viernes, 31 de diciembre de 2010

Last days on earth

Para Viky

Eran los últimos días de un año en que descubrimos, por fin, y de una vez por todas que todas las historias que nos habían narrado no eran sino cuentos en labios del mejor postor. Pensaste entonces: es hora de empezar a volar, es hora de dejar atrás calles en las que ya has dejado de crecer, es hora de abrir la puerta y hacerle saber a todo el mundo que habitas una casa. Y esa casa serán los primeros días de un año en que descubrirás, por fin, y de una vez por todas, que hay cajones con lápices en tus manos que dejan toda clase de colores en las paredes de la gente en las que tu luz ya habita.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Pasa la vida a buscarme

Y pasa la vida a buscarme en las horas y la habito yo en los minutos, pasan los días de sol a sentarse en mis persianas y salen mis manos a buscar días de lluvia sin paraguas, buscan mis dedos la esquina de una rosa con aroma en que dejar un poco de mi sangre en las espinas. Pasan tus ojos por mi casa a estas horas de la noche y no tengo yo las ventanas abiertas para compartir contigo un silencio, unas palabras, las baldosas de un cuarto con cama en las que dormir desnudos, cuerpo a cuerpo, ya con ganas y sin ropas, con el frío de unas tardes de invierno en que pasa la vida a buscarme en las horas y yo busco tu sexo en los segundos.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

De un momento a otro

Para Laura
- Hey, cuánto tiempo.
- Hace algún tiempo, sí que lo hace, sí.
- Y, ¿qué tal todo, preciosa?

- No sé, profe. Aburrida, apagada. Qué sé yo. Odiando la navidad. Ya te lo dije: feliz época del consumismo.
- Ya, pero ya sabes que este año para mí es diferente. Muy diferente.
- Sí, profe, imagino que tener un niño correteando por casa cambia las cosas.
- Sí, y mucho, pequeñita, pero recuerda que apenas tiene quince días. Corretear, no corretea, pero lo he visto sonreír por primera vez.
- Oh, qué cosa más mona.
- Sí, lo cierto es que sí. No deja de resultarme gracioso el hecho que dentro de poco será extremadamente curioso y cuando llegue al instituto le reñirán por preguntar. En fin, no sé, ya me conoces. Uno quiere que aprendáis a pensar, que no os convirtáis en seres grises, que hagáis de este un mundo mejor.
- Ya, profe, pero hay veces en que no puede ser. Y otras veces no nos dejan. Así que imagina.
- Me gustaría no imaginar. Me gustaría veros crecer y saber que las calles de la ciudad son más acogedoras y que es por vosotros.
- Profe, realmente eres un ingenuo. Siempre pensando que se puede cambiar algo. Y ya lo sabes, no cambiamos, no sé, a lo mejor sólo perdemos fuerza con la edad.
- Hey, hace días fui al cine con mis estudiantes, a ver A tres metros sobre el cielo. Una película tan patética como lamentable.
- Profe, profe, profe, la versión italiana es mucho más patética.
- No, preciosa, no puede ser, porque sale Roma.
- Hey, en serio, piensa en la versión española y la multiplicas por diez. Así de mala es.
- Buff, mejor hablamos de otra cosa, ¿no? que hace tiempo que no sé nada de ti y me encanta saber que estáis creciendo.
- No sé, en Granada, creciendo, haciendo las mismas cosas de siempre, viviendo algunos días, otros no. Qué sé yo, como siempre. Eso, como siempre.
- Ainsss, qué capacidad de síntesis. Así no te puse nunca un diez, claro.
- Ya, y se lo pusiste a otros. Bueno, a otro, en realidad.
- Hey, tampoco tienes que recordármelo siempre que hablamos.
- ¿Cómo que no? Adri te recuerda siempre que le pusiste un seis y no le dices nada.
- Un seis. Buff, creo que le puse demasiado. No sé. Lo de las notas me parece una tontería. Deberías ayudaros a ser mejores personas y poco más. Es lo que necesitamos en esta mierda de mundo.
- Profe...
- Dime.
- No sé. Es sólo que...
- Dime, anda.
- ¿Cómo puede entrar en coma una chica de diecisiete años?
- ¿Cómo?
- No sé. Es que hay una chica, y tiene diecisiete años y hay cosas que no logro entender porque hace dos días entró en coma y...
- Pequeñita, no sé, de veras. Yo tengo muchas menos respuestas de las que piensas. No sé, es sólo que, a veces, por ella, por gente como ella, debemos estar, estar en la vida, en los días, por si alguna vez no estamos.
- Pero, profe, por qué así, por qué ahora, tan pronto, alguien tan joven. A veces la vida es injusta.
- Ojalá fuera sólo a veces. Casi siempre, ¿no? Y, es lo que hablamos, imagino que cuanto tenemos es un momento. Y deberíamos vivirlo lo bastante intensamente como para recordarlo durante mucho tiempo.
- Sí, profe, como si todo se nos fuera, ¿no? De un momento a otro.

martes, 28 de diciembre de 2010

Cosas que hacen que la vida merezca la pena VIII

Para una gran amiga, Noe
La primera sonrisa de un primer sobrino. Las castañas de la plaza de los jardines de una ciudad para vivir, para vivir en cualquier otro sitio. Las pintadas que empiezan a aflorar en los muros de mi barrio, de los alrededores: ese nos llaman soñadores los que más dormidos están. Y esa vuelta a Cortázar en las paredes de uno de los parques de mi ciudad: andábamos sin buscarnos pero andábamos para encontrarnos. Esa tarde de cine con mis estudiantes desmotivadas para ver una película tan patética y lamentable como A tres metros sobre el cielo, de Federico Nocilla. Esos lunes de fútbol-sala en el pabellón universitario de Granada. Ese eterno regreso a una isla sin puente. El despertar de estudiantes y trabajadores ante un sistema que vive su enésimo fracaso. Ese aprender en los estudiantes, a pesar de los profesores, a pesar de los libros de texto. Saber que no hay normas que sólo existen por el placer de ser quebradas. La vida en estado puro, el caos, en mi barrio, en mi ciudad, en mi isla, en Nápoles. Watchmen en inglés. V de Vendetta en inglés. But... if me, my birth, if that´s a thermodynamic miracle... I mean, you could say that about anybody in the world. Mechoncito, siempre Mechoncito y esas dedicatorias que nunca he podido superar, ni siquiera igualar. Una tarde de frío con amigos en un restaurante italiano y esas memorias repletas de ternura y sarcasmo. ¿Me das tu teléfono? Y, entonces, con qué llamo yo. Esos memorables diálogos de Casablanca. Las novelas negras, profundamente humanas de James Ellroy. Omega de Morente, o cómo convertir el arte en música, la música en arte. Flamenco, Lorca y Leonard Cohen, casi ná. El concierto de Kiko Veneno en Atarfe. Esas cenas de palabras y palabras, en español y italiano, en casa de los padres de la mia sorellina. Esos enormes obras de arte que suelen ser las películas de Billy Wilder, un exiliado en tantas partes y ese volver a mi memoria de Well, nobody´s perfect, de Some like it hot. Esas primeras películas del neorrealismo italiano que me han llevado, desde entonces a Roma, a Nápoles, a Sicilia. El blues de Miles Davis. El jazz de Miles Davis. Miles Davis en estado puro porque hay noches que merecen un acorde, una pieza, un álbum con que olvidarnos del mundo. Saber que uno no pertenece a nunguna parte y es estúpido defender un trozo de tela, un trozo de tierra que ni siquiera nos pertenece. Forging Democracy: The History of the Left in Europe, 1.850-2.000, ese maravilloso libro que sí debería ser lectura obligatoria en el que se nos enseña que cada derecho se ha ganado y que ahora estamos perdiendo, lo estamos perdiendo todo, estamos perdiendo dignidad, en aras de una estupidez absurda a la que algunos llaman nación, patria. Un libro para aprender que el futuro, que el mundo debería, alguna vez, ser más humano, ser de todos y no de unos pocos. Cuánto esfuerzo inútil, piensa uno a veces, Mechoncito, cuánto esfuerzo inútil pero, hey, rendirse no es una opción, nunca lo es, ya lo sabes y además, hay mañanas de palabras que merecen la pena, que nos hacen más fuertes y que hace que podamos con el mundo en ocasiones. Esas tardes de invierno con estufa y sin paseo. Esas cenas de profesores con David en el Wasabi. La belleza discreta de Natalie Portman. La voz serena de Erikah Badu, que tú me descubriste. La visita a Atarfe de dos amigos, María Ángeles y Fede y ese callejear por todos las teterías de Granada hasta encontrar un momento de paz, de calma bajo la lluvia. Pasar una tarde con alguien porque se desea, no porque hay tardes señaladas donde se ha de comer en familia. Esa noche de risas con la gente que uno quiere, y con la que uno quiere estar. Despertar, despertar a los días, a las tardes, a las mañanas de lunes en las que uno no quiere estar y despertar, de una vez y por todas, con tanto tiempo, por delante, a la vida.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Ancora la tua luce

Per la mia sorellina Ida

Viene la vida a buscarme en las horas y me encuentra siempre en los minutos. Y pienso en ti, sorellina, y en la distancia, de la que tantas veces hemos hablado, en la de palabras que hemos compartido, en que, acaso y tal vez sea posible, que en junio, si Granada todavía está en mis dedos y aparezco por Roma con estudiantes y hablaremos paseando por la Fontana o ante el Coliseo y me contarás palabras de las que ya conozco algunas letras aunque no me sepa todas las sílabas y de un amor que hace que se te claven espinas en los codos y te hace difícil leer las páginas del libro en el que estás viviendo últimamente y algún párrafo en el que te he hablado de mi sobrino y de que sería bueno que alguna vez estaría bien que paseara por esas calles y hablara otros idiomas, pero todo a su paso, todo a su paso, porque a veces caminar duele y es bueno sentarse un rato y hablar, sorellina, como tú y yo hacemos de cuando en cuando, y es bueno saber que la última vez que tú y yo hablamos estabas con tu padre y siempre es un placer hablar con él. Antes, algo antes, alguna tarde, hablamos de ti, del daño que aparece a veces en los labios cuando el dolor nos viene de las palabras de alguien que ha dormido en nuestros besos, que ha despertado en nuestras caricias, y a lo lejos, non lo so, non molto lontano da qui, alguien dice no no me he acostumbrado a ti, a tu ternura aunque, tú me cuentas y duele algunas tardes, que no es bueno darse en todo para encontrarse en pocos sitios porque hay luces que no deberían morir nunca pero ahora sí que se están muriendo porque será, sorellina, será el precio de privatizar unas calles, unas farolas, una ciudad porque a ambos, sorellina, nos cansa el mundo en el que vivimos y soñamos con otras aceras, unas sillas en las que hablar tranquilamente, en la que ser más humanos, en la que conversar tranquilamente con un café y algún que otro helado, y callar un momento y pensar en un teatro y observar cómo tus padres te miran, con orgullo, con admiración, porque te expresas en italiano, sueñas algunas noches en español y te aburres en inglés y hace daño saber que te preguntan por Sicilia y sólo saben decir mafia, que preguntan por el sur, y sólo saben decir qué mal hablan, y recuerdo, cuántas tardes de río con orillas, un festival de cine y gente que hablaba de cosas que desconocía, sorellina, porque el sur nunca dejó en calor en las manos de aquellos que nos señalaban con sus dedos de lumbre. Y no importa, no, sorellina, porque sigue habiendo momentos en los que estar, tú y yo, y ser nosotros, y compartir, y no ha de ser otra cosa que Kiko, mi Kiko Veneno, o Carmen, tu Carmen Consoli y esas canciones con las que tú y yo hemos ido creciendo, y alguna noche de Benigni y Saviano contra Berlusconi, contra Italia, contra una Italia que ni tú ni yo deseamos. Y crecemos y seguimos creciendo y hay gente que pregunta por qué no un libro, por qué no un cuento cuando siempre he pensado que las palabras no se cuentan sino para hacer sentir mejor a la gente. Y a veces, y eso me hace sentir alegre, sé que las mías te hacen sentir bien. Ti voglio bene, sorellina.

