesta. Llegar a Osuna para encontrarte a Ortega, al que habrías asesinado alguna vez que otra, aunque también él lo dice: maestro, te he visto venir y me he dicho, lo saludo, aunque en ese año te habría tirado alguna vez por la ventana, pero, bueno, he cambiado, eh, después de la charla que tuviste con mi madre, y la charla que ella tuvo conmigo. Eso es bueno, Ortega, eso es bueno, aunque claro, deberías llegar un poco antes, porque ya te has perdido la primera hora. Anda, maestro, sube y nos saludas, te dice, que el petardo de Alonso todavía está por aquí y sí, sigue igual de pesado. Y en esta clase está Domin, ya en cuarto, Domin, ya era hora, maestro, al final, no me diste el cinturón. Ya, Domi, te dije que sólo si aprobabas y ni una, Domi, ni una, aunque es bueno que este año ya estés en cuarto; no lo dejes, anda. Hola, Elena, no esperaba verte aquí, ¿sigues en cuarto? Pero si yo creía que estarías en Bachillerato y serías de las mejores, ya ya maestro, pero me quedaron tres y no pude, una pena. Bueno, chicos, tengo que saludar a los del viaje a Valencia, que están en el otro edificio. Y allí están, como siempre, sentados, en silencio y pidiendo en silencio a aquellos que hablan; te preguntas si alguna vez tendrás un grupo como éste y la respuesta es fácil: no, por mucho que disfrutes dando clases. Todos están allí y este año se van a Roma, Italia, una de las ciudades que se ha quedado en tus pies para siempre. Se lo merecen todo, ciertamente. Lo siento, no puedo quedarme en el recreo, Gema, David, no puedo, les prometí a Ana, Pilar, Paloma que las visitaría y ya sabéis cómo se ponen, no quiero que nadie me asesine hoy, Ana y su proverbial por qué a nosotras no, no tengo ganas de escucharlo, David, hoy no. Es hora de bajar al otro edificio y ver cuánto han crecido, ahora que algunos están incluso enamorados, lo que hay que ver. Y es emocionante ver a Álvaro y que ni siquiera que yo estoy allí, siempre tan distraído, en la luna, en Babia, qué sé yo. Y encontrarlas allí, en su recreo, con sun bocadillos, algún zumo y pocas ganas, claro, de levantarse para saludar a su viejo profesor aunque poco a poco lo hagan, hola, Pilar; hola, Mari Carmen, cómo va todo,; mal, maestro, mal, ainssssss, siempre tan pesimista; hola, Paloma; hola, Ana, que sonríe como hacía tiempo no lo hacía; hola, Sandra; anda, dicen a lo lejos, Tania y Laura, mira quién ha venido, Maestro, Ana, cómo no, Ana, tienes que entrar a alguna clase, anda, vente a francés ahora, pero antes, ejem, ejem, ejem, una foto, no, Ana, Pilar, no, una foto, no, pero es imposible. Es una tradición no escrita: no puedes irte de Osuna sin una foto, imposible. Una foto que verás luego, en la que te puede la nostalgia, alguna lágrima. Pero no será en francés, será en inglés, cuando estés con ellos y disfrutes de la clase, conversación y comprensión, una hora, casi una hora en inglés, you know it, alguna llamada perdida, the first date, la primera cita, bufffffffffff, piensas, tú ya ni te acuerdas, demasiado tiempo, pero ellos se ríen y, por lo que parece, también yo, aunque ya no sepa ni cómo es una primera cita. El maestro, dice Enrique, mira al maestro, se descojona, maestro, una rosa en la primera cita, qué antiguo, maestro, qué antiguo eres. Y allí estás, sin ser por una vez el profesor; sólo, recuerdas a Paloma, un estudiante que enseña, y allí estás, Pilar y Ana miran alguna vez y se ríen; Pilar y su carta, recuerdas ahora, esa carta que lees algunos días y te anima si el día ha ido mal y sabes por qué este es tu trabajo y no comprendes que haya otros, no, no para ti, aunque haya días en que quieras matar a alguno de estos niños o, directamente, suicidarte, esa carta, y alguna otra, las de Rocío, las palabras de Paloma, las líneas de Cristi que te recuerdan, ahora que vuelves a Dos Hermanas, que hay momentos en esta profesión que bien merecen un vida, ahora que la nostalgia se apropia de ti y también, ahora que la tarde se hace tarde, también el sueño. Un día perfecto, piensas, para recordar lo que dice un gran maestro, Abel: ellos no recuerdan nunca lo que tú les enseñaste, ya sea gramática, inglés, Lengua, qué más da, pero nunca olvidan el tipo de persona que eres. Ahora que recuerdas también que Ana le ha dicho a medio instituto que te acercabas, que has estado otra vez un poco de tiempo con ellos, y que ella ha dicho, volverás en dos semanas, aunque Gema diga, claro, eres el único que nos visita, aunque sea muy de vez en cuando. Cuando puedes, claro, cuando puedes. Un buen lunes para empezar la semana y para aprender, como siempre, tanto de ellos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Blue smile III

