miércoles, 30 de diciembre de 2009

Final de juego II

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí, que hace tiempo, sí.
- Y, hey, ¿ya tienes decidido qué vas a hacer cuando seas mayor?
- Morirme, como todo el mundo.

martes, 29 de diciembre de 2009

Final de juego

Juguemos a que nada ha terminado esta vez, a que, otra vez, estamos juntos y volvemos a ser nosotros, ya lo sabes, imagina por un momento, nosotros, y no existen, todavía, tú y yo. No ha llegado aún ese momento. Pensemos que tú y yo, nosotros, habitamos juntos y no es tu casa el lugar en el que yo perdí las llaves, un sitio al que ya no tengo acceso, una casa al otro lado de una ciudad en la que, ahora, me pierdo a cada instante. Imaginemos que aún sonríes cuando estás a mi lado y crees que la vida, como siempre has creído, merece la pena, a pesar de todas las tristezas, a pesar de todas las derrotas, a pesar de todos los escombros. Recordemos las palabras pronunciadas aunque no fueran mentiras, ese te querré siempre que ambos sabíamos inciertos, ese tenías razón, siempre es demasiado tiempo, quiéreme un poco, ahora, y luego un poco más, así hasta que estemos cansados de tanta caricia sin más, agotados el uno del otro, qué más da. Imaginemos que, como decías, es bueno beber un vaso de agua si tenemos sed, fácil colmar nuestras raíces, y ahora, aquí, solo, pensar que calmaste mi hambre tantas veces, y saber que, a menudo, eso es todo, saber que todo termina aunque queden huellas, aunque se cierren cicatrices, y amar la vida porque esas fueron tus raíces. Dar un paso y luego otro, feliz de haberte conocido. Aunque haya días en que, como dijiste, nos pueda el mundo y me muera de sed.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Parole parole parole

Quiero verte. Sonreír. Ironía. Famosas bermudas. Tigretón. Selectividad. Ejem ejem, Alicia. Comentarios de Delibes. Roma. Burritos. Sencilla pero complicada. Cuando Harry encontró a Sally. Palomitas. Una taza de desayuno. Una hermosa historia de amor. Sarcasmos. Se te quiere. Playita. Fotos. Ejem ejem, ¿por qué yo no? Tú. Preocupación. Asignatura pendiente. Expresión. Horas de msn. Lunes, martes, miércoles. Cinco y veinticinco, por la rima. Ejem ejem, Serbia. Ejem ejem, Italia. Libros. Estás a lo filosofía. Tres horas de turtoría. Cuídate. Smarties de color. Sicilia. Valencia. Tornatore. Sorellina. Eva. Heidi. Maldito inglés. Música. Caracoles. ¿Quieres la carta? 35 separadores. Getares. Sanlúcar de Barrameda. Burritos. Curiosidad. Tantas palabras, sólo palabras, pero duelen tanto. Y a veces encienden un pequeño fuego que nos alegra el corazón un momento. Y luego otro.

lunes, 21 de diciembre de 2009

A pie de playa II

Nada, como a estas horas de la noche, con este frío, desear que tu cuerpo se acerque al mío, tus dedos den calor a mis manos, tus pies a mis muslos y tus labios a mi corazón. Nada como rozar cada uno de los poros de tu cuerpo y naufragar en ti, saberme a pie de playa.

domingo, 20 de diciembre de 2009

El intransigente XXV

¿Qué pasaría si todos aquellos políticos, politicuchos, empresarios y gente de semejante calaña moral a los que intenta sobrevivir este planeta quedaran sepultados bajo un diluvio universal a causa del cambio climático al que apenas han dicho hasta luego en Copenhague? Es obvio: el mundo sería un lugar mejor en el que vivir.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El intransigente XXIV

Para mi editora
- Heyyyyyyy, cuánto tiempo.
- Si que hace tiempo, sí.
- Tiempo y frío. Un frío brutal.
- Sí, en estos días espero encontrarme pingüinos en la calle. No es normal.
- Ya nada es normal. Es navidad.
- Navidad. Sí, tiempo de sentimientos, de ternura.
- Sí, imagino.
- Espero que se acabe pronto. No soporto tanta luz.
- ¿Tanta luz?
- Sí, tanta luz, tanto mercadeo, tanto consumismo.
- Sí, es como un cuento.
- Un cuento deformado, de terror, un cuento absurdo.
- Sí, como el cuento que dijiste que ibas a escribirme hace meses.
- Sí, un cuento de navidad. Un cuento en blanco. En blanco y negro.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Alguna luz