sábado, 25 de diciembre de 2010

El intransigente LXX

Para Viky
- Hey, cómo va todo.
- Como siempre, la vida bien; el mundo, hecho una mierda.
- Y, hoy, ¿se debe a...?
- A esa maravillosa Ley Sinde...
- ¿Sin descargas?
- Eso, sin descargas, sin inteligencia, sin dignidad. Que tiene cojones que, según Wikileaks, cuanto han hecho nuestros políticos ha sido ponerse de rodillas. Y tragarse todas las palabras, por así decirlo.
- Sí, por así decirlo.
- Pero, bueno, es lo que dice ella: no hay que gobernar según diga la prensa ni la opinión pública.
- Joder, ¿y quién le da ese maravilloso consejo?
- Otro gran trabajador: el rey.
- Jajajajajajajajajajajajaajajajajjajaaja.
- No, no es un chiste.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Sucede que me canso de la pizarras III

Salgamos a la calle porque la vida está en ella y las clases quedan lejos, demasiado lejos de pensar porque sí, porque no hay nada como aprender porque sí, porque no, porque las notas están en las mesas y no hay nada más absurdo que poner un número a tanto tanto pensamiento desbordado. Digámosle a nuestros niños que se aprende más en cinco minutos de canción de lo que jamás aprenderemos en el instituto; salgamos de esas paredes grises y esas mentes anquilosadas y salgamos a las aceras porque la vida está lejos de esas rejas con grietas. Salgamos al cine y cantemos bajo la lluvia porque no hay nada como cantar a las cosas que hacen que la vida realmente merezca la pena; digamos no a los seres grises que imaginan el mundo como un sistema y sólo ven ladrillos en el muro. Rompamos los muros de una casa en ruinas y busquemos lo que hay bajo las charcos hasta que nuestras rodillas se sepan en las estrellas. Y gritemos al mundo que nada nada nada como la anarquía, nada como la posibilidad de enseñar a pensar y que nadie nos enseñe. Y gritemos a la aurora que el mundo debería ser otro y otros cada uno de nosotros y que la vida viene a buscarnos en las horas y nosotros no tenemos otra cosa que estar en los minutos. Y caminemos por todas las calles que no nos llevan a ninguna parte, caminemos por toda dirección prohibida porque todo todo todo está en los márgenes y apenas queda nada en las orillas. Gritemos hasta quedarnos afónicos: a la mierda la corrección política.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Blindando que es gerundio

El Congreso blinda las pensiones. Blinda las pensiones de aquellos que representan al pueblo. ¿El pueblo? Que siga trabajando hasta hacerse cádaver para conseguir que el congreso blinde sus pensiones. Cadáveres exquisitos dirá alguno de esos legítimos representantes de la nada más absoluta a la que algunos llaman democracia y otros mentira.

jueves, 16 de diciembre de 2010

First we take Manhattan

Hay chicas del sur que vuelven, desde la capital, al sur, a sus raíces. Hay chicas del sur que deben marcharse a la capital, chicas del sur de un grupo de estudiantes de Atarfe que han de decir adiós a una parte de su vida, acaso para siempre, y piensan en las malditas siete horas que la llevan a un lugar de incertidumbre y, acaso, de esperanza. La vida como caos, el caos en la vida. Vivir, desde el principio, es separarse. La vida es aquello que sucede mientras te empeñas en hacer otros planes. Tantas palabras hermosas para decir que la vida duele. Duele y mucho. Más algunos días. Porque hay quejíos que se apagan para siempre y han dado tanta vida, tantos momentos de belleza en los que uno pensaba que la vida merecía la pena y el mundo era lo de menos. Y uno no pensaba que lo había condenado a doce años de aburrimiento por intentar cambiar el sistema desde dentro. Rugía entonces una guitarra al ritmo de una voz que clamaba contra todos los ladrillos de una pizarra en la que sólo se podía escribir en blanco y negro. Y uno escucha y la gente se muere, se muere cada día, y mueren directores como Blake Edwards, y uno piensa en Desayuno con diamantes y en Moon River y en cómo las personas pertenecemos las unas a las otras y es bueno saberlo y que todo lo que importa ocurre, a veces, bajo la lluvia. Y hay quejíos que se escuchan y se siguen escuchando aunque la voz ya no esté, el mundo es raro. Y hay chicas de ojos verdes que hablan en otro idioma en las que de cuando en cuando pienso, aunque estén a años luz, porque hay canciones que nos devuelven algunas horas juntas, alguna tarde, alguna noche sin dormir. Y chicas de ojos marrones a las que recuerdo, a pesar del tiempo, de las horas y de todas las almohadas en las que ella dejó escarcha de fresa con la que dormir tanta tristeza. Quisiera estar contigo, siempre. Conquistar una ciudad y, luego, el mundo. Y hacer de todos los rincones un lugar de ensueño en que dormir hasta acabar despiertos en la misma cama. Quisiera estar siempre contigo. Y pienso en ti. Ahora que estás a años luz. Pienso en ti. Todavía.

martes, 14 de diciembre de 2010

Se ruega

El Partido Popular Socialista Militar Español ruega a sus ciudadanos dejen la mente en blanco: estamos, por su propio bien, privatizando el pensamiento.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Cuervo ingenuo

Volábamos de forma apacible, creyendo que el cielo podría ser nuestro único límite. Y no, no había fronteras entonces, sólo el batir del cansancio de unas alas que nos llevaban a contemplar las raíces de los árboles desde cualquier lugar. Espera un momento, dijo el hombre blanco, y alguno de los nuestros dijo: deberíamos escucharlo, ahora que estamos fatigados y necesitamos de un momento, y alguno más, para recuperar fuerzas. El hombre blanco hablaba con lengua de serpientes y brillaban en sus ojos esmeraldas como lunas. Y creímos sus palabras: alguno de vosotros debería descansar aquí pero hay sitios para pocos. Nos fuimos separando. El brillo de las palabras del hombre blanco llegó a otros de los nuestros, aunque fuera en otro lugar. Y nos fuimos distanciando. El hombre blanco era feliz, ahora que la distancia era inmensa y ya no mirábamos adónde nos llevaban nuestras alas sino el color de estas por saber si quien a nuestro lado estaba merecía nuestra confianza. Y el color nos cegó hasta que no supimos vernos. Todavía hoy vagamos sin rumbo buscando algún amigo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Una noche como otra cualquiera

Para Laura
Y llegó la noche ciento once y refirió entonces Sherezade:

- He sabido, oh rey, de la historia de una mujer que deleitaba a todo un reino cuando tocaba el violín, para placer de todos los que allí se congregaban, aunque, oh rey, cuentan que se llamaba Anónima, porque pretencia que nadie supiese de ella o conociese sus pasos, pero cada vez le resultaba más difícil. Conocedor el príncipe, melómano empedernido, de su pericia, decidió que sus súbditos salieran a buscarle porque tocara, cada noche, en su salón, por amenizar sus veladas pero nunca quiso ella, que declaraba que su música era para tranquilizar a todo aquel que vivía bajo el yugo absurdo de un reino en el que no todo el mundo era igual. Enfadado entonces el príncipe, ordenó a sus soldados que la trajeran bajo amenaza de muerte pero tampoco hubo suerte: les fue imposible encontrarla y el príncipe empezó a pensar que las amenazas, la coacción no le llevaría a ningún sitio, así que decidió, después de consultar en sucesivas noches con su almohada, atraer a esta violinista con una única condición, se concedería a quien mejor tocara un violín que llevaba más de trescientos años en las torres del castillo el deseo que él o ella desearan. Pensaba el rey, y no se equivocó, que le sería difícil rechazar semejante oferta, porque comprendió al fin que cuanto ella quería era disfrutar sin más de la música de un violín. Y llegó esa noche, y hubo músicos que tocaron maravillosamente bien, y hubo músicos que encendieron la noche con el sonido del violín, pero ella, oh rey, ella acarició las cuerdas del violín como si nadie antes lo hubiera hecho. Y bailaron las estrellas a su antojo, y se hizo la luna más grande y brillaron las tierras y las raíces y callaron, todos callaron, porque hay acordes que atraviesan corazones y nos hacen más humanos. Volvieron a callar una vez que ella había dejado de tocar y el príncipe, estupefacto, dijo, tuyo es el violín y tuyo será el deseo que tú quieras. Ella, mirando a los ojos del rey, dijo: sólo quiero seguir tocando, seguir tocando cada vez que yo lo desee y que nadie me moleste. Tocar cuando me apetezca. Y alguna vez, alguna tarde, hay seres que son más humanos en ese reino y todos saben porque esa tarde, porque esa noche hay un violín que parece acordes de belleza inaudita que calman al corazón y dejan a la tristeza lejos.

martes, 7 de diciembre de 2010

Sucede que me canso de las pizarras II

Para Gus y Lourdes
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Bien, todo tranquilo. En el instituto, bien.
- ¿Ah, sí? ¿Niños callados, que hacen los deberes...?