For Verena Reinhart

It started to rain again from the south, it has been rain for a long time, it´s raining in the south like it snows in the north sometimes. We want to be in your house for these days or go to another place, we´re just stuck inside, looking for a friendly face, or a little bit of tenderness. Wishing to go outside but without the cold, walking fom one street to the next, watching tranquilly, the people walk by, the different faces that appear in their eyes for a moment and leave an spectacular image, with with an amazing silouette that excites our eyes and blinds our reality for an instant, only for a short moment and nothing more. The beauty that passes so quickly, that we can find it only for a short time in our lives or possibly never. Finding, on some corner, the eyes that look with sweetness, hands that speak for a moment, and those to which we didn´t pay attention to the first time. But something lingers, there is something in these hands that makes us return to the street, and watch the corner with nostalgia. The discrete beauty, the beauty of knowing that there are gestures that will remain, the hands that leave marks on our fingers if we know that the beauty is another thing, another way. Watching and knowing that the light, sometimes, comes from a smile that gets bigger as the world becomes more cruel, watching and knowing that time stops, although just for a second, because it is necessary, becaues we need a little calm in order to taste the warmth, so much friendly silence, so much truth in some gestures. It´s raining and it´s difficult to not think about this smile. You smile and the shadow of the shore of the your blue smile iluminates deeply the damp roots of a world that is better, that is more human, because simply you exist.

Para Verena Reinhart

Vuelve a llover por el sur, como hace tiempo, llueve en el sur como nieva en el norte a veces. Desea estar uno en casa en estos días o salir a algún otro lugar, cerrado ahora, por contemplar un gesto amable, un poco de ternura. Salir a la calle y no pasar frío, caminar de una calle a otra, observar, con tranquilidad, la gente que camina, los diferentes rostros que se detienen por un momento en nuestras pupilas y dejan una imagen soberbia, mujeres de silueta espectacular que ilusionan a nuestros ojos y ciegan nuestra realidad por un instante, sólo un momento y no hay más, nada más. La belleza de lo efímero, lo efímero de una belleza en la que apenas podemos encontrar un poco de vida, apenas nada. Y dar, en alguna esquina, con unos ojos que miran con dulzura, unas manos que hablan algún tiempo y a las que no prestamos atención en un primer momento. Pero algo queda, algo hay en ellas que nos hace volver a esa calle, mirar, con nostalgia a esa esquina. La belleza discreta, la belleza de saber que hay gestos que perduran, unas manos que dejan huella en nuestros dedos si sabemos que la belleza es otra cosa, otro camino. Es mirar y saber que la luz, a veces, viene de una sonrisa que se hace más grande a medida que el mundo se hace más cruel; mirar y saber que el tiempo se detiene, aunque sea un segundo, porque es necesario, porque necesitamos un poco de calma para saborear tanta calidez, tanto silencio amable, tanta verdad en unos gestos. LLueve y es difícil no pensar que estás sonriendo. Sonríes y las sombras de la orilla de tu sonrisa azul iluminan profundamente las raíces húmedas de un mundo que es mejor, que es más humano, porque, sencillamente, tú existes.



lunes, 19 de octubre de 2009

Un buen día

Hay días que merecen la pena porque, sencillamente, han sido vividos; nos pesan las piernas (un paso y luego otro, caer y luego levantarse, caer y caminar), se hace ligero el corazón (reír y llorar). Hay días que merecen la pena.

domingo, 18 de octubre de 2009

Aritmética

55.316 personas se manifestaron hoy contra el aborto, según EFE. Los organizadores presumen de un millón. Y no saber que la diferencia entre un resultado y otro son todos aquellos que se quedaron en casa, rezando por el pecado inequívoco de salir a la calle para rozarse los unos a los otros en tan estrechas calles, en tan gran manifestación, sin pretenderlo siquiera. Oremos por todas esas almas que tienen todavía la herida pecaminosa de un roce que no pudieron imaginar.

sábado, 17 de octubre de 2009

Despiertos

Nadie estaba despierto, excepto tú y yo. Era de noche y no hacía frío, todo estaba en sombras y mi cansancio se aferraba a los hilos de luz que desnudaban tu cuerpo. Estaba cansado y hacía calor en tus muslos: era tanta la vida en tan poco espacio. Se hizo el mundo apenas tus piernas. Nos pudo entonces un poco de sueño.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Relatos hiperbreves XXXV