Se acercan las navidades ahora que un penoso día de cumpleaños se acaba. Doce horas en un instituto al que se llega de noche y se vuelve de noche, de evaluaciones y papeleo absurdo. La noche llama a la noche. La navidad llama al consumo, el corazón al bolsillo y caen al suelo monedas de plata con las que comprar una sonrisa, algún gesto amable, algún abrazo. Y hay monedas de plata que sirven para comprar un trozo de tiempo, alguna hora en familia, vino con amigos. Consume y calla, es navidad y las luces brillan. Deslumbran. Ciegan algunas tardes. Consume y calla, el amor existe, la navidad nos llama. Y existe la tristeza infinita de saber que las sonrisas ocultan la máscara absurda de aquellos que han aprendido a vivir bajo las leyes de un mercado en el que no eres nada si no llevas monedas en el bolsillo y hay luces sobre tu cabeza.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Quise

Quise pensar, por un momento, que podía cambiar el mundo. La pequeña parte del mundo en la que yo crecía, el trozo de tierra que me había visto nacer. Hasta que el pequeño fragmento de tierra en el que yo había crecido acabó por sepultarme.

martes, 15 de diciembre de 2009

Miedo X

Per Ida, la mia sorellina
Cuando se despertó, Silvio Berlusconi todavía estaba allí. Ensangrentado y dolido, se había convertido en un mártir, en el icono dolido de una democracia amenazada por todos. Y por la que Berlusconi habría vertido, incluso, su propia sangre.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Al menos tu nombre

El tiempo pasa y hay días en que apenas puedo darme cuenta. De que, por ejemplo, tú estabas cerca y yo fui incapaz de darme cuenta. Ahora, hablo contigo, alguna vez, y no hay nada más triste, se me ocurre, al escucharte, de enamorarme, todavía, de la imagen vaga de unos labios que son ya diferentes. Eres adorable, como entonces. Como siempre. Como casi cada día. Aunque no haya nada más triste que enamorarse del recuerdo de una mujer que hace años es otra, otras sus manos, otra tu verdad. Adorable, como siempre. Y me viene, por ejemplo, aquella vez en que me enseñaste a querer la vida. La vida y sus consecuencias. La vida, para qué, la vida no vale nada, todos morimos, todos nos vamos al carajo. ¿La vida? ¿Para qué? Y otra vez la sencillez de tus palabras me hirió de muerte para saber que la vida, sí, por qué no te sientas aquí, dijiste, te sientas y te dejas morir. Así será más fácil. Y no, supe entonces, que sí, que no hay nada más triste que dejarse caer en cualquier calle, que no hay nada más estúpido que no saber que hay un instante, aunque sea un momento tan solo, en que nos debemos a tanta gente, en que nos debemos a nosotros mismos, un poco de esperanza, un poco de amor, unos labios. Y era la vida. Y era entonces. Como es ahora, aunque tú no estés, pero queden tus huellas de luz para hacer del mío un camino más sereno. Y queda, porque lo pronuncio cuando todo parece oscuro y sin sentido, queda tu nombre.

viernes, 11 de diciembre de 2009

El intransigente XXIII

Para Sorel
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí, trabajas, trabajo, apenas nos vemos.
- Es difícil, sí.
- ¿Qué has hecho últimamente?
- Nada, escribir en el blog, dar clases, lo de siempre, vamos.
- ¿Has escrito algo nuevo?
- Algo, sí.
- Nada, entonces hoy visitaré el blog. A lo mejor hasta lo leo.
- Jajajaja, qué bueno.
- No deberías trabajar tanto. Pronto se acerca tu cumpleaños, si no recuerdo mal.
- Sí, el jueves 17.
- ¿Y qué te van a regalar?
- Bufff, un montón de evaluaciones.

jueves, 10 de diciembre de 2009

El intransigente XXII

Para Palhoma
- Heyyyy, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí, años, diría yo.
- Y bueno, ¿cómo te va la vida?
- No del todo mal. Un poco cansado de mi trabajo.