- Por favor, no empecemos con eso. Vivimos en una sociedad de mierda en la que detienen a alguien por mostrar las miserias del sistema, hay políticos que nos han mentido en una guerra mediante mentiras y queremos que nuestros estudiantes sean de lo mejor. Me molesta tanta hipocresía.
- Imagino, pero no sé, estaría bien que estuvieran callados, por lo menos, a primera hora.
- No, para nada, estaría bien que los enséñaramos a pensar. Es nuestra labor. Para qué coño quiero yo que sepan qué estén callados, que sepan qué es un complemento directo.
- Bueno, algunas veces te sirve.
- Sí, la verdad es que sí. La de veces que me ha servido a mí en mi vida.
- Hey, hey, que el profesor de Lengua eres tú.
- Sí, pero cada vez más cansado de esta mierda de sistema. Quiero enseñar a mis estudiantes a pensar, que se ayuden los unos a los otros, no a que tengan grandes notas, quiero mejores ciudadanos que digan: busquemos otra ciudad, las aceras de esta dan asco. Es lo que me gustaría. Calles más humanas gracias a ellos. Decimos: es increíble, los jóvenes protestan en Francia, en Inglaterra, en todas partes pero aquí no...
- No lo había pensado pero tienes razón.
- Pero, ¿cómo demonios van a reclamar si el instituto castiga su voz cada vez que hablan, cada vez que protestan?


lunes, 6 de diciembre de 2010

Vivan las caenas

Una vez erradicada como costumbre ese ejercicio habitual que es pensar, el Partido Popular Socialista Militar Español, se alegra en presentar a sus ciudadanos la adhesión total a una constitución europea que abraza 78 veces la palabra “mercado”, 27 la palabra “competencia”, 3 veces “progreso social” y 1 “economía social de mercado", una constitución que establece el poder financiero por encima del poder político y la democracia. Una vez erradicado este tipo de ejercicios mentales, se asaltará a continuación a los más elementales derechos de los trabajadores a sabiendas de que importan las estadísticas, no las historias, importa olvidar que, alguna vez, hace tiempo, se escribió todo ser humano tiene derecho a un trabajo digno, a una casa, y ese tipo de cosas que acabarán por ser los cuentos fantásticos con que Sherezade amenizabas las mil y unas noches de un río que amenazaba con cortarle la cabeza si sus palabras no bailaban al ritmo de unos labios en los que tanta sangre se encontraba ya.


sábado, 4 de diciembre de 2010

El intransigente LXIX

Para Adri, porque él y yo siempre estamos haciendo amigos
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- ¿Por dónde andas ahora?
- Por Granada. No he bajado a mi ciudad.
- Granada. Sabía que me iba a dar cosas pero tantas. No me lo esperaba.
- Sí, es una ciudad genial. Tiene magia.
- Sí, como mi otra ciudad.
- ¿Algeciras?
- Sí, casi que sí. Casi. Y, a ti, ¿cómo te va todo?

- Bufff. Aquí ando, que tengo que entregar ejercicios para mañana. Pero no tengo ganas de hacerlo, así que le he dicho a uno que si me cambia los ejercicios por un biofrutas y le he dicho a otro que por un euro se los doy.
- Cómo no.
- Sí, no gasto nada y tengo los ejercicios. Me llaman, que lo sepas, Zapatero.
- ...
- Ah, no, que yo llevo bien lo que hago.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El intransigente LXVIII

Para Viky
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí...
- Y, ¿qué tal todo?
- Asqueado, indignado. No sé ni cómo llamarlo ya...
- Para variar, claro. Y, ahora, ¿es por...?
- ¿Por qué va a ser? Por la paliza que le pegaron al Madrid, claro. Qué vergüenza.
- ¿Por un partido de fútbol? ¿Es por un partido de fútbol? Me parece...
- ¿De verdad te crees que es por una mierda de partido de fútbol? Es Wikileaks.
- ¿Wikiqué?

- Y yo que me lo imaginaba. Una web que está publicando secretos que todos conocíamos, imagino: políticos que no trabajan por sus ciudadanos sino por meros intereses oportunistas, jueces honestos a los que se juzga, fiscales que detienen procesos por asesinatos, ministros que insisten en que se detendrán cualquier investigación por el asesinato de Couso, y así...
- Bufff, sí, es indignante. Espero que al menos alguno de ellos dimita, o sea encarcelado, o se le juzgue por alta traición o qué sé yo...
- Espera, espera.
- Y, ¿qué dicen ahora los ministros del PSOE? ¿Que todo saldrá a la luz?
- Sí, algo así. La ministra de la Power Balance dice que harán todo lo posible para que nada de esto vuelva a salir a la luz.
- No puede ser verdad.
- Lo es, lo es. Ya sabes: si te traen malas noticias, mata al mensajero.
- Sí, es vergonzoso realmente. Y, ¿no hay ningún comentario ingenioso?
- No, hoy no, hoy es solo reír por no llorar. O llorar por no llorar, no sé.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Un hombre solo

Un hombre lleno de diciembres, ávido de ventanas sin miradas, caminando hacia el mundo con heridas. Aquí, el sur, entre nubes, cansado como siempre de las puertas que se abren. Aquí, el sur, y el asco, y gente que se dice gente pidiendo el asesinato de verdades como puños, reclamando, cómo no, ignorancia para todo, ignorancia para todos. Aquí, el sur y una país: fiscales gritando en silencio que no hay nada como defender a asesinos, nada como enterrar entre papeles la verdad y otras verdades. Aquí, el sur, finales del año dos mil diez. Aquí, el su y la indignación: ministros que piden castigo para aquellos que traen otras calles, alguna vez, otra ciudad, otras reglas; ministros que trabajan para que no prospere la prisión para criminales, criminales en la paz y en la guerra. Aquí, el sur y el asco: políticos de izquierdas que sueñan con privatizar el bienestar, ya sin disfraz alguno, ya sin máscara. Aquí, el sur y una patria, y ese acercarse cada cuatro años a una urna en la que se mueren todos los papeles. Aquí, el sur y el asco: teatro ya de miserias en la que el mundo vive.

martes, 30 de noviembre de 2010

Sucede

Sucede que me canso de ser sol y vivir en días espléndidos. Ocurre que a veces llueve y me agota ser sonrisa, pasear por calles sin esquinas. Y llueve. Y sigue lloviendo. Y el mundo es ancho y ajeno. Y me canso de salir a las aceras sin paraguas por mojarme sólo la garganta. Sucede que me canso de ser sombra y vivir en los espejos. Sucede que la vida, a veces, mancha y uno no encuentra otra forma de limpiar las heridas que no sea el naufragio. Y sucede que llueve. Y llueve. Y sigue lloviendo.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Revélame tu brillante disfraz

Envuélveme en los primeros versos de alguna de las canciones de Kiko Veneno con las que tantas veces nos quedamos en cama cuando ni siquiera llovía. Déjame el corazón herido de las espinas que la vida ha dejado en tus huellas cada vez que tú y yo hemos caminado contra el mundo. Escucha palabras que hablan de ti y te saben, te saben amada y protegida a pesar del hielo con que muchas veces hemos discutido sobre el fuego de un orgullo en el que hemos caído tantas veces, tantas mañanas en las que nos salvó salir a la calle por no naufragar en tu dolor, en mi egoísmo, en la soledad. Cortáme la angustia de saber que yo soy yo y poco más hay en mis dedos. Desátame de tus rincones para saber que son mis calles las que me acercan a ti y son mis pies los que te han buscado entre sábanas. Déjame dormir un poco más, sólo un poco, por ir a buscarte o despertarme en tus zapatos. Revélame el brillante disfraz con que cada noche acudes a mi azotea para que yo olvide que hay cerca montañas de nevada belleza, estrellas que no llevan tu nombre, lunas de cielos sin igual que yo no miro cuando tú te acercas, y desnudas bajo la escalera que a mí te lleva tu brillante disfraz.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Sucede que me canso de las pizarras

A David, my brother in arms
Hay, en este momento, alguna persona que muere de hambre. Y yo enseño el complemento directo. Y como yo, muchos.
Hay una Europa que se desangra, por sus muchos mercados. Por sus muchos políticos. Por no saber que hay que gastar cuanto se tiene. Y yo enseño qué es la sinonimia. Y, como yo, muchos.
Hay personas, ahora, ahora mismo, que piensan que la solución a esta crisis, es una guerra, otra guerra. Y yo enseño qué son sujeto y predicado. Y, como yo, muchos.
Hay políticos que mienten, por un escaño, por un voto, por un poco de dinero, que cotizan con siete años de carrera. Y yo enseño que trabajar duro es bueno y sacar buenas notas mejor. Y, como yo, muchos.
Hay gente en paro, sin trabajo, a los que les cuesta llegar a fin de mes. El tiempo pasa. Y no, no hay nada bueno a veces. Y hay profesores que dicen: tengo callados a mis alumnos. Y yo no sé qué decir.
Hay cadenas de televisión que embrutecen al ser humano. Y lo vuelven a embrutecer. Hicimos una encuesta basura y salió que la gente quería mierda, se dice. Y yo intento enseñar en valores. Y, como yo, muchos.
Hay gente que, intenta, con dignidad, con esfuerzo diario, educar a sus hijos. Y lo consiguen. A pesar de todo. Y hay hijos que están callados en clase porque saben que es respeto. Y saben que para aprender a pensar, pensar es necesario. Y quieren que sus hijos vivan en el respeto, no en el miedo.
Hay pizarras en las que escribimos demasiadas tonterías, y hay alguien que dice: me aburro. Y a uno le gustaría gritar: a mí también, habrá guerras por agua y a mí no se me ocurre otra cosa que enseñaros que es un sustantivo. Me aburro. Yo también. La vida, ya lo sabes, debería ser otra cosa. Enseñar a pensar. Aprender a pensar. Saber, y tener claro, que cuanto más vacío está un cerebro, más fácil es llenarlo de tonterías. Saber que el respeto poco tiene que ver con el miedo, poco con la autoridad. Enseñar a pensar. Aprender a pensar. Enseñar a pensar. Aprender a pensar.

jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Por qué me hice profesor?

Deberíais saber que hay razones para todo, hasta para hacerse profesor, o maestro, que es lo que escucho decir siempre. Antes de nada, me gustaría aclararos que los profesores, más allá de dar clases, también tenemos una vida, y bastantes aficiones. Ya sabéis que yo adoro Italia, sobre todo el sur, y que cada verano, cada cada verano estoy allí y que me encanta, por ejemplo, jugar al fútbol sala. Os digo lo de que los profesores tenemos una vida más allá del instituto porque a uno de los chicos de mi barrio, una vez, cuando iba a jugar, se le ocurrió preguntarme: pero, José Manuel, ¿tú juegas al fútbol-sala?, ¿pero tú sabes jugar? Pues, sí, Alex, que era como se llamaba él, claro que sí. En realidad, lo que me gustaría que pensarais es que nosotros también somos seres humanos y somos los responsables de grupos de quince, veinte, treinta adolescentes, y como vosotros, podemos estar cansados, tener un mal día, sentirnos agotados, pero es nuestra responsabilidad y tenemos que estar aquí. Muchas veces, después de daros clases, tenemos que cocinar y ya sé que pocos de vosotros lo hacéis, hacer la cama, lavar la ropa, etc. A veces es un poco difícil y hay días en que ese cansancio, imagino, es más visible. Pero hay gente, ya lo sabéis, que no cambiaría este trabajo por nada en este mundo y piensa que es la profesión más hermosa que existe y es una de las razones por las que siempre ando muy pero que muy feliz por el instituto. Ya sabéis que este año estoy encantado en este instituto y estoy disfrutando de cada minuto como profesor y como tutor aunque ya sabéis que, a veces, me enfado con vosotros pero es que preocuparse por alguien, por algún estudiante, por alguna alumna, no es dejaros hacer lo que queráis, ya que eso me convertiría en un muy mal profesor, y una de las cosas que tengo claras pero que muy claras es que la preocupación por mis estudiantes está por encima de todos los demás. Ya sabéis que me iré pronto y que ese último día os daré mi msn y se me rompería el corazón si alguno de vosotros me dijera qué ha suspendido por no haber estudiado lo suficiente, porque ha hablado más de lo que debía, ahora que estáis en el momento de empezar a madurar y madurar, crecer, significa empezar a tomar responsabilidades, estar callado en clase, ¿verdad, Nico?, prometer a nuestra madre que vamos a cambiar y comportarnos bien, ¿verdad, Enrique?, no llegar tarde a clase, ¿verdad, Andrea?, ¿verdad, Carla?, y otras cosas que tenemos que ir mejorando para ir creciendo, para ir madurando. Siempre os digo y sé que hasta me escucháis que no hay nada más importante a mí que enseñaros a pensar porque saber pensar os hará personas más inteligentes, que consigan, espero, hacer la pequeña parte del mundo en la que viváis un lugar mejor, más generoso, más humano. Seré feliz si os ayudo a conseguirlo. Lo mejor es que alguno de vosotros ya lo está haciendo. Y sé que hay días en que me odiáis y tenéis, ya lo sabéis, todo el derecho a hacerlo pero recordad que una cosa es pensarlo y otra muy diferente es decirlo ya que el respeto ha de estar por encima de todas las cosas, ¿a qué sí, Azahara?