Ella me pide que abra la boca y soy incapaz de negarme. Acerca sus pechos a mis hombros y los hace descansar, mira con atención mis labios y me pide otra vez que abra la boca. Si algo te molesta en algún momento, me dice, levanta la mano, por favor. Pararé entonces. Y tengo claro que ella estaría inmensamente enamorada de mí, desearía cada fibra de mi cuerpo, si no fuera mi dentista.

martes, 13 de octubre de 2009

Ganas de nada

Llegar al instituto a las ocho y media de la mañana. Una larga y calurosa mañana de octubre en la que el tiempo parece una tarde de viento con árboles que se mueven de un lado a otro. Tantas palabras para decir que tienes que estar en el instituto hasta las nueve de la noche. Y no hay ganas de casi nada.

lunes, 12 de octubre de 2009

El intransigente XVIII

La ciencia española no necesita tijeras. No necesita sólo tijeras; necesita tijeras y miles de instrumentos más con los que hacer de este rincón del mundo algo más que un poco de pan y circo, un mucho de sol, fiesta y desgana. Y acaso necesite tijeras para hacer desaparecer de las noticias este interminable domingo del sur que Machado supo de charanga y pandereta.

domingo, 11 de octubre de 2009

Como lágrimas en la lluvia

Paseo por la arena de tus muslos como quien pretende calmar su sed bajo las sombras con sol de unos brazos desiertos. Estabas sola y mis labios buscaron en la raíz dormida de tus pechos un poco de hambre, un poco de compañía. No hubo suerte. Se derramó antes la luz de tu boca sobre mis piernas desnudas y apenas pudimos ver algo en la cama excepto la línea difusa que desdibuja nuestras rodillas. Es el apetito, y pasa, sucede un momento y luego otro. Todo en la orilla de una casa en la que habitan nuestros cuerpos sucede para calmarse luego. Y desaparece un instante y luego otro. Tú y yo desnudos frente a la ciudad. Como lágrimas que acaban por deshacerse en la lluvia.

viernes, 9 de octubre de 2009

El intransigente XVII

Se le ha otorgado el premio Nobel de la Paz a Barack Obama. El presidente norteamericano ha declarado a este respecto que, para celebrarlo, lo mejor que pueden hacer él, y aquellos que se lo han concedido, es acercarse a Guántanamo y tomarse unas cervezas. Si ya se encontraran suficientemente ebrios, añadió, sería bueno enviar tropas a algún rincon de un mundo que nos pertenece. Sería, obviamente, concluyó, en misión de paz.

jueves, 8 de octubre de 2009

Canción de invierno

El invierno más duro fue aquél en que la chispa de tus dedos se hizo ceniza en la palma de mis manos.

martes, 6 de octubre de 2009

Miedo IX

A raíz de los últimos acontecimientos sucedidos en Italia, Silvio Berlusconi está pensando abandonar su país, dar con sus huesos en otra tierra. Acaso decida acercarse al sur, hacer de estos rincones su hogar, dulce hogar, para desgracia de todos aquellos que aquí habitamos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Tarde de lunes sobre fondo azul

Para Sorel
Son los primeros días de octubre y se hace difícil salir de casa, acordarse, algunas tardes, de uno mismo, recordar que la vida existe ahora que el otoño ha comenzado y es bueno saborear el calor apagado de un sol que empieza a dejar frío en las rodillas. Se hace difícil caminar entonces, dar un paso y luego otro, recorrer algunas calles, rodear algunas sombras, se hace un lunes y luego otro. Un momento de serenidad, apenas un minuto, estar en casa, y no ser nadie. Un instante solamente, para volver a ser alguien y salir al mundo, volver a un trabajo apasionante en ocasiones, agotador a muchas horas. Bajo el azul rojizo de un calor que se pierde en la lejanía.

jueves, 1 de octubre de 2009

Blue smile II

To Verena Reinhart


It was raining in the streets of Sanlúcar days ago; it was a hard rain and nobody was playing in the sand of a lonely beach. Nobody was walking under a dark grey sky. Sevilla was so close, so faraway. Another place, really, another time. And sounds of a great jazz musician, Miles Davis, were surrounding everything, to stay quiet, to stay calm. There were some birds singing and a train began to speak, so slow. The sun was rising among some dark clouds and the earth seemed small then; probably, your sweet fingers thought it´s good to be here, it´s great to live in a city that has become part of your hands these days, a city in the south that makes you smile some days, makes you sad some nights. And, soon, you wil be listening to Joan as a policewoman, and Seville, now and then, will be the dawn of your blue smile. Seville will be your water, will be your life. Corners of a same city: agua y vida sobre tu sonrisa azul.