- ¿Y en qué trabajas si no es mucho preguntar?
- No sé, se dice que debemos enseñar a todo el mundo a pensar, pero cuanto hacemos es enseñar a pensar lo mismo, a tener los mismos tipos de respuestas, a seguir las mismas normas, vamos, a no salirse del camino, y saber que sólo serán una pieza más de un engranaje que acabará por devorarlos.
- Pero, ¿en qué trabajas? ¿Eres carcelero?
- Qué va, qué va. Soy profesor.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

En todas partes IV

En Ronda hace frío los martes de fiesta con gente. Hay chicas alemanas que se enamoran de la ciudad y dejarían dejar su corazón allí, que descanse durante meses su sonrisa azul. Una sonrisa que se perderá en algunos días para suerte de los que viven en el norte. Y será el mundo un camino en el que tantas veces se contarán historias. Y habrá adolescentes, al otro lado de esta calle, que hayan visto ya cómo su padre ama a su madre a bofetadas y crean que una costumbre que debe vivir en sus dedos. Y será la vida, tan desnuda como cruel, agotada de soportarse a sí misma en tantos momentos. Existirá el sur y personas que lloran a un hermano que ha desaparecido y no encuentran un instante de consuelo: el mundo duele cuando estamos solos, duele a borbotones. Y existe Italia porque existe Roma y existen mujeres que ya no son universitarias aunque sigan siendo inmensamente hermosas, inmensamente inteligentes y sea bueno hablar con ellas para recordar que la risa, la risa es un camino que nos ha llevado juntos a tantas partes, que hace que estemos menos solos si alguien nos escucha reír y cree que es bueno saber que hay momentos que merecen la pena. La vida y sus aristas. Saber que a miles de kilómetros de distancia el mundo tiene sentido porque hay gente que da luz al lugar al que camina. Comprender que a escasos minutos de distancia el mundo, y sus lugares resultan absurdos porque hay puños que golpean en las ventanas y dejan cristales en el suelo. La sangre recorre entonces las aceras y hay colores que dejan ciegos a aquellos que intentan contemplar la vida sin distracciones. Si hay dolor, hay alegría, aunque sea difícil verlo entre tanta cicatriz, entre tanta chica que se siente mal ante un espejo, ante toda mujer que no sabe decir a unos dedos que construyen esquinas que no permiten encontrarse a nadie. Apenas un minuto y todo pueden ser sombras: dolor, tristeza, la nostalgia de saber que el mundo debería ser otro y algunas heridas seguirán abiertas durante años. Las heridas de unas raíces que están dejando morir en el norte gente que vive al otro lado de la calle, al otro lado del mundo. Sólo unas voces que no saben qué decir y gente que intenta que este siga siendo el mejor de los lugares posibles en el que vivir. A pesar del dolor, de la tristeza, de las heridas que hay a veces en las manos de aquellos que intentan que sea bueno vivir, que sea inevitable sonreír alguna tarde, dormir en paz alguna noche. Ya sea en Ronda, en Sevilla, en Sicilia, así en el sur como en el norte. Ahora que hay una mujer genial que trabaja doce horas al día y no conoce de Florencia sino el pequeño rincón en el que trabaja. Y hay una voz que, de cuando en cuando, llama por teléfono y le recuerda que es bueno abrazar la vida en ocasiones, ahora que vivir, aunque a veces duela, es lo que importa.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Y todo era mentira

1. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.
2. Todos los españoles tiene derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.
3. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y derecho a un trabajo digno.

Y todo, todo, todo, cien años después de que, muchos, antes que nosotros, intentaran que el mundo fuera un poco más justo, sienten el dolor inevitable de comprobar que todo aquello por lo que lucharon se ha perdido. Irremediablemente.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Tres colores VII

En el día de hoy, cautivo y derrotado el ejército rojo, el ínclito José María Aznar entrega el primer premio FAES de la Libertad a su majestad el rey Juan Carlos, digno merecedor de todos los elogios y algún premio como éste. La libertad inalcanzable de reinar en nuestros corazones durante siglos por los siglos por la gracia de dios. Y amén.

martes, 1 de diciembre de 2009

Smarties de colores

Hay días de sombras grises y nubes negras, cielos con lluvias y sin paraguas. Hay tardes en las que uno se siente muy pequeño y el mundo es muy grande, enorme, y no hay esquina en la que encontrar refugio. Suele pasar. Incluso, entonces, en esos días, hay momentos, instantes que nos regalan un poco de alegría, tardes en que llueven smarties de colores, también patos, algún sendero de piedra en el que volver a encontrar tu camino. Y hay labios que se encuentran bajo el agua, besos que naufragan bajo la lluvia. La lluvia de una noche que ha dejado de ser azul. Un cielo bajo el que se cuentan historias que no sabrán escribir los libros.