Mirad, yo quiero ser sincero con vosotros y deciros que yo fui un estudiante pésimo, pésimo, pésimo de verdad, a esos catorce años. Sólo había una asignatura que me gustara e imagino que ya sabéis la que era: literatura, claro. Era genial esconderse del mundo en los libros porque pensaba que nada valía la pena, que muchas cosas me aburrían, y el instituto suponía un gran problema para mí, porque, sí, como para vosotros, para mí, era una cárcel. Había días en que no pasaba ni un solo minuto en el instituto sino que me iba a jugar al fútbol o discutía con algunos maestros, así que el director, uno de los días, envió una carta a mi casa pero seguía igual, así que llamó a mi casa, pero nada, no había forma de convencerme que el instituto tenía alguna utilidad. Entonces, una madrugada de invierno que recordaré siempre mi padre me dijo, vale, ya que no quieres estudiar, te vendrás conmigo a los albañiles y durante dos años, fui peón de albañil. Imaginad: durante dos años, con frío en invierno, cargando cubos de mezcla, muerto de frío a las siete en diciembre, muerto de calor a las tres de la tarde en agosto. Fueron dos años bastante difíciles. No os voy a mentir: había días en que pensaba mi padre no me quiere porque me hace trabajar, no me deja estar en casa sin hacer nada, debería irme de mi casa, etc. Y hay días en que estaba terriblemente enfadado con él (es humano, claro). Sin embargo, dos años después, le dije, y él sonreía, y mucho, cuando se lo dije; papá, quiero volver a estudiar. Me contestó: sí, pero será así, trabajarás por la mañana y estudiarás por la tarde. Acepté el trato, claro, y sé, ahora sí, que ese trato fue por mi propio bien, sé que a mi padre le dolía que yo trabajara con él cada día durante tiempo pero sé que se alegró inmensamente de que volviera a estudiar. Imaginad: trabajad por la mañana y estudiar por la tarde, y es algo, además, que hice desde entonces, porque el instituto, la universidad, sólo eran posible si trabajaba. Así que pienso en esos dos años y me digo, y os digo, porque sabéis que soy muy pero que muy pesado y os lo repito una y otra vez que tenéis que tener el amor propio necesario para no perder un año, o dos, sino estudiar lo suficiente para tener una educación digna para encontrar vuestro propio camino porque pensaré, y siempre, que todos y cada uno de mis alumnos tiene un potencial dentro. Es cosa nuestra, como profesores, y también vuestra, como seres humanos, descubrirlo. Seré feliz, inmensamente feliz si lo lográis.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Parole per Heidi XVII

Cara Heidi,

adesso sei a Firenze. Firenze, un´altra città, un´altro mondo, un´altra vita. Ti penso adesso, adesso che piove. El sur, siempre el sur, y un fantasma que se hizo carne durante dos días en Atarfe, un fantasma de preciosos ojos verdes, a veces azules, a veces el mar en el que tantas veces has sido feliz, y has sonreído. La ragazza piu bella de tutta la Italia, diciamo. Y ha sido bueno tenerte otra vez por aquí, y pensarte en vivo y en directo aunque llegara, como casi siempre, tarde a la cita, después de tanto tiempo sin vernos. Ni por esas, bella, ni por esas. Lo de siempre: el instituto y mi preocupación por los niños. Se nota que te gusta, me has dicho siempre, a pesar de los pesares. Quedamos, dijiste, en la catedral y, no podía ser de otra manera: allí estabas, tomando el sol, ese sol que tanto echas de menos y que a veces te llega poquito a poco en el norte mientras lees en la casa cerca del lago. Llegué tarde y allí estabas, después de tanto tiempo, ya sin rastas, hermosa como siempre, discretamente hermosa como sabrás, y pudimos comer incluso, al sol dijiste, al sol, no me lleves aquí, que es un sitio de pijos, y hay expresiones que no has olvidado y es genial escucharla en tus labios, y no me lleves, por favor, a un barrio que esté en el quinto coño. Lisa, por favor, qué tipo de lenguaje es ese. El que aprendí en Sevilla y lo sabes y es maravilloso poder practicarlo contigo y hablar así, que hacía años que no, que no lo hacía. Hey, tengo libro, te dije, tengo guía, y nos acercamos a los lugares típicos de la ciudad, aquí tienes una cámara, no, yo no, hazla tú, dijiste, que encuentras la belleza en todas partes y pensé: sí, qué bueno haberte conocido. En el sur, siempre el sur. Y, hey, paseo por las calles estrechas de una ciudad que tanto has disfrutado y frío un poco de frío y una mochila, lo que hay que ver, y la noche cae y es bueno volver al pueblo, a un pueblo del sur que es para mí otro punto en la vida como caos que está acabando por ser mi vida y acercarnos a un bar de esos en los que pienso en ti porque nunca te ha gustado ser turista, y allí estás, y no entiendes una palabra pero sí sabes que has de pedir croquetas y están, dices, riquísimas, o tal vez de puta madre, ahora que echas de menos tantas expresiones y ver el bar y saber que sí, esos son tus sitios, a pesar de que te pierdas en las palabras, y qué más da, tú que tan bien te has movido en tantos sitios, preciosa viajera. Y es bueno que me cuentes una vida, y que no soy el único ya que te llama Heidi o chica de las montañas, y que trabajarás en Florencia, y será agotador, o tal vez no, qué sé yo, pero será dinero, dinero para viajar como siempre aunque no haya ganas y prefieras ya tener una casa y sea difícil porque es caro, es caro comprar una casa, en Italia, en España, en el norte, en el sur, en todas partes. Y sabemos, porque te conozco y me conoces, que no, no te gustan los tatuajes, pero te gustó ver ese pequeño símbolo en mi espalda que tanto, ya lo sabes, me apasiona. Dos días y toda una vida. Dos días y yo cansado, muy cansado, pero alegre de verte, siempre, de verte por el sur y volver a las calles donde nos dijimos hasta pronto porque nos hemos dicho hasta pronto en muchas partes. Y queda alguna que otra tarde con palabras, alguna que otra noche en silencio, en alguna foto, en algún bar, en alguna esquina, donde recordar lo que tantas veces te he dicho: bella, ti voglio bene.

martes, 23 de noviembre de 2010

Sabañones

Tengo sabañones en las manos de quererte tanto, de quererte tanto; no me llega la sangre al corazón si te pienso en alto si te pienso en alto; te quiero y hace frío y no sé si lo tienes claro si lo tienes claro.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Quedarse sin preguntas

Tenía una pregunta para usted, pero:
a) no había presupuesto para papel ni bolígrafos ya que lo arrebataron los mercados. Ya saben lo que dicen: así, en los mercados ya hay "dudas" sobre si España va a respetar el compromiso de reducir su déficit al 6% del PIB en 2011 y sobre "si los planes de fusiones frías y calientes (de cajas) se aplican con la dosis y la velocidad adecuadas". Por ello, la UE considera que España necesita una "segunda ronda" de medidas tras las adoptadas en mayo.
b) se lo ha llevado cualquier político profesional. Por llevarse, que no quede. Ya saben lo que dicen: Cospedal, del partido de los trabajadores, se niega a aclarar por qué cobró un treinta por ciento más de sueldo en el año dos mil nueve.
c) no creo que deba responder porque no creo que sepa lo que pase en la calle. Su mundo es otro. Ya saben lo que dicen: no opinen sobre el Sáhara sino son unos expertos en ellos.
d) tal vez se haya quedado pegada en la pegatina. Ya saben lo que dicen: Trinidad Jiménez y sus ideas sobre Sáhara Libre. Llámalo ideas, llámalo foto.
Tenía una pregunta para usted pero me pregunté para qué.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Non molto lontano da qui II

Per la mia sorellina Ida, sempre
Preciosa sorellina,

has pensado en mí este domingo de noviembre en que pensabas en la gente que quieres, en la gente que te quiere y es bueno saberme en esas líneas, bueno saber que hay distancias que no pueden olvidar los abrazos, los besos en las mejillas, las cocinas caóticas cuando me pongo a preparar algo en tu casa y tú te ríes porque el caos está siempre en mis manos. No creo que seas más organizado, es imposible, hermanito, pero te recuerdo, en serio, que la gente cambia, o no cambiamos, perdemos fuerza con la edad, qué sé yo. Y hablamos de caricias, de pequeñas luchas, de discusiones sin palabras y nos repetimos que es mejor no intentarlo si no nos lleva a ninguna parte pero, tú lo has dicho, siempre nos quedará el sexo, que tú adoras y yo también, aunque haya sido una página en blanco en mis cuadernos desde hace demasiado tiempo y te dices, y yo escucho, que te gusta el sexo sólo con la gente que te fascina, aunque sean cosas sucias, pero hemos hablado de ello, el sexo sólo es sucio cuando se hace mal, así es, y es genial hablar después de tanto tiempo, ahora que el máster y el trabajo te roban tanto tiempo, a pesar de que tantos tantos italianos como Berlusconi piensan que la cultura no es más que el nombre del restaurante que hay en cualquiera de las esquinas perdidas de Roma, ahora que hace un poce de calor en tu ciudad y un poco de frío en mi Granada, y ambos, ya lo sabes, aunque a mí me apetezca pasear ahora mismo por tus calles, estamos un poco solos y el domingo se nos va haciendo aburrido, se nos va haciendo largo, se nos va haciendo con tiempo, y no sé si preguntarte, porque ya sabes que lo sé, si escuchas con nostalgia las canciones y me dices, no, y escucho, no demasiado, pero ahora sé, porque me cuentas, que llegan algunos amigos, aunque casi todos a los que quieres caminen por otras ciudades, vean otras nubes, estén sentados en otras sillas, y es bueno saberlo, porque también es aquí, también están lejos, y también se echan de menos, y mucho más de lo que uno quisiera, e imagino que hoy es uno de esos días, y piense sería genial tener esa sonrisa a mi lado y sonreír porque la mia sorellina sonríe, y me dices que fuiste a Torino y que, como casi siempre desde hace tiempo, no pudo ser, y escuchas otra canción, otra canción con nostalgia y me dices que sería genial tener a la gente a la que necesitas, a la familia y a los amigos, y entonces Sicilia, siempre Sicilia y tu padre y el cine y tu madre y las clases y el dolor por las cosas que han dejado de ir bien y el sur, otra vez tú y yo, y otra vez el sur, y Gaetano sí, está cerca y viene a tu casa, y vais a celebrar su cumpleaños y quieres que alguien se acuerde de ti y te escriba algunas líneas y yo te pienso y pienso Sicilia y tu sonrisa y el mundo en tus ojos y en que el mundo es pequeño a veces y es bueno que no nos olvidemos porque en nosotros está un río y sus orillas, una ciudad y sus esquinas y la curiosidad y no lo olvides, ti voglio bene, en tus calles y en tu curiosidad y en Messina y en esa cena con tortilla y caos de una de nuestras cenas en Roma y en ti y en tanta tanta vida.

