jueves, 7 de enero de 2010

Non molto lontano da qui

Per la mia sorellina Ida

No muy lejos de aquí, está el mundo, y en él existe Roma, una ciudad en la que, tal vez, esté nevando y haya mujeres preparadas para el amor y, cómo no, la vida. Mujeres inteligentes de cuerpos frágiles que desean ser deseadas y desean que el año les sonríe, de una vez por todas. Salir a la calle y no saberse perdida; encontrar su camino en la ciudad y un cuerpo que sea su casa, alguna tarde y tantas noches. De momento, enero, y el mes que sigue. No muy lejos de aquí, donde hay corazones que se han roto, aunque haya sido sólo un momento, hay chicas a las que le duelen las rodillas, a pesar de que ya no es navidad, y desearían tener alas para sobrevolar un río helado y olvidar por unas horas sus orillas. Rodillas que les duelen hasta temblar y hacen que el amor canse en los dedos cuando sólo quedan sus raíces. Como un vino que se derrama en los labios y deja nostalgia en las venas. No muy lejos de aquí, hay alguna esquina dormida y niños con ganas de que el barrio se despierte, niños que cantan en francés y lloran en español, para tranquilidad de unos padres que crecen con él, y con otros niños, ahora que el trabajo agota y poco tranquiliza. No muy lejos de aquí, está el mundo, y en él existe Sicilia, una isla en la que ha diluviado hace poco y han pasado días, no demasiado buenos, donde descansar es tener fiebres y pasar muchas noches en cama, noches en que la salud se resiente y las horas se hacen más largas a medida que el año se acaba. No muy lejos de aquí, hay ciudades donde existe el amor, porque el amor duele. El amor duele en el sabor de helados que se derriten en los primeros días del verano; el amor duele en los pasillos de algunos institutos por los que, de cuando en cuando, se filtra un poco de alegría, un poco de ternura. El amor duele y es pequeño, si no cabe en las manos y llegan las primeras horas de la tarde. No muy lejos de aquí, está el mundo, en él existe Roma y pequeños gestos, un hola, cómo estás feliz año, ¿estás enfadado?, nunca, nunca podría, sorellina, espero que todo sea hermoso para ti, genial el año como tú, lo espero, y el anhelo inmenso de saber que, a miles de kilómetros, hay gente, al sur y al norte, con calor y frío, con lluvia y nieve, que te hablan un poco, y se acuerdan de ti. Y te hacen sentir bien. Y hacen que, de repente, enero parezca abril.

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