sábado, 13 de noviembre de 2010

El intransigente LXVII

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Bien, bien. Terminando algún cuento, el cómic que pidieron.
- Ah, y cómo va ese cuento. Bueno, ese cuento, y ese cómic.
- Ahí van. Los estoy haciendo, imagino, más políticos.
- ¿Más políticos?
- Más sociales, si quieres. Sociales, que no demagógicos.
- ¿Por?
- Hey, no soy político. Quiero que si leen algo de mí, piensen.
- ¿Que piensen?
- Sí, no soy político. Quiero que piensen, no que piensen como yo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Coming back to me

Hay viajes de seis horas que apenas merecen un minuto. Hay viajes de seis horas que merecen una vida. Hay álbumes de fotos en los que fantasmas de ojos verdes se hacen visibles. Queda todo un mundo, dijiste, y no sé si volveremos a vernos en algún rincón. El mundo es tan pequeño y nosotros hace mucho que dejamos de ser grandes. Quién lo iba a decir. Al otro lado de tus rincones un poco de alegría también es blanca, también está en las montañas. Hay adoquines de mi ciudad en los que tú dejaste magia. Hay gafas en las estanterías en las que aún queda tu imagen, irreal, como tantas otras cosas. Como una tarde de domingo a orillas de un río por el que paseamos alguna vez. Qué lejos queda todo ahora y qué cerca un lunes de noviembre en el que quizás llueva y quizás no. Qué lejos queda todo ahora y que cerca una ciudad del sur, como siempre. Qué lejos queda todo y qué cerca una ciudad del sur en lunes en la que el verde de tus ojos se deshaga en mis labios. Qué cerca un lunes.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Miedo XIV

Cuando se despertó, descubrió que aprender a pensar sería más caro. Dos veces más caro. Tres veces más caro. Descubrió entonces, sin embargo, que había muchos más como él: querían aprender a pensar, querían enseñar, querían que todo el mundo supiera que había otra forma de ver las cosas, otra forma de caminar por las aceras. Era un enfado nítido y genuino. Era el caos, no la anarquía, nunca la anarquía. Era el caos. Reducir el gasto en educación nos empobrece a todos. Recordó entonces que cuanto más vacío está un cerebro más fácil es llenarlo de tonterías. No somos sus empleados, pensó, nosotros les damos trabajo. Se encendió una hoguera. Y luego otra. Y volvió a pensar que nunca una juventud había estado tan preparada ni le han ofrecido trabajos tan deprimentes. Irónicamente, se dijo, nunca hasta ahora habíamos tenido gente tan poco preparada copando puestos tan cualificados. Y deseó, por un momento, que las hogueras que se alzaban devoraran por completo la ciudad hasta encontrar un lugar más acogedor, más generoso, más humano.

martes, 9 de noviembre de 2010

Cosas que hacen que la vida merezca la pena VII

Laura pidiendo las cosas por favor y dando las gracias por ello. La Paranoria, sarcasmo en estado puro, de Buenafuente. Las clases con mis alumnas más desmotivadas. Levantarse para acercarse al instituto cada mañana. Y, además, dar clases y ser escuchado. Y escuchar, sobre todo escuchar a mis alumnos y aprender de ellos. Dejarse llevar por el niño que uno ha sido. La madurez de una chica llamada Arantxa y su amor por los patos, las palabras que compartimos y el dolor, porque alguna vez se acabe. Las tardes de Granada con Adri y su ironía. Esos lunes de fútbol sala en pabellón con parqué. Roberto Saviano frente a uno de los sistemas más corruptos de Europa; Saviano y Benigni en uno de los programas italianos con más audiencia de los últimos años. La intensidad dramática de una serie como Dexter. La intensidad emocional y los guiones hechos inteligencia de series como Fringe. Esa frase, tan irreal como certera, de Roberto Benigni: cuando un hombre con una pistola se encuentra a un hombre con pluma, el que lleva la pistola es hombre muerto. La música blues en esa maravillosa recopilación, que ocupa desde el año 1947 hasta el 1974, Atlantic Rhythm blues. El blues casi primigenio de The Chess Story, un estudio de la música negra a partir de sus épocas, de sus intérpretes. Aretha Franklin y su voz en esa canción profundamente hermosa llamada Call me. Call me when you get there. Las ocurrencias de Viky cuando uno anda de lo más despistado. Is a woman esa canción, ese maravilloso disco de Lambchop, ese grupo cuyo estilo es la belleza. Dos días de Heidi, siempre Heidi, en Atarfe. El pop con luz de Camera Obscura. Esos paseos por Granada en los que uno se pierde para encontrarse a sí mismo y sus rincones. Todo aquel que intenta que su rincón del mundo sea un poco mejor, lo consiga o no. Joaquín Caparrós en Vaya semanita. Los paseos por Atarfe hasta llegar al corredor verde para contemplar lo blanco. Una noche de viernes con Mati y algunos amigos. Blanco sobre las cimas, el cielo es otro. Vivir en un piso sin televisión. Los dulces artesanales de La despensa del palacio, de Estepa. El consultorio sentimental de Agatha Christie en Buenafuente. El surrealismo de los hermanos Marx en Sopa de Ganso. El surrealismo provocador de Un perro andaluz, de Luis Buñuel. El surrealismo. Walk this way, de Aerosmith. November rain, de Guns and Roses. El jazz en estado puro de Charlie Parker, he tocado esto mañana, que diría Cortázar. El perseguidor y tantos otros cuentos en los que yo aprendí a leer la vida, del mismo Cortázar. Las palabras de Jesús Martín en sus cartas, que siempre se agradecen. Vivir porque vivir, a veces, merece la pena.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Verde era el mundo

Verde era el mundo en tus manos cuando supe de la vida, de la vida en tus raíces, de la vida en tus dedos; azules tus uñas cuando supe del cielo en las raíces, en las raíces de tus pechos. Blanca y fría la cama en la que dormí algunas noches cuando no estabas, cansados los relojes, hasta que volvías a casa. Eran cuerpo con sudor entonces las baldosas, cuerpos sin ropa las esquinas. Verde era el mundo en tus manos, verde la vida.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Bipartidismo

Para Manolo Lay

1. Dícese del país en el que todas las televisiones, radios y periódicos piensan, a la par que expresan, que la política se ejerce, única y exclusivamente, a través de dos partidos políticos entre los que podemos encontrar casi una única diferencia: sus siglas.
2. Dícese del país en el que se dan cita dos de las más avanzadas instituciones del último milenio: la monarquía y la iglesia.
En suma, que diría un buen español, de los de antes, de los de verdad, claro: ¡¡¡Vivan las caenas!!!

jueves, 4 de noviembre de 2010

Érase una vez XIII

Érase una vez un blog.
Érase una vez un blog que no está.
Érase una vez una ciudad que sí está.
Érase una vez Barcelona.
Érase una vez un pato, dos patos, tres patos.
Érase una vez el del quiosco.
Érase una vez os odio, os odio a todos.
Érase una vez inteligencia.
Érase una vez una vida de lo más interesante.
Érase una vez un buen cómic.
Érase una vez una inteligencia con cicatrices.
Érase una vez una facebook.
Érase una vez messenger.
Once upon a time never give a fuck.
Once upon a time have a crush with other girl.
Érase una vez pareces Yoda.
Érase una vez estoy ausente.
Érase una vez indeferencia.
Érase una vez gracias por las horas, estoy mejor.
Érase una vez me voy a la cama.
Érase una vez deberías saber que me río mucho contigo.
Érase una vez la universidad.
Éranse una vez profesores inútiles de universidad.
Éranse una vez buenos profesores de universidad.
Éranse una vez cosas que gustan.
Éranse una vez otras que no.
Érase una vez me equivoqué de época.
Érase una vez me equivoqué de hombre.
Érase una vez Analítica.
Érase una vez una nariz con piercing.
Éranse una vez unas pupilas con profundidad.
Éranse una vez etapas.
Érase una vez toda la música del mundo en los oídos.
Érase una vez volverá, ya volverá.
Érase una vez gilipollas, sois todos gilipollas.
Érase una vez espero que me enseñes la ciudad.
Éranse una vez horas de diván.
Érase una vez por qué se quieren tan poco los que valen.
Érase una vez me iré no ya no a California.
Érase una vez estaré en Texas, el sur, profundo sur.
Érase una vez una bandera.
Érase una vez preciosa.
Érase una vez ya no llueve junto al mar.
Érase una vez me he vuelto a perder.
Érase una vez la vida duele.
Érase una vez la vida tarda.
Éranse una vez todas las luces de la noche.
Erase una vez una alquimista.
Érase una vez Arantxa.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

De turismo

Y toda una ciudad se reduce a una casa. Turismo rural, lo llaman. Del sofá a la cama, por hacer de tus pechos mi almohada. De la cama a la ducha, por mojar en tus muslos todo el agua, pasando por la encimera. De la encimera a la cocina, por saber de ti tu sabor en algún plato. De la cocina a la mesita de noche, por saber si son tus piernas las que caminan en mis gafas. ¿Y la ciudad? La ciudad queda lejos y preciosa a través de la ventana desde la que mi cuerpo, tu cuerpo, al mismo lado de las sábanas despiertan para seguir acostados en el día.

martes, 2 de noviembre de 2010

¿Sueñan los universitarios con Bolonias eclécticas?

Hay noticias más allá de Antena 3 y Telecinco, noticias que no hablan de sucesos y que dicen que la política es algo más que PP y PSOE, mucho más, hay noticias más allá de la televisión si no nos dejamos llevar por azarosas nubes de fuego y azufre que afirman que el mundo se acaba y noticias que cuentan el hambre de gente que muere más allá de nosotros mismos. Algunos la llaman empatía. Hay lugares que pertenecen a otro tiempo, más allá de la nebulosa de Bolonia, universidades en las que pensar era un bien necesario y no había nada como encontrarse a uno mismo en las calles, en su propia búsqueda. Faltar no era un problema y se pensaba, otra vez, se pensaba, que nada como un rincón del mundo con ciudadanos críticos. Cuanto queremos, escuchaste alguna vez, es empezar por lo pequeño: romper las cadenas de un sistema en que todo nos resultaba injusto. Había rincones en los que odiar cuanto nos habían enseñado porque lo sabíamos injusto. Hay lugares hoy en los que pensar es casi un delito y cuanto cuenta, como siempre, como nunca, es repetir esquemas ya sabidos, escribir las mismas líneas, ser parte no pensante de un sistema en el uno y uno son dos y repetir palabras ya expresadas es un acierto. Bien, decimos, bien, nos dicen y callamos cuanto nos preocupa. No faltar, dicen, no faltar; seguir las normas, seguir las normas, pero no faltar porque en las calles porque en las calles es donde se puede crecer hasta hacerse uno mismo. Y pensar. Pensar que algo no cuadra, que cuanto nos enseñan no es sino una manera estúpida de encarcelar toda la rabia. Había gente entonces que sabía mirar con otros ojos, que miraba a la vida con los ojos de otros y comprendía, comprendía que educar no es enseñar a que haya estudiantes que expresan nuestras ideas como loros, había estudiantes a los que escuchar y acaso hoy. Había cultura, como hoy, en los márgenes y el orgullo necesario entonces para buscarla, para decir, no vosotros no tenéis razón, no queremos repetir, no queremos ser vosotros. Y ahora, triste, es decirlo, cuanto contemplamos, marca inequívoca de un sistema podrido hasta la médula, son máquinas, estampadas como máquinas de una botella. Es una penosa ilusión pensar que hay estudiantes que existen realmente, seres humanos que existen personalmente. Sólo son los próximos modelos de serie. Los próximos modelos de serie de un modelo en que pensar habrá desaparecido por completo, modelos de serie de un sistema que sólo necesita de ellos su sangre y su sudor y sus lágrimas. Pensar será casi un triunfo. Y uno siente que se ha equivocado por completo, cuando sabe que debería enseñar dar las herramientas necesarias para vivir una vida mejor, sin servidumbre. Y uno piensa, y dice y esperemos que alguna vez, algún grito, algún gesto que diga no, siempre no, no se pierda como lágrimas en la lluvia, no se deje olvidar por el tiempo. Y uno piensa en una vida mejor, más humana, sin servidumbres. Y piensa entonces que es hora de vivir.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Halloween en el sur

Es Halloween, me dices mientras te ríes una y otra vez. Es Halloween, y sabes que no soportos los ritos sociales, vengan de donde vengan, sean los que sean. Una noche de graduación fue suficiente para maldecir todos los ritos sociales. Es Halloween y hay que, por una vez, ser como los demás. Ni te espero ni te sé entonces. Se hace la noche y me dices: mírame, este es mi disfraz, y te veo desnuda, y no te entiendo, este es mi disfraz, la noche, sé bueno por una vez y muérdeme hasta que llegue a ver la luz. Aquí. A tu lado. En el sur. Ahora que la noche me disfraza.

jueves, 28 de octubre de 2010

Empezar de nuevo

Empezar de nuevo. Buscar entre los botones de tu camisa el cuerpo que olvidan mis dedos en cada sol. Beber de tus labios el chocolante que siempre nos prometimos bajo una lluvia de noviembre. Buscar en lo verde, siempre en lo verde los pechos que durmieron con cada canción de cuna en mis manos. Olvidarte por saber de ti. Pensarte hasta no saber quién eres. Ahogar mi voz con tus gemidos. Dejar que te pierdas en mis raíces hasta que te hagas agua y crecer contigo. Ser nosotros alguna vez. Empezar de nuevo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

El intransigente LXVI

Unos señores sacan seis mil millones de euros del país y en vez de a la Policía, se les envía un formulario para que hagan una declaración complementaria y pasen por caja si les viene bien. ¿Un chiste? No, no es un chiste, es España.

jueves, 21 de octubre de 2010

El intransigente LXV

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Bien, pensando en las huelgas de Francia y demás.
- Tú, como siempre, vamos.
- Sí, imagino que sí.
- Y, ¿qué piensas ahora?
- Nada, en presidentes como Aznar, como Sarkozy.
- ¿Cómo?
- Sí, en la cantidad de putadas que han provocado a sus pueblos. Que si una guerra injusta, que si una liberalización total, que si una jubilación tardía.
- Y, según tú, ¿se debe a...?
- A que no hay nada peor que tener como presidente de un país a un enano con complejos.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Relatos hiperbreves XXXIX

Se abrieron las aceras sin más. La gente podía caminar y la igualdad existía; se hizo realidad la monarquía por sorteo y la educación era la única opción digna para todos, trabajo y educación. Desaparecieron entonces los ejércitos. Si enseñamos a los niños a pensar por sí mismos, dijo alguien, no necesitaremos castigarlos cuando sean mayores. Más educación y menos ejército, dijo una madre. La escucharon, afortunadamente. Alguien entonces dijo, apaga la televisión y enciende tu mente. Y salieron tantos a la calle, por dar un paseo, por saber del otro, por conocer sus historias, por hacerse más humanos. Empezó a llover pero no importó porque alguna dijo me encanta que la lluvia empape mis dedos y algún enamorado pensó: me gustas cuando llueves porque estás como ausente. Se escucharon estas palabras y luego otras, cuánta belleza, pensó alguien, en las conversaciones, cuánta hermosura en los diálogos. Se esperaba el turno de palabra para decir, por ejemplo, no volvamos a casa para ver televisión, volvamos para cenar, para invitar a alguien, para volver a conocernos, leamos por saber, por aprender a pensar. Aprender a pensar, aprender a pensar. Pensar, y Alicia, como siempre, volvió a la realidad de manos de su madre. Alicia, Alicia, ¿otra vez en el país de las maravillas?

lunes, 18 de octubre de 2010

Érase una vez XII

Feliz cumpleaños
Érase una vez para pedir folios hay que levantar la mano.
Érase una vez selectividad.
Érase una vez a lo mejor no entro en la universidad que quiero.
Érase una vez recuerda, seré yo quien no apruebe.
Érase una vez das miedo, conoces a la gente.
Érase una vez la ternura de lo ingenuo.
Érase una vez sé que estas cosas acabarán pasando.
Éranse una vez noches de estudio.
Érase una vez cuida de ella, anda, que anda triste hoy.
Érase una vez comida basura.
Érase una vez no se puede tardar tanto.
Érase una vez una tarde.
Érase una vez una noche de playa con estrellas.
Érase una vez una despedida.
Éranse una vez las seis de la mañana.
Éranse una vez algunas palabras.
Éranse una vez lágrimas de gemela.
Érase una vez volver a casa.
Érase una vez un pueblo del sur.
Érase una vez una ciudad del centro.
Érase una vez el placer de lo nuevo.
Érase una vez una mentira llamada economía.
Érase una vez estudios de derecho.
Érase una vez, como tú dices, salgo a la vida.
Érase una vez no imagino otro lugar para mí.
Érase una vez un metro.
Éranse una vez dos ciudades.
Éranse una vez dulces susurros.
Érase una vez un blog.
Érase una vez otro blog.
Éranse una vez tantas palabras.
Érase una vez un hola.
Éranse una vez nuevas amigas.
Éranse una vez las calles.
Érase una vez un lugar en el mundo.
Érase una vez sabes que alguien te espera.
Érase una vez no voy a dejar que te rías más de mí.
Érase una vez soy de mucha gente.
Érase una vez hay que decir adiós
Érase una vez me muevo como si fuera mi casa.
Érase una vez impresionas.
Érase una vez llevas gente a la vida.
Érase una vez ¿en serio?
Érase una vez estoy esperando que llueva.
Érase una vez explícame el sms por msn.
Éranse una vez fotos sin tuenti.
Éranse una vez fotos con tuenti.
Érase una vez The Wire.
Érase una vez buena música.
Érase una vez una charla.
Érase una vez Viky.

sábado, 16 de octubre de 2010

Miedo XIII

Salió a Granada por pasear un poco, por olvidar trabajo, por dejar atrás preocupaciones, por saborear un poco de vida pero le fue imposible. Seres extraños se acercaron a él sin que hubiera posiblidad alguna de escapar. Hablaban un lenguaje extraño, al que él no supo enfrentarse. Escuchó: siete días, luces de color, luz de toda luz, creación y procreación, todo es el mal, todo; el mal existe, el mal está en todas partes. No se preocupe, escuchó, no somos nosotros, nosotros llevamos las manos limpias. Siguió escuchando: hablaban de lugares extraños en los que la gente se reunía una vez a la semana para ser hipnotizados por seres puros que vestían de blanco y atraían el bien. Escuchó: los homosexuales, eso sí, no pueden entrar, no pueden ser hipnotizados, es una enfermedad, deben curarse primero. El bien por encima del todo. Escuchó: antes todo era mejor, antes todo era sagrado, antes se podían condenar todos los pecados, antes, cómo no, se podía ser franco. Escuchó: esperanza, centro, el fin del mundo si no lo evitamos nosotros. Granada quedó entonces lejos. Él también había sido hechizado. Eran, por qué no decirlo, católicos.

jueves, 14 de octubre de 2010

El intransigente LXIV

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Un poco cansado de tanta estupidez. Demasiada ignorancia.
- Bueno, ya estamos como siempre. Y, ¿qué pasa ahora?

- Nada, ese maravilloso Díaz Ferrán, que dice que para salir de la clase hay que trabajar más y ganar menos.
- ¿Trabajar? ¿Todavía más?
- Sí, imagino que lo dice por muchos políticos profesionales. Es que trabajar ocho años debe ser agotador. Imagino que les pide uno o dos años más, por arreglar España.
- ¿Arreglar España? ¿Todavía más?
- Sí, todavía más. Pero, hey, para eso tenemos a la inmensa mayoría de los españoles. Tienen una solución maravillosa para hacer que este país vaya a mejor.
- ¿No van a votar y van a aprender, por fin, que nada como solucionar los problemas nosotros mismos y al carajo todo lo demás?
- Casi, casi. No van a votar, al PSOE. Sin embargo, para compensar, van a votar a un partido de ideas totalmente diferentes.
- ¿A cuál?
- Al PP, hijo, al PP.
- Sí, dos partidos muy muy diferentes.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Euducando que es gerundio II

Para Joselu

Cuando se despertó, como cada día, se acercó a clase. Escuchaba el poco interés, la desgana, el deseo de cada uno de estudiantes de salir a las calles. Recordó entonces una canción que repetía aprendimos más en una canción de tres minutos que en toda una vida en el instituto. Pensó: tal vez tengan razón. Y, todo esto, para qué. Tal vez tengan razón. Y decidió escucharlo: no quería convertirlos en seres grisis. Quería que aprendieran a pensar. Nada más. Nada más y nada menos. Alguien dijo: el mundo debería ser otro, las cosas deberían ser de otra manera. Alguno, dijo, profesor, deberíamos volver a las pintadas, a la guerra de guerrillas, a olvidar cuanto hemos aprendido por saber cuanto no nos han enseñado. Siguió escuchando en silencio aunque ya, por entonces, empezaba a sonreír.

martes, 12 de octubre de 2010

El intransigente LXIII

Para el señor Lobato
- Hey cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Bien, he vuelto a las clases, a escribir, a leer. Lo de siempre, supongo.
- Anda, yo también estoy leyendo.
- Vale, leer está bien. Pero, no lo olvides, comprender lo que lees, está mucho mejor.
- Eh, eh, no te me pongas intolerante, que lo he leído. Y, además, lo he comprendido.
- Vale, no te digo yo que no. Pero deberías saber que Crepúsculo no cuenta como libro.
- Joder, para una vez que leo un libro y sólo hay quejas. Si lo sé, sigo viendo series en el televisor.

- Vale, como veas, pero, una cosita, ver Física o Química no es ver televisión, es asesinar, con premeditación y alevosía además, a tu inteligencia. Es como si me dices que te gusta la música y escuchas a Ramoncín.
- Pues yo...
- Tengo que irme.

lunes, 11 de octubre de 2010

Luces de colores

Es el cielo y están lloviendo colores. Caen nubes blancas y se hacen tu cuerpo. No estaría mal caminar un poco entre los charcos por acostarse en ellas y hacerse azul. Por dormir un poco sobre esas nubes grises en las que tú me llueves hasta calarme. Y ahora te pienso y no sé si la última vez que hablamos era domingo y tus muslos se hicieron chocolate en mis dedos y amanecí en tus dedos derritiéndome sin más, a pesar del otoño, a pesar de los inviernos. Y ahora te pienso y no sé si la primera vez que me dijiste hola me dejé llevar por lo verde y acabé enredado entre tus hojas ahora que te me haces otoño y empiezas a desnudárteme. Fuiste entonces una luz tenue, casi desolada, apenas amarilla, en la que el sol era todo y cada uno de mis días.

sábado, 9 de octubre de 2010

El intransigente LXII

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿cómo va todo?

- No sé, bien para mí, imagino; profundamente mal para el lugar del mundo en el que habito.
- ¿Y eso?
- Hey, también es el tuyo. Estoy seguro de que lo sabes. Trabajadores perdiendo derechos, padres de familia sin trabajo. Un montón de dramas personales convertidos como siempre, tristemente, en estadísticas.
- Sí, la verdad es que es una mierda.
- Total y absolutamente. Estamos en manos de mercaderes patéticos.
- Lo cierto es que sí. Pero, ¿cómo saber quiénes son?
- No creo que sea tan difícil. Son políticos, banqueros, ejectutivos que se disfrazan de señores y llevan corbatas. Unos románticos que miran a nuestros ojos...
- ¿Unos románticos?
- Efectivamente.Unos románticos que miran a nuestros ojos y si saben que no lo estamos mirando miran entonces a nuestros bolsillos por ver lo que pueden sacarnos.
- Mercaderes de mierda, sí...

jueves, 7 de octubre de 2010

El intransigente LXI

Para una piratilla
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿cómo te va la vida?
- No va mal, profe, no va mal.
- ¿Qué tal ese primer año de universidad, preciosa?
- ...
- ¿Eh? Me das miedo cuando te me pones a pensar, estudiante.
- Es que, profe, no sé, yo quería estar en la universidad, para crecer, madurar, ser autónoma, independiente, encontrar un trabajo, y resulta que pasan lista.
- No, no es verdad.
- Que sí, profe, que sí, cada día, pasan lista y, es más, en una clase nos han hecho poner cartelitos con nuestros nombres.
- Anda, qué bien. Parece tercero de Bachillerato.
- Ya quisiera yo, profe. En Bachillerato te ponían falta pero no era obligatorio ir. Aquí sí.
- Bufff, sí que os infantilizan, sí.
- Es mi pensamiento, profe. Tercero de Bachillerato, ya quisiera yo. Hemos vuelto a tercero de primaria.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Invítame alguna vez

Para Laura
Invítame alguna vez a los dos mares de tus muslos en sal.
Invítame a la ventana con luna de tus pechos en flor.
Invítame a un tiempo muerto de caricias con frío.
Déjame naufragar en las orillas de tus ojos sin sueño.
Invítame a la terraza de tus manos sin espejos.
Permíteme que me acerque a la escarcha de tus cabellos con lluvia.
Invítame a las calles con sombras de tu boca en deseos.
Invítame al fuego apagado de las estrellas en tu ombligo.
Déjame al amparo de tus piernas con raíces.
Invitame a un fin de semana de sofás con risas.
Invítame a una noche de azoteas sin pijamas.
Permíteme que me pierda en las alas sin miedo de tus pestañas.
Invítame a una noche de palabras con silencio.
Invítame a un fin de semana a tus puertas.
Invítame alguna vez.

lunes, 4 de octubre de 2010

Érase una vez XI

Para Manolo, un amigo
Éranse una vez partidos de fútbol sala domingos a las ocho de la mañana.
Érase una vez Ryanair.
Érase una vez Sicilia en enero.
Érase una vez una ermita.
Érase una vez un corredor verde.
Érase una vez una tarde de café llamada Ana.
Érase una vez andábamos sin buscarnos pero andábamos para encontrarnos.
Érase una vez territorio guiri.
Éranse una vez librerías de segunda mano.
Érase una vez una chica a la que le encantaban los helados.
Érase una vez un viaje a Canadá.
Érase una vez una heladería italiana.
Érase una vez el reencuentro con amigos.
Érase una vez una foto en la cuneta.
Érase una vez son cuatro calles.
Érase una vez un pub irlandés.
Érase una vez un perfecto inglés andaluz hablado.
Érase una vez una noche de música a orillas de la Catedral.
Érase una vez una tertulia.
Érase una vez una maestra con novia.
Érase una vez un picnic.
Érase una vez un, maestro, tú eres de Málaga, ¿no?
Érase una vez un bar de mariquitas.
Érase una vez un tinto con tapa.
Érase una vez una cerveza con tapa.
Érase una vez tapas con hambre y un kebab.
Érase una vez una caminata por calles estrechas.
Érase una vez un bar irlandés sin tapas.
Érase una vez un bar irlandés con chucherías.
Érase una vez una moto con frío.
Érase una vez un profesor del que aprendí lecciones.
Érase una vez maestro, ayer tuve una pesadilla contigo y en cuarto hay una niña que te tiene miedo.
Érase una vez el amor por una profesión.
Érase una vez no le demos vuelta, vamos a buscar una solución.
Érase una vez se alquila.
Érase una vez un concierto.
Érase una vez sabía que te tocaría esa ciudad.
Érase una vez un gran instituto.
Érase una vez no sabes ser anónimo.
Érase una vez una tarde de cerveza con Shaila.
Érase una vez una pasión recuperada por una profesión.
Éranse una vez todos los universitarios del mundo.
Éranse una vez unas calles con río.
Érase una vez una brasileña en una muralla.
Érase una vez a lo mejor la vida no vale nada, quizás la vida lo vale todo.
Érase una vez, scusa, sei italiana?
Érase una vez el inglés bien, pero no quiero olvidar el italiano.
Éranse una vez series en versión original.
Érase una vez una camiseta perdida en una portería.
Éranse una vez muchos músculos para poco cerebro.
Éranse una vez unos deportes de futbito.
Érase una vez un tercer tiempo.
Érase una vez un pirata.
Érase una vez un parque con peces.
Érase una vez imposible encontrar aparcamiento.
Érase una vez un metro.
Érase una vez nunca hay que rendirse.
Érase una vez un político sin cultura.
Erase una vez un muy buen profesor.
Érase una vez Callejeros viajeros, dentro de nada salimos.
Érase una vez como estar en casa.
Érase una vez mi lugar en el mundo.
Érase una vez un fantasma de ojos verdes en noviembre.
Érase una vez una Alhambra.
Érase una vez, chaval, nunca estás en Atarfe.
Érase una vez el principio de una amistad.
Érase una vez Granada.

sábado, 2 de octubre de 2010

Un attimo ancora

Per la mia sorellina Ida

- Deberías saberlo, preciosa. Deberías saber por qué. No sé qué hacemos aquí. No sé para qué sirve ser dulce. La vida, la vida no vale nada.
- No lo sé, Paolo, sólo sé que tú y yo estamos aquí. Y es ahora. A mí sí me gusta decir cosas dulces, escucharlas, y te vendrá bien porque sé que no estás acostumbrado. Y sé que todo el mundo las necesita.
- Pero yo, ya lo sabes, siempre he tenido novias frías, que apenas decían nada, y nunca nunca hablamos de sentimientos. ¿Para qué tenerlos? Para que nos duela una noche de octubre en la que nos quedamos sin nadie, en la que nos quedamos solos. Y otra noche. Y otra. Nos mirábamos sin más, y dejábamos pasar el tiempo. Pensábamos entonces: nada pasa excepto el tiempo. Hay días en que sólo pasa el tiempo, ¿no crees?
- Paolo, te lo repito, ahora estamos tú y yo. Y estás aquí, y hemos estado en un hotel con río, y hemos dejado que esas lágrimas bañáramos nuestras manos, porque tú sintieras algo. Y lloraste entonces, y te sentiste bien, y yo me sentí bien al verte tan frágil, perdido por completo.
- Sí, lo sé, preciosa, y he venido a verte, y estamos aquí, debajo de tus sábanas, desnudos, en cuerpo, y apenas empezamos a desnudar el alma. No estoy acostumbrado y no sé qué decir.
- No digas nada, entonces.
Y Paolo calla y la abraza y ella busca su pecho y su mano toca su corazón y le alegra saber que está vivo y ella la acaricia. Él le cada caricia beso a beso, durante quince minutos, beso a beso en la frente ya húmeda de Ida. Quiere decirle tantas cosas, darle las gracias por hacerle ver los rincones que sus ojos no habían contemplado hasta ahora, decirle, vámonos a la vida, olvidemos por un momento el mundo, Ida, es genial estar aquí, es genial que mis brazos estén en tus pechos, que mis labios sientan cada gemido en tu boca, son tantas preguntas pero se sorprende a sí mismo preguntándole:
- Ida, ¿qué es el amor?
Y ella no sabe qué contestar, no sabe qué decirle, no encuentra un momento, una imagen en la parede que le haga encontrar una palabra exacta, un silencio adecuado:
- No sé, Paolo, a lo mejor es mirar a uno chico, saber que no es guapo y sentir que no importa, pensar que, para nosotros, no hay un chico más guapo que él. Quizás sea mirar a los ojos de una persona y saberlo, y comprenderlo y que él te devuelva esa mirada, y que tú sepas que te ha comprendido como nadie te comprenderá. A lo mejor.
Hay un largo silencio e Ida sigue hablando:
- ¿Sabes, Paolo? Acaso sea besar a alguien durante quince minutos en la frente sin esperar nada a cambio y que te duela cada caricia, que cada beso te haga sentir menos sola y que yo te sonría porque estás aquí y tú me estás besando y que tú y yo, nosotros, estemos aquí, y que no haya nada más, no exista nadie más, y prestarte una bufanda por si tienes frío y te acuerdes de mí cuando rodee tu cuello con marcas, con muescas de cariño y tú me pienses. A lo mejor es este estar aquí, en silencio y que el silencio no nos moleste, nos haga sentir bien. A lo mejor es tú y yo y no es más que esta magia.

viernes, 1 de octubre de 2010

Parole per Heidi XVI

Cara Heidi,

como siempre, como una y otra vez, como otra vez y una, apareces cuando el tiempo menos se sostiene, calor en el sur ahora que es casi octubre, como si fuera algo raro, calor en Granada, quién, a estos ratos del año, se lo esperaba. Y me asaltas, como siempre, a deshora, dormido como estoy a estas horas de la tarde y en un lugar que empieza a ser el mío, hola guapísimo, dices, cómo estás, porque hay momentos en que parecemos fantasmas, porque anda uno y camina otra por aceras de adoquines diferentes y el color en los tobillos tuviera otro tono en tus rodillas. Y viven tus rodillas, como viven mis manos, porque tú sabes que a veces nos hemos confundido y cuanto hicimos fue vivir, vivir con v minúsculas y dejar que algunas sombras ocuparan nuestras baldosas y que se ensuciaran mis pies de oscuridad en las esquinas. Son épocas, decías, son épocas, y ahora uno y otra vivimos con v mayúscula por enseñar a tanta gente que sí, hay ratos para todo y tardes de octubre en las que, como me acabas de contar, te irás al festival de cerveza de Munich, ebria de alcohol y vida, como casi siempre, y llevarás con chispa ese traje típico que te compraste una semana, divertido y corto, y te ríes y te enfadas, porque uno piensa, ohhhh, bella, parece un traje típico de película porno, pero no, no es así, nada más alejado, traje típico, traje de costumvres, y ya me conoces, por poco que a veces me gusten las fotos, sí que quiero esa foto, ese verte disfrazada en un traje que te hará, como casi siempre, inmensamente hermosa, e un traje rojo y azul que los jóvenes del Tirol vuelven a ponerse porque lo nuevo no es más que volver a algo que se había olvidado. ¿Qué estás escribiendo?, dices, y ya lo sabes, escribo parole per Heidi, porque a veces uno ha de encontrar refugios en el mundo, lugares por los que merece la pena vivir y nada como tú en algunas noches de luna sin cielo en estos rincones de los que poco sabes, excepto que son Granada y que te mueres de ganas por estar en estas calles y compartir algunas tapas. ¿Qué estás escribiendo?, y recuerdo un poema de César Vallejo, hoy me gusta la vida mucho menos, y no sé, a mí, ahora, en estas tardes, para qué mentir, me gusta la vida mucho más, y es bueno que lo sepas, porque hay palabras que deberían repetirse por si se nos quedan en los dedos y saben hablar solas, y recuerdo Rayuela de Cortázar y como tuve que explicarte que era un juego y a veces mucho más. ¿Qué estás escribiendo?, y me dices necesito saberlo porque soy curiosa, pero ya lo sabes, guapísimo, sólo una vez al año, pero ambos sabemos que es mentira, y te repites, vale, soy curiosa, tal vez, un poco menos de una vez al año, y sí, ambos sabemos que no tienes prisa, pero sí curiosidad, siempre curiosidad, siempre curiosa, aunque te diga, hey, la curiosidad, curiosa, mató al gato, y qué más da, el gato tiene siete vidas, y ahora deberías saber que mi hermanita, la mia dolce sorellina Ida, está feliz, y habla de amor y de trabajo y se siente completa y dice cosas demasiado intensas para no escucharla, porque a veces escribir no es más, ya lo sabes, que saber escuchar y no, no dejaré de escribir, lo sé, porque hey, si uno no escribe a lo mejor dejas de hablarme y ya dejamos claro que a veces escribir no es más que dejar un montón de palabras en las que encontrarse, en las que encontrarse a gusto, en las que encontrarse bien, y es genial comprobar que amáis el español aunque lo hayáis olvidado un poco y creáis que carezaba es acariciaba y qué más da, es amor a unas palabras que serán vuestras durante el cansancio tranquilo de unas pestañas que bajarán al suelo para ver que hay fotos de labios con carmín que siguen en su sitio y camas en las que uno deja diálogos, en las que dos se preguntan qué es el amor y, qué diablos, no hay quien lo sepa, acaso, dice una sorellina, en Sicilia, en Roma, una cama en la que dejar diálogos y quedar en silencio, cuerpo frente a cuerpo, hasta que un corazón se sabe el ritmo del otro y deciden ser una misma canción, un mismo silencio, besos en la frente, y seguir sin saber que el amor, pero dejar que el amor nos haga, ese mirar a los ojos y entendernos sin saber cómo, quince minutos de besos en la frente, callados y en silencio, dejando que todas sábanas de la habitación nos digan. Y hay bufandas que se van sin que lo sepamos en una estación de tren y nos dejan en cuello en congoja, la piel en tristeza, el corazón en un puño; abrimos los puños y encontramos restos de la gente menos inesperada, un sms escrito con dedos nerviosos que dice he pasado días increíbles a tu lado, deja que tu bufanda vuelva a acercarme a ti, una mañana de octubre en la que se nos fueron al mar tantas caricias. Deja que me vaya con ellas, deja, dijiste, y el mar sonrió en todas sus alas, déjame que te las devuelva, y el mar sonrió. Como tú sonreíste siempre, porque, hey, quejarse, decías, lo hace todo el mundo pero intentar cambiar las cosas, poca gente conozco, y algunas cambiaste, porque hay días en que sonrío pensando sin más sin ti, y sabiendo que vives, que vives con v mayúscula, con V, y que ahora te espera una amiga para pasar un rato con ella y algunas palabras, con b, que leerás por sonreír un poco, y quedarte, tú, que encontraste tantas para mí, quedarte sin palabras. Ti voglio bene, bella. A presto.

jueves, 30 de septiembre de 2010

El intransigente LX

Para mi hermano Sorel
- Hola, buenos días, señor.
- Buenos días.
- Queríamos preguntarle por qué está usted aquí.

- Es día de huelga general. Creo que es suficiente. Defiendo los derechos de gente como yo. Lo intento al menos.
- Querríamos saber los motivos personales que le llevan a hacer huelga.
- Ah, no se preocupen. Yo se los enumero. Es que miren, yo no tenía trabajo, pero hace días me dijeron, no se preocupe. Usted sabe que nosotros somos un gobierno de izquierdas y nosotros, claro, pensamos, como la Constitución, que todos los ciudadanos son iguales ante la ley así que hemos decidido imponer la monarquía por sorteo. Ha de saber usted que será el primero pero claro, ha pasado más de una semana y ni me han llamado.
- Perdone, creo que no le entendemos...
- Disculpe, es que siendo periodista y trabajando para Telecinco, pues claro. Se llama ironía...



martes, 28 de septiembre de 2010

Echo de menos III

Ebrio de vida salí a la calle por buscarme en las esquinas, por encontrarte y decirte hola, un sencillo buenos días, por tener a alguien, los dos te sabíamos única, por tener a alguien que lamiera mis heridas. Hubo suerte algunas veces, algunas veces hubo suerte, y volví sonriendo a casa si encontraba tu sonrisa. Volvía entonces pensándote por alegrías, pensándote por alegrías.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Relatos hiperbreves XXXVIII

Nunca supe por qué me quedé mirándote. La magia de Granada y ese volver por el Paseo de los Tristes, imagino. El cansancio de descubrir una nueva ciudad, sin mapas, sin guías, porque nada como encontrarnos la ciudad en los ojos, nada como dejar que sus calles nos recorran. Allí estabas, haciendo malabares, ebrios tus ojos de alegría, pálida la piel de un norte en el que todavía sé reconocerme algunas veces. Jugabas y reías, recogido tu cabello rubio. Volvías a reír. Hola, dijiste, y seguiste con los malabares. Nunca supe, al principio, porque empecé a encontrarme mal. A veces sonreías y yo no hacía otra cosa que marearme, cada vez un poco más. Se me cerraban los ojos, cansadas las piernas y dolía el pecho. Abrías los ojos y te sabía más cerca aunque fuera ya incapaz de situarte, de encontrarme en esos labios gruesos con los que me sonreías. Tuve que apoyarme un momento, ahora que el mundo se perdía en mis tobillos. ¿Te gusta?- dijiste, y no supe entenderte. Pude abrir los ojos un instante y pude escucharte, ahora sí. ¿Te gusta?- dijiste, es tu corazón, estamos jugando con él.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Cosas que hacen que la vida merezca la pena VI

Ese dormirme frente a las olas de una playa de Letojanni a principios de verano para volver a mí y recuperarme de inviernos con clase y adolescentes. Esas líneas exactas de Cortázar que nos recuerdan que andábamos sin encontrarnos pero andábamos para encontrarnos y tantos de sus cuentos, por ejemplo, ese maravilloso La salud de los enfermos donde un trozo de literatura se va apropiando de la vida de algunas personas. Aquel mirar al Coliseo de Roma durante horas sin pensar en nada, pensando en todo, pensando en nada. Ese maravilloso Palabras para Julia que Kiko Veneno convirtió en canción. Todos los poemas con voz de Leonard Cohen donde el lirismo de piezas como First we take Manhattan hace que uno vuelva a creer en la música. La escena final con cítara de El tercer hombre. Tardes de martes, miércoles, viernes en Granada con amigos. Una ciudad por descubrir y muchas más. El último día de una adolescente en una ciudad que ya le es sumamente pequeña. No dejes de mirar atrás, no, pero el camino está en otra parte, como ya sabes, y sabrás, imagino, pronto. La Sevilla de Cernuda, la Sevilla de Machado, la Sevilla de Cervantes porque hay ciudades que tienen magia cuando se hacen íntimas y sobreviven a sus tópicos. Sevilla, lo dijo Machado, sin sevillanos. Volver a sonreír porque sí, porque uno ha vivido con la tristeza del payaso abandonado durante demasiado tiempo. Ese cómic de calidad estratosférica que es El arte de volar: tanta dignidad con dolor para al final. Ese descubrir hace siglos a Mafalda y hacer que otros lo descubran contigo porque hay días, como todo el mundo sabe, en que cuanto nos apetece es que alguien pare el mundo porque queremos bajarnos de él. Salir a la calle y que haya gente. Los monólogos inteligentes de Buenafuentes y esas parodias de personajes históricos en Hasta el fondo. La inteligencia, siempre; el humor, mucho más. El sarcasmo, siempre, el sarcasmo, por defendernos del mundo con coraza. Hacer que la pequeña parte del mundo en la que vivimos, intentarlo al menos, sea un poco mejor, sea un lugar digno en el que vivir. Intentarlo, al menos. Las risas con Laura, y ese bastardoooo con el que me hace reír tantas veces. Ese paseo por Roma sin paraguas, ese paseo por Erfurt con nieve. El chocolate artesanal. Esos helados hechos fantasías de una calle de Nápoles en la que el sol nos dijo hola con demasiado cariño. Saber que hay gente que estuvo en tu vida y ahora sigue creciendo. Algún que otro poema de Ángel González que se rio de un régimen que todavía tiene raíces en esta tierra. Berlanga, siempre Berlanga, el director que sí reflejó el alma negra de una sociedad que inventó el término pícaro. Berlanga y Plácido. Berlanga y Bienvenido Míster Marshall. Berlanga y El verdugo. Algún profesor que otro que se hizo amigo. Algún estudiante que otro que se hizo amigo. La Alhambra, casi en los dedos ahora. Sierra Nevada, casi en los dedos ahora. Caminar y sentir una brisa fría en las mejillas. Llegar a Leonard Cohen a través de Lorca, llegar a Lorca a través de Leonard Cohen. Ese disco sublime, Blue, de Joni Mitchell. A love supreme, de John Coltrane. Descubrir que hay gente que escribe líneas, versos, como éstas: pareces tan bonita así sin aceras a pesar de sus edades. Haber estado en muchos de los escenarios en los que se rodó El padrino, de Coppola. Caminar y sentir Sicilia, esa isla entre montañas en la que eres otro, en la que todo te invita a vivir. Ahora, otra vez, durante meses caminarás entre montañas. Salir a la calle y escuchar que hay gente, y que la gente habla. Hay calles con vida, son calles del sur. Es el sur, es mi sur, siempre el